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Un equipo médico del Hospital 12 de Octubre, perteneciente a la red pública de la Comunidad de Madrid, ha conectado recientemente a una paciente de 20 meses de edad ingresada en el Universitario de Salamanca a un pulmón y corazón artificiales –técnica conocida como ECMO- e, inmediatamente después de realizar el procedimiento, ha traído a la niña al centro sanitario madrileño. Se trata de la primera vez en España que esta tecnología sale del hospital de origen para asistir a un paciente pediátrico de otro y se lleva a cabo el traslado con éxito.
La niña sufrió un episodio respiratorio grave a finales del pasado año, por el que fue ingresada en el hospital salmantino. Diez días después necesitó ser trasladada a cuidados intensivos debido a un empeoramiento.

Fue entonces cuando los médicos solicitaron colaboración al equipo de profesionales del 12 de Octubre, dada su experiencia en la realización de la técnica ECMO –oxigenación con membrana extracorpórea-.

Una médico intensivista, un cirujano cardiaco infantil, dos enfermeras perfusionistas y una más de cuidados intensivos del 12 de Octubre viajaron el 11 de enero a Salamanca. Tras valorar a la paciente, el cirujano cardiaco, junto con otro de la misma especialidad del centro de origen, conectaron a la paciente a la ECMO. Inmediatamente fue trasladada en ambulancia, en un trayecto que duró dos horas y requirió escolta policial, acompañada por los cinco profesionales del hospital madrileño y dos del salmantino.

Actualmente permanece ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital 12 de Octubre y, aunque su estado sigue siendo grave, evoluciona favorablemente del fracaso pulmonar y ha sido ya desconectada de la ECMO con éxito.

Técnica de gran complejidad

La realización de este tipo de complejas técnicas requiere de amplio adiestramiento y especialización por los profesionales que las realizan. Se conecta la ECMO por medio de una cánula que se coloca en la vena yugular derecha, llegando a la aurícula derecha, que recoge la sangre desoxigenada del paciente. Una bomba centrífuga de tercera generación propulsa la sangre, manteniendo la tensión arterial y soportando la función cardiaca, hacia el oxigenador en el que se realiza el intercambio gaseoso, oxigenando la sangre y eliminando el carbónico -supliendo por lo tanto la función pulmonar-. Después se devuelve al paciente por una cánula insertada por la carótida derecha hasta el arco aórtico. Además precisa un calentador, porque al ser un circuito extracorpóreo en el que la sangre circula por fuera del cuerpo a temperatura ambiente, se enfría.

El Hospital Universitario 12 de Octubre cuenta con cuatro equipos de este tipo –dos para niños y otros dos para adultos-, una sofisticada tecnología, que, en ocasiones similares a ésta, es la última opción para un paciente.

FUENTE: NOTICIAS MÉDICAS

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