Publicado y archivado en General.

Toda la información en salud disponible no puede hacer nada frente al WhatsApp de la mamá de Juanito que alerta de no sé qué horrible enfermedad y de lo mala que es la leche

 

Generación perdida, o mejor dicho, echada a perder, más bien. Podría parecer una aseveración radical y seguro que lo es, pero en el ámbito sanitario, que es de lo que yo hablo, los padres de ahora tienen muchas cosas buenas, que ni sus padres ni abuelos disfrutaron, pero han perdido otras que no han sabido aprender o recoger.

Jamás en la historia de la infancia el menor había estado tan en el centro del universo. Cien años atrás o menos incluso, los niños eran algo molesto que había que tener por obligación y sustento de la especie y para que quedara clara la fertilidad, ya que su ausencia se vivía como una lacra, una muestra de falta de hombría o de matriz seca. Tratados como fuerza de trabajo a la mínima de cambio, debían ser sustento y ayuda en las tareas de la casa o del campo a poco que la vida les hubiera enseñado a mantenerse de pie, relegados a un segundo plano hasta su mayoría de edad.

En estos últimos años mucho ha cambiado afortunadamente, sea por la información o por el desarrollo que nos permite tener hobbies en vez de salir a cazar o a trabajar de sol a sol; o bien sea por la evolución sin más, que nos ha llevado a respetar con mayúsculas a la infancia y protegerla del ambiente más hostil de los mayores. Tener a los niños en el centro de la familia y no al lado ha generado conceptos como el apego, la crianza respetuosa, la disciplina positiva y otras tendencias de moda. La información circula con rapidez en libros y blogs maternales o profesionales, grupos de madres, redes sociales, cursos y eventos donde fluyen consejos y modelos de crianza rodeados de opiniones y sabiduría, todo ello hasta llegar al grupo de madres de WhatsApp.

Pero toda esa información en temas de salud no está funcionando. Los mensajes tranquilizadores se pierden entre un montón de alarmas y bulos que circulan como la pólvora y que generan ansiedad para intentar proteger al máximo a nuestros herederos. El Estado, el Ministerio de Sanidad, las comunidades, no tienen planes ni campañas para fomentar los cuidados básicos sobre la infancia. Mucho éxito en trasplantes, campañas contra el cáncer de mama o de próstata que generan más alarma y más consumismo de pruebas y consultas, nada que fomente la autosuficiencia de los padres. No entendáis esto como una crítica, es sabiduría:

Los han dado por perdidos.

No vale para nada dirigirse a una población absorta en mensajes publicitarios y consumistas donde un bulo por WhatsApp tiene más valor que la palabra de su pediatra, donde un mensaje alarmista de pánico tiene más credibilidad que una campaña de la institución competente, porque hace tiempo que perdieron ese liderazgo. Los mensajes de gurús en eSalud, eHealth o mHealth, toda la información basada en la evidencia ciencífica y la experiencia difundida en appssanitarias, redes sociales y cualquier otro medio de comunicación, van cayendo en el olvido de un rincón de la memoria. Predomina el mensaje de WhatsApp de la mamá de Juanito donde alerta de unos casos de no sé qué horrible enfermedad y de lo mala que es la leche o el pan blanco.

Yo también los doy por perdidos.

A partir de ahora abandono, voy a unirme firmemente al Ministerio y a la conserjería y no voy a volver a emitir ningún mensaje dirigido a los padres para que aprendan a cuidar de su prole y ser cada día más autónomos e independientes en temas de salud.

No es un abandono de objetivos, seguiré emitiendo y contando lo poco que sé y lo que aprendo de otros sabios de la salud. Lo que abandono es el destino de mis mensajes. Abandono a los padres, allá se las compongan con sus grupos y sus falacias. Propongo modificar el target, el destino último de los mensajes de salud.

Damos a esta generación por perdida.

Dediquemos nuestros esfuerzos por la salud infantil, por proteger a los menores, dirigiendo nuestros mensajes educativos al nuevo elemento cuidador, al sanador por cercanía cuando los padres delegan en instituciones, profesionales de todo tipo y grupos de WhatsApp. Mientras que el padre corre como pollo sin cabeza en busca de Urgencias, enseñemos al cuidador natural cómo intervenir para aliviar, cuidar y acompañar al peque.

¿Quién es el cuidador natural, y siempre lo ha sido, aunque no le tomábamos en cuenta?

El hermano mayor, la hermana mayor, el primo o prima que cuidan del canijo para no le pase nada en el parque, le protege en el colegio de los abusones, le lleva a la fuente a lavar la herida que se hizo con la bici o le acoge cuando le dieron ese balonazo. Ese hermano que se sienta paciente en la consulta del pediatra pensando ¿qué hacemos aquí, si no le pasa nada?, mientras exploramos a un bebé con madre angustiada porque tiene mocos, algo que él ya sabía.

Aunque es capaz de hacerlo naturalmente, a él debemos dirigirnos por todos los medios a nuestro alcance, para darle los conocimientos que mejoren su instinto antes de que lo pierda y se convierta de nuevo en otro miembro de una generación perdida.

Publicado y archivado en General.

Murales decorativos, salas de colores, menús divertidos y actividades lúdicas se multiplican en las áreas pediátricas

 

Juan Pedro tiene tres años y otra vez está hospitalizado. Un trastorno biliar lo llevó al quirófano a los dos meses de nacido y lo mantiene por largos periodos bajo supervisión médica. Esta vez ha viajado de su natal Vitoria a Madrid y está internado en el Hospital 12 de Octubre, planta 7B, cuarto Conejo. Sí: cuarto Conejo. Aquí las habitaciones no tienen números, sino animales o duendes que están pintados en las paredes para que los niños se sientan en un entorno menos frío que el típico cuarto frío de hospital. En los últimos diez años, cada vez más unidades infantiles han adaptado su infraestructura con murales, espacios de juego o actividades recreativas, ya que se ha demostrado, asegura el jefe de pediatría del 12 de Octubre, Jesús Ruiz, que la humanización de los espacios médicos mejora la recuperación de los pacientes.

A la hora de la medicina, Irune Ropero, la madre de Juan Pedro, no necesita hacer avioncito o usar estratagemas. El niño solo coge una de las jeringas contenedoras y empuja el líquido dentro de su boca: “¡mmm!”. Con la segunda frunce el ceño y los labios. A la tercera, agita la cabeza y pide agua para pasar el trago amargo. Lo pasa y vuelve a sonreír. “¿Qué le das de comer al conejo?”, pregunta la madre. “¡Zanahorias!”, contesta sin rastro de malestar. El mural pintado dentro del cuarto no es solo decoración, “es una herramienta, le sirve de guion a las madres para inventarse un cuento”, asegura la subdirectora de enfermería, Clotilde Pose, y Ropero confirma su teoría. “Le cambias un poco el chip; no está como castigado en el hospital porque está malo”, comenta.

La decoración es solo una parte de las medidas que ahora toman las áreas pediátricas. Empiezan a abundar las terrazas de juegos, visitas de payasos y magos, cine, teatro o ciberaulas para los niños más grandes que ya usan cotidianamente la tecnología. El Complejo Hospitalario de Navarra ha creado un cuento para explicar a los niños los procesos de cirugía, y el de León tiene coloridos menús para hacer más atractiva la comida a los niños.

Uno de los hospitales pioneros en estas acciones es el Niño Jesús, de Madrid, fundado hace 140 años, que desde hace medio siglo tiene un colegio para que los menores internados no se atrasen en sus clases y lleva más de 35 años haciendo mejoras físicas y actividades lúdicas. Hace poco más de una década, asegura la responsable de atención al paciente, Carmen Sivit, otros centros hospitalarios empezaron a pedirles asesorías. Hoy presumen de contar con más de 6.000 actividades y 300 voluntarios al año. Aun así, siguen innovando, dice Sivit, y en los últimos dos años se han enfocado más en mejorar la calidad de vida de los niños que pasan largas temporadas en el hospital, para que no solo sea una tarde de payasos, sino, por ejemplo, un taller con un escritor que puede durar un mes.

 

Decorando la segunda casa

 

La remodelación del 12 de Octubre empezó a partir de una dura experiencia familiar. El quinto hijo de Patricia Abruña nació con un problema en el hígado que los obligó a prácticamente vivir en hospitales durante tres años. Cuando Pablo iba en el tercer trasplante y le encontraron un tumor, la familia decidió que en lugar de rendirse, no iban a llorar una lágrima más dentro del cuarto del niño. Pidieron permiso para llenar de luces de colores y pintar con acuarelas. “Vimos que por un lado estaba lo que le hacían los médicos, pero influía nuestro estado de ánimo. Pablo no habló hasta los cinco años, pero veíamos que si tú estabas alegre, él estaba alegre”, recuerda.

Pero mientras Pablo salió adelante, a otro de sus hijos, Jaime, lo atacó una leucemia que mutó y en menos de un año le causó la muerte. Su madre se consuela con la certeza de que mientras estuvo hospitalizado, no fue un niño infeliz, ya que repitieron la estrategia de rodearlo de color y alegría. Cuando murió, sus padres crearon la fundación que lleva su nombre, Jaime Alonso Abruña, y que desde 2013 ha reformado cuatro plantas del hospital. Patricia se comprometió con la idea de hacer el 12 de Octubre lo más acogedor posible para todos los que tienen que ver pasar las horas sin poder salir de ahí. “Yo he tenido el respaldo de mi familia, pero hay madres muy solas, con lo cual, cuando tienen a un hijo enfermo, es que esta es su casa”, afirma.

 

El doctor Ruiz, jefe de pediatría confirma que han adoptado como uno de sus objetivos prioritarios lograr que los niños internados se sientan lo más parecido que sea posible a si estuvieran en su casa. “Hay estudios que demuestran claramente que un ambiente agradable, con dibujos alegres, favorece muchísimo el estado de ánimo del niño, y el estado de ánimo favorece el curso de la enfermedad, tienen muchos menos problemas médicos, incluso con enfermedades graves”, afirma. Las medidas de humanización incluyen dejar que los padres pasen el mayor tiempo posible junto a sus hijos, y no como hace décadas, que el menor llegaba al hospital y quedaba en manos de los doctores en un plano totalmente profesional.

 

Un recuerdo sin trauma

 

A los siete años, Cristina había pasado por la operación de un tumor, quimioterapias y autotrasplantes de médula ósea. Cuando dos años después tuvo una recaída, a su madre, Marisa Gayarre, le preocupaba horrores decirle que tendría que volver a pasar largas temporadas en el hospital. Pero la niña no se lo tomó tan mal. En su estantería guardaba todavía el cerdito morado con la cola rosa que hizo después de su segundo autotrasplante de médula, cuando sus defensas estaban tan bajas y su cuerpo tan débil que no había querido salir de su cuarto. “Vinieron unos voluntarios, hincharon globos y los envolvían con escayolas que trajeron las enfermeras. Pues se pegó toda la tarde emocionada; parece una tontería, pero estaba encantada y después se fue animando un poquito más”, rememora.

Como ese cerdito, gracias a las actividades del madrileño Hospital de La Paz, Cristina tiene muchos recuerdos que, según su madre, no son un trauma. “Se acuerda de fulanito del hospital, o cuando hicimos pulseras, su primera Nintendo, porque en casa nunca había habido una”. Una de las iniciativas que mejor ha funcionado con pacientes de oncología son los videojuegos. La asociación Juegaterapia reparte consolas bajo el lema “la quimio jugando se pasa volando”. El jefe de pediatría del Hospital 12 de Octubre está convencido de la eficacia de esta estrategia. “Un niño que juega no está enfermo… por lo menos en ese momento. No se percibe como enfermo”, explica.

 

La historia de Cristina motivó a una amiga de su madre, Suzana Curic, a correr un triatlón y recaudar fondos para remodelar la planta de oncologíapor la que ha tenido que pasar la niña. En un mes y medio ha logrado juntar casi 5.500 euros que irán destinados a la fundación CurArte, una asociación que también fue pionera en el mejoramiento de espacios médicos y que ahora ya ha intervenido en 22 hospitales de todo el país. Su directora, Pilar García-Valdés, ve con entusiasmo que el personal médico y la sociedad se han ido dando cuenta de la importancia del entorno que rodea a los niños. El siguiente paso, en su opinión, es que la humanización de espacios se haga desde que se proyecta un nuevo centro médico. “A nosotros nos llaman mucho cuando acaban de construir un hospital, todo impecable pero todo blanco, ¡y ahora es dinero de más que hay que poner! Mientras que si lo hacen desde el principio queda precioso y ya lo haces integral, como lo hacen en América y en el norte de Europa”, dice.

 

Publicado y archivado en General.

Juan Casado empezó trabajando sobre la hipótesis de una bacteria hasta que llegó a las anilinas

 

El pediatra Juan Casado era “un joven médico con muchas ganas” en 1981. Tenía 35 años cuando vivió cómo las urgencias del Hospital del Niño Jesús de Madrid, un centro especializado en atención infantil, se llenaban de niños con una rara enfermedad. “Los recibíamos con sarpullidos, con fiebre”. Eran víctimas de lo que luego se supo que era un desvío para consumo humano de aceite de colza desnaturalizado destinado a un uso industrial. Aunque la historia demostraría que los niños eran de los menos afectados, fue precisamente un chico de ocho años, Jaime Vaquero García, de Torrejón, la primera de las víctimas de lo que se denominó neumonía atípica o síndrome tóxico.

Pero ese no fue el primer nombre. Cuando los hospitales empezaron a llenarse de afectados, lo primero en lo que se pensó fue en una legionela, porque en el esputo de un afectado encontraron la bacteria correspondiente. “Más tarde, en una necropsia, encontraron Micoplasma neumónica, y la versión oficial fue que se trataba de una neumonía”, añade.

En apenas las primeras semanas de mayo, Casado vio a 232 niños con la enfermedad. El hospital se colapsó. “Hubo que cerrar los quirófanos, y usarlos para alojar a los niños”, cuenta el pediatra. “Durante aquellas cinco semanas, prácticamente viví en el hospital”, recuerda. Y es que algo no encajaba. “Aquel diagnóstico de neumonía despistó mucho”, afirma. El Ministerio de Sanidad estableció que se tratara con un antibiótico, eritromicina, pero los pacientes no mejoraban.

Casado, que era entonces miembro del equipo que dirigía Juan Manuel Tabuenca, empezó a experimentar por su cuenta. “Probamos a usar otro antibiótico, otros fármacos, pero nada”, relata.

Había sobre todo dos cosas que no cuadraban con la idea de una infección. La primera, la distribución de los casos. “Enfermaban en una vivienda, y en otra no; y en la que lo hacían, muchos niños no enfermaban”, dice el pediatra. “Los microbios no se transmiten así”, afirma. Además, había una cuestión bioquímica: los afectados tenían muy altos los linfocitos eosinófilos, que se asocian a alergias o parásitos. “Pero hubo que descartar que, estando en mayo, no estábamos viendo una reacción alérgica en los eosinófilos”. Comparando con datos de otros años y personas sanas lo descartaron. “Aproximadamente al mes ya teníamos claro que no se trataba de un microbio”, afirma.

Aquella convicción acababa con la famosa teoría del “bichito que si se cae de una mesa se mata” del ministro de Sanidad, Jesús Sancho Rof. Pero no daba una respuesta.

Con la idea ya de un tóxico en la cabeza, empezaron a buscar alimentos que los niños, los menos afectados, no consumían. Fueron días de confusión. Se habló de las hortalizas, los tomates, el agua. “Nosotros pensamos en las conservas de pescado”, admite Casado.

 

La solución fue sistematizar la búsqueda. “Hicimos una encuesta sobre consumo de más de 300 productos que pasábamos a todo el que venía el hospital”. Y la conclusión fue una: “Había una relación con un aceite que vendían en mercadillos y a domicilio en una garrafa con un tapón rojo”. Esto daba un aspecto social a la búsqueda. “La mayoría de los casos se daba en barrios y pueblos de la periferia de Madrid; hubo muy pocos en el centro”, recuerda Casado. Eso cuadraba con la distribución anómala de los afectados.

Con esos datos, Casado y su equipo fueron al Ministerio de Sanidad. Él cuenta que el secretario de Estado. Luis Sánchez-Harguindey, al principio no le hizo caso. “Le dije que o emitía una alerta o convocaba yo una rueda de prensa”, afirma Casado. Esa noche hubo un comunicado advirtiendo contra el aceite a granel.

Los siguientes pasos fueron fáciles. Las garrafas se enviaron a analizar al laboratorio de Aduanas, y se encontró anilina “que se añadía al aceite de colza para que no fuera apto para el consumo humano y que en ensayos animales producía un cuadro similar”. El círculo quedó cerrado. “Fue todo un proceso deductivo de unos médicos jóvenes que tenían mucha ilusión”, resume el médico el caso.

Publicado y archivado en General.

Los niños españoles entre cinco y 16 años llevan una vida cada vez más sedentaria, algo que se puede achacar al desarrollo tecnológico. El 28% de ellos pasa más de dos horas al día viendo la televisión, jugando a la consola o frente al ordenador. Y un 36% no hace deporte como actividad extraescolar.

El 26,3% de los individuos entre dos y 24 años padece sobrepeso u obesidad. Esto se debe al estilo de vida sedentario relacionado con la falta de ejercicio físico, los hábitos de entretenimiento pasivos o la tendencia creciente hacia una dieta rica en energía, grasa saturada, azúcares simples y baja en fibra.

Ésta es una de las principales conclusiones del reciente estudio realizado por el Observatorio de Idea Sana de Eroski junto con la Fundación para el Desarrollo de la Dieta Mediterránea sobre nutrición infantil. En en esta tercera ocasión el trabajo analiza los hábitos de ejercicio físico y ocio de los niños de entre cinco y 16 años.

La encuesta se ha realizado a un total de 400 familias con hijos pequeños o adolescentes de siete ciudades de España siguiendo cuatro zonas estratégicas: Bilbao y San Sebastián en el norte; Sevilla y Málaga en el sur; Madrid en el centro; y Barcelona y Valencia en la zona de levante.

La investigación muestra también que el sedentarismo de la población infantil tiene mucho que ver con que el 36% de los niños no incluyan la práctica de algún deporte como actividad extraescolar. Esto puede ser consecuencia de que “el 65% de los padres encuestados no realizan tampoco ningún tipo de ejercicio físico”, ha explicado en rueda de prensa Aurora Irigoyen, experta nutricionista.

Según indica el estudio, los factores externos que pueden influir en la obesidad y en la vida sedentaria afectan más a la población adolescente.

En este contexto, el estudio determina que el 43% de los jóvenes de 14 a 16 años pasa más de dos horas diarias ante las pantallas frente al 19% de los niños de entre cinco y siete años. Además, a partir de los 14 años, sólo el 52% realiza actividades extraescolares deportivas frente al 71% de los niños de entre ocho y 10 años.

Según Irigoyen, estos datos apuntan a “extremar las alertas en la etapa adolescente, especialmente a partir de los 11 años, cuando más se apodera de ellos la vida pasiva”.

 

Una guía de actividades sanas

 

Para poder cambiar los hábitos de la población española infantil, la Fundación Dieta Mediterránea propone una guía en la que se recomiendan las actividades más adecuadas para los niños. Así, se propone jugar al aire libre; utilizar las escaleras en vez del ascensor; ir caminando al colegio todos los días; realizar algún deporte específico de tres a cinco veces por semana y no hacer uso de la televisión, de los videojuegos ni del ordenador más de dos horas al día.

Este estudio es el tercero realizado por la Fundación Eroski dentro de la campaña informativa ‘Comer Bien Comer Sano’ impulsada a lo largo de este año. Esta iniciativa pretende “sensibilizar a más de un millón de consumidores ofreciendo pautas sencillas para potenciar los hábitos de ejercicio físico y ocio basándonos en los criterios elaborados por los expertos de la Fundación Dieta Mediterránea”, ha explicado el director de comunicación de Fundación Eroski, Eduardo Saiz.

Publicado y archivado en General.

Esther Serrano, de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, explica los numerosos beneficios de fomentar la lectura en los niños pequeños

 

 

¿Qué beneficios supone para un niño tener un hábito de lectura?

 

Los beneficios de la lectura se inician desde la época de lactante y se extienden a lo largo de nuestra vida, abarcando aspectos de nuestro desarrollo intelectual, personal, afectivo y social, con distintos matices dependiendo de cada edad y momento.

En la época de lactantes la lectura beneficia el establecimiento de un vínculo familiar estable y también su desarrollo psicomotor.

La lectura durante toda la infancia, es un estupendo método para mejorar su aprendizaje, desarrollo y maduración, así como también para mejorar la dinámica de las relaciones familiares. Las investigaciones actuales confirman que el hábito de leer en familia favorece el desarrollo del vínculo afectivo entre padres e hijos. Los niños que están acostumbrados a leer o a que les lean, adquieren más fácilmente el vocabulario y las capacidades para el desarrollo del lenguaje. Se sentirán más seguros en el colegio tanto en la lectura como en el habla ante sus compañeros. También hay algunos estudios que demuestran que la lectura favorece las relaciones sociales con amigos y conocidos.

Por otro lado, algunos tipos de lecturas pueden ayudar a los padres a solventar o abordar problemas que van surgiendo en el desarrollo personal de sus hijos (por ejemplo cuentos para tratar temas como el control de esfínteres, el miedo a la oscuridad, los celos a sus hermanos,…)

Los estudiantes que leen tienen mejor rendimiento y mejores habilidades de expresión, lectura y lenguaje. Además aumenta su capacidad de concentración, de análisis y de interpretación de los textos.

Pero además, los beneficios de la lectura durante la infancia también alcanzan e influyen en lo que será nuestra vida adulta. Un cerebro activo funciona mejor y más rápido. Se sabe que mientras leemos estimulamos las conexiones entre neuronas sobre todo del hemisferio izquierdo del cerebro que está implicada en la producción y comprensión del habla y del lenguaje. También se estimulan otras áreas como la retina y la corteza cerebral visual del lóbulo occipital del cerebro. Según estos últimos estudios, la lectura también aumenta la llamada “reserva cognitiva”. Leer retrasa y previene la pérdida de la memoria. Es un factor de protección de las enfermedades neurodegenerativas. Es decir, establecer el hábito de leer en los niños, igual que otros hábitos saludables, nos proporcionará beneficios añadidos en la vejez.

También tienen beneficios para los niños con discapacidades de cualquier tipo. Como todos los demás, tienen el derecho a acceder a la lectoescritura (con métodos por supuesto adaptados a la discapacidad específica) como herramienta fundamental para el aprendizaje, la comunicación y el ocio.

 

¿Cuáles son las recomendaciones básicas para que los padres consigan que a los niños les guste la lectura?

 

—Leerles desde pequeños haciendo de la lectura un momento de disfrute en familia

— Si crecen viéndonos leer, lo verán como algo cotidiano y normal

—No plantear la lectura como una obligación sino como un momento de relajación y disfrute

—Respetar sus preferencias y gustos. Que elijan sus historias. No criticar sus gustos según nuestros criterios propios. Respetar sus intereses

—Estemos siempre dispuestos a echarles una mano, a compartir con ellos lecturas, unas veces más próximos, otras más discretamente, en segundo plano.

—Animarles a leer y a contarnos sus experiencias con la lectura. El debate después de leer el libro también es un momento que compartir.

—Leed en voz alta. Todos los miembros de la familia. No les debemos corregir continuamente, no importa que se equivoquen. No está en el colegio. En ese momento lee para pasarlo bien.

—Proponerles escribir un diario cuando tengan edad para ello. Animarles a escribir.

—Plantearse utilizar la lectura como un premio o recompensa a sus buenos comportamientos, además de otras actividades que con frecuencia utilizamos.

—Contarles cuentos e historias

—Podemos suscribirnos a revistas infantojuveniles o inscribirnos en una biblioteca para acceder de forma más fácil a los libros en casa. Que los vean como parte habitual de la casa.

—En el momento en que vivimos, hay que desterrar la idea de que sólo se lee en papel. Los jóvenes están acostumbrados y “fascinados” por todo lo digital. Sus gustos son distintos y hay que aprovechar al máximo estos recursos para introducir la lectura entre sus hábitos de ocio ( cómics, recursos online, TV, cine…). Lo importante es ayudarles a encontrar buenas historias que leer, independientemente del formato que sea (tablets, libros electrónicos…) Y probablemente con el tiempo, una vez establecido el hábito de leer, también lo hagan con libros impresos.

 

¿Cuáles son los errores más habituales de los padres?

 

—Obligarles a leer contra viento y marea. Sustituir el tiempo de otras aficiones por la lectura. La lectura debe ser una afición más y hay que encontrar su tiempo entre las rutinas diarias. No debe ser sólo una tarea escolar más.

—Imponerles las lecturas que nos gustan a los padres y criticar las que ellos prefieren por considerarlas poco útiles.

—No tener en cuenta la edad y maduración de los niños. A cada edad les interesaran y agradaran más determinados tipo de historias.

—Empeñarnos en excluir las nuevas tecnologías frente a la lectura tradicional. Hay que compatibilizarlas y aprovechar las posibilidades que nos ofrecen estos recursos.

—Corregirles continuamente si no leen perfectamente.

—No compartir la lectura con ellos. Siempre encontraremos algo que lo justifica: «alta de tiempo, cansancio, ya es tarde…».

Publicado y archivado en General.

Si van al extranjero hay que asegurarse de que tienen sus vacunas en regla, la tarjeta comunitaria y un seguro de viaje.

 

Antes de irse de vacaciones en verano es importante planificar el viaje con tiempo. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria(AEPap) recomienda leer el «Decálogo del Niño viajero», un documento que recoge las diez normas básicas a tener en cuenta antes de viajar para disfrutar al máximo de la experiencia.

Entre las recomendaciones más destacadas:

— Resalta la importancia de informarse acerca de las vacunas necesarias. Ante un viaje internacional resulta fundamental asegurarse de que nuestros hijos tienen todas las dosis de vacunas correspondientes para su edad. Pero hay otras vacunas que pueden ser necesarias según el destino: fiebre amarilla, hepatitis A, fiebre tifoidea, cólera… Se trata de completar el número de dosis adecuadas en el mínimo tiempo posible antes del viaje.

— También es recomendable preparar y llevar un botiquín en el que guardar cosas tan básicas como un termómetro, tiritas, suero oral o ibuprofeno.

— La protección frente al sol es imprescindible, sobre todo en los más pequeños. No se pueden olvidar de las cremas con protección contra los rayos ultravioleta, cremas para después de la exposición solar, gafas de sol y gorras o sombreros.

— Además, pueden necesitar la tarjeta sanitaria europea o un seguro de viaje si van a salir al extranjero.

— Es esencial protegerse de los mosquitos que transmiten enfermedades como dengue, zika o malaria.

La serie de decálogos de la AEPap, que entre otros incluye el del niño viajero, consiste en un conjunto de documentos sobre temas relevantes y útiles para los padres en el ámbito de la educación y promoción de la salud, el manejo de la fiebre, la promoción de una alimentación sana, las vacunas, accidentes en la infancia, uso de antibióticos, etc. Familia y Salud.

Publicado y archivado en General.

El Hospital Infantil Niño Jesús ha puesto en funcionamiento la nueva aplicación para la valoración de los pacientes de pediatría

 

La aplicación «PainAPPle» ha sido desarrollada a través de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Niño Jesús. Gracias a ella se espera facilitar el proceso de valoración del dolor en los pacientes más jóvenes a través del juego.

Esta tecnología integra las escalas de dolor, que de manera habitual se le facilitan al paciente por medios tradicionales, y se las hace llegar a través de aparatos electrónicos.

El funcionamiento consiste en proporcionarle al niño dichas escalas de dolor de una manera que le parezcan más atractivas. Se incluyen aspectos como «emoticonos e interacción con el juego» para que el menor complete su valoración. Además, tras su finalización el niño será premiado con «un juego que le permite decorar su perfil como paciente en la propia aplicación» explica Ernesto Martínez, doctor responsable de la app y del Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital.

La aplicación permite además «valorar los efectos secundarios» añade Ernesto, aquellos que se pueden producir por el tratamiento tras la intervención. El niño completa el juego en el dispositivo informático y sus resultados se traducen en forma de tablas y gráficos que permiten que la enfermera, el doctor o incluso los padres sepan el nivel de dolor,calificándolo en leve, moderado o severo. De aquí los datos pasan a las escalas oficiales validadas según su edad para orientar a los médicos sobre la situación del menor.

Si los niños que aún no tienen capacidades comunicativas sufren algún tipo de dolor intenso puede provocar que en un futuro tengan menos resistencia a situaciones de dolor agudo, este fenómeno se conoce como hiperalgesia.Por lo que con esto se pretende conseguir una comunicación con los niños preverbales.

«PainAPPle» ya se ha puesto en marcha de manera satisfactoria, y aunque de momento solo es para pacientes con dolor postoperatorio, sobre todo de operaciones ortopédicas o cirugías óseas, no se descarta ampliarlo a otros campos de la pediatría.

Publicado y archivado en General.

La escuela supone un importante foco de contagio de virus

 

Los colegios son importantes focos de contagio de virus, por lo que durante el inicio de las clases se pide a los padres que extremen las precauciones en cuanto a la higiene de sus hijos. Aunque muchas de las enfermedades que los niños contraen en las escuelas no son realmente peligrosas y son muy comunes, por lo que no es necesario comunicarlas en el centro escolar para que el resto de padres lo sepan. En muchos casos simplemente bastará con dejar al niño en casa hasta que muestre una mejoría o extremar la higiene y precauciones para que no se produzca contagio de las siguientes dolencias:

— Gastroenteritis: es realmente frecuente en los primeros años de colegio. Se caracteriza por una fiebre alta, vómitos y diarrea y es fácil de contagiar vía fecal-oral, aunque es provocada por el rotavirus, algo para lo que ya se cuenta con vacuna. La mejor manera de tratar un caso de esta enfermedad es mantener una correcta hidratación y una dieta que ayude a prevenir la diarrea, aunque en casos extremos se podrán recetar antibióticos.

— Otitis: es una inflamación del oído medio muy común en los niños pequeños, ya que sus trompas de Eustaquio tienen diferentes medidas a las de los adultos. Suele ir acompañada de fiebre y acumulación mucosa, aunque en muchas casos no suele durar más de tres días si recibe un tratamiento con gotas antiinflamatorias adecuado.

— Roseola: el niño va a mostrar fiebre realmente alta, que en algunos casos podrá llegar hasta los 40.5º C. A los pocos días comenzará a aparecer un enrojecimiento de la piel, en forma de pequeños lunares, y que ocupará tronco y extremidades. Este erupción cutánea no provoca picores y tan solo durará alrededor de una semana. Otros síntomas que se suelen apreciar son la acumulación de mucosa, enrojecimiento de los ojos y dolor de garganta.

— Conjuntivitis: se trata de una inflamación de la parte interna del párpado y la membrana que envuelve al ojo. El síntoma principal es la irritación que provoca una secreción de lágrima continua con la finalidad de limpiar la cuenca del ojo, aunque algunas veces pueden aparecer legañas provocadas por estas lágrimas. Por lo general, si se trata adecuadamente con colirios que contengan antibiótico no suele durar más de una semana.

Lo que sí se debe comunicar en el centro escolar

 

Entre muchas otras enfermedades un poco más graves que las mencionadas anteriormente, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria quiere destacar las siguientes:

— Piojos: son unos parásitos que viven en el cuero cabelludo y crean molestias como picores. Independientemente de las cualidades de la persona que se infecte suelen preferir un cabello limpio.

— Meningitis: se trata de una inflamación de las meninges, que se caracteriza por fiebre, náuseas, vómitos, cuello rígido y dolores de cabeza. En caso de ser necesario se podrá tratar con a través de antibióticos.

— Sarampión: una enfermedad muy contagiosa que provoca picazón y zonas con rojeces. Además también suele presentar fiebre, dolor muscular y dolores de garganta, entre otros síntomas. Para prevenir esta enfermedad existe una vacuna, aunque la gente que ha sufrido una vez su contagio no vuelve a repetirlo.

— Paperas: es una inflamación de las glándulas salivales y suele estar causada por un virus que se transmite a través del contacto con fluidos respiratorios. Suele causar dolor e inflamaciones en la zona del rostro, la cabeza y la garganta y fiebre. Para evitar que el niño empeore será recomendable mantener una dieta en alimentos blandos.

— Varicela: es un virus contagioso en el que aparecen sarpullidos compuestos por ampollas y que crean fuertes sensaciones de picor. Además, el enfermo también puede presentar fiebre y dolores de cabeza y estómago. Lo principal será mantener al niño lo más cómodo posible y evitar que se rasque en las zonas afectadas por el sarpullido, que utilice ropas que no causen roces y que tome baños con agua tibia que le ayudarán a aliviar los picores. También se puede contar con ciertos medicamentos recetados por especialistas.

Publicado y archivado en General.

Los hábitos alimenticios de los menores españoles dejan mucho que desear

 

Cada vez es más común ver a niños pequeños que comen mientras ven la televisión o manipulan una pantalla táctil. De hecho, según el V Estudio CinfaSalud, avalado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), el 71% de los pequeños españoles acostumbran a alimentarse entretenidos de esta manera. El dossier revela, además, que los menores con este hábito sufren de mayor sobrepeso u obesidad que los que no lo tienen. Como recuerda el doctor Cristóbal Coronel, secretario y miembro del grupo de trabajo de Nutrición y patología gastrointestinal de la SEPEAP, «el teléfono móvil, la televisión y cualquier tipo de pantalla táctil deben aparcarse durante la comida, porque impiden disfrutar de las texturas y sabores de los alimentos. Además, no permiten la conversación familiar y anulan cualquier posibilidad por parte de los progenitores de inculcar a sus hijos hábitos saludables a la mesa».

 

Percepción equivocada del peso de los hijos

 

De acuerdo a los datos ofrecidos por los españoles encuestados respecto al peso y altura de sus hijos, en base a los cuales se ha calculado el IMC (Índice de Masa Corporal) de los menores, el estudio CinfaSalud revela que la percepción de los padres y madres respecto al peso de sus hijos no se corresponde con la realidad en cuatro de cada diez casos (42,3%), y que el 13,1% no tiene conciencia del sobrepeso u obesidad reales de su niño o niña. De acuerdo al doctor Coronel, «el desconocimiento de esta situación puede suponer un riesgo para la salud de los hijos, ya que los progenitores no toman las medidas necesarias para que recuperen su Índice de Masa Corporal idóneo».

De hecho, aunque perciban que su hijo o hija no se encuentra en su peso normal, cuatro de cada diez (43,1%) padres y madres no toman medidas al respecto. En cambio, el 40,3% lo lleva al pediatra o al médico de familia, el 3,9%, a un nutricionista y uno de cada diez (12,7%) lo pone a dieta por iniciativa propia sin consultar a un profesional, una medida que, según el experto de la SEPEAP, “puede también entrañar riesgos para la salud del menor”.

 

Desayuno incompleto

 

De acuerdo al estudio, los menores de nuestro país no siempre siguen hábitos nutricionales saludables en el hogar. En primer lugar, ocho de cada diez niños y niñas españoles (82,8%) no desayunan correctamente. Como explica González Zorzano, «esta primera comida proporciona al menor la energía necesaria para afrontar la primera parte de la mañana y contribuye al rendimiento escolar, por lo que debe cubrir al menos entre el 20-25% de las necesidades nutritivas de los niños. Por esta razón, es crucial que los padres y madres conozcan qué alimentos no pueden faltar en un desayuno completo y equilibrado». Idealmente, este debe contener un lácteo, un cereal y una fruta, pero la investigación revela que solo uno de cada diez niños y niñas españoles toma fruta en el desayuno (11,7%) y que únicamente el 17,6% bebe zumo natural.

Por otra parte, en el almuerzo, uno de cada diez (12,2%) menores españoles toma bollería industrial, a pesar de las advertencias de los expertos, que aconsejan comer a media mañana una pieza de fruta de temporada, un yogur o un bocadillo de queso u otro equivalente lácteo. El bocadillo sigue siendo el alimento preferido tanto en los almuerzos (el 73,1% lo toman) como en las meriendas (70,8%).

 

Mucha carne y poco pescado

 

Respecto a los alimentos que ingieren los escolares españoles, más de la mitad (51,9%) consume carne entre cuatro y siete ocasiones a la semana, aunque los expertos aconsejan hacerlo entre una y tres veces. Solo uno de cada cinco niños y niñas (21,3%) toma pescado con la frecuencia recomendada -más de tres veces a la semana-, mientras que tan solo uno de cada diez (12,1%) come verdura en más de siete ocasiones semanales, como indican los nutricionistas. Además, solamente el 30,3% toma fruta con esta misma frecuencia.

Como advierte González Zorzano, «los hábitos de los escolares españoles se alejan cada vez más de nuestra dieta mediterránea y de muchos de los alimentos que la componen, como el pescado, las frutas y las verduras, el yogur y los frutos secos. En esta dieta, están incluidos todos los grupos de alimentos en las dosis que recomienda la pirámide alimentaria, por lo que aporta la cantidad de energía y nutrientes necesarios para un correcto desarrollo físico e intelectual. En cambio, es cada vez más frecuente por parte de la población infantil el consumo de carne, dulces y comida rápida».

Así lo confirma el dato de que tres de cada cuatro niños y niñas españoles (74,5%) toman chucherías alguna vez a la semana, mientras que solo uno de cada cuatro (25,5%) cumple con las recomendaciones de los nutricionistas y no las come nunca. También el consumo de comida rápida por parte de la población infantil sigue siendo preocupante, dado que, según el «V Estudio CinfaSalud», ocho de cada diez escolares españoles (82%) consumen comida rápida al menos una vez al mes, a pesar de su escasa calidad nutricional.

 

Nueve de cada diez niños no duermen suficiente

 

Por otra parte, nueve de cada diez (93,1%) hijos de los españoles encuestados no duermen las diez horas diarias recomendadas por los expertos, a pesar de que diversos estudios indican que la falta de horas de sueño puede estar relacionada con el aumento del sobrepeso y la obesidad, además de afectar al rendimiento físico e intelectual.

De acuerdo al informe, los escolares españoles tampoco dedican el tiempo suficiente al ejercicio físico, que contribuye a equilibrar el consumo y el gasto energético: casi la mitad de los hijos e hijas de encuestados (45,7%) destina como mucho dos horas a la semana a actividades físicas extraescolares, mientras que uno de cada diez (13,6%) no asigna ni siquiera una hora a este tipo de actividades. Además, el estudio revela que los niños y niñas con un peso normal dedican más tiempo al ejercicio, ya que el 55,4% lo practica más de dos horas a la semana, frente al 51,4% de los niños obesos.

 

Solo el 37,3% de los padres españoles come habitualmente con sus hijos

 

Como recalca el doctor Coronel, «la educación y la supervisión de los padres y madres, que deben predicar con el ejemplo, juega un papel fundamental a la hora de lograr que un niño siga una dieta variada y equilibrada». Sin embargo,solo el 37,3% de los progenitores españoles come habitualmente con sus hijos (diez o más comidas semanales), mientras que el 28,6% de los encuestados realiza con ellos menos de una comida o cena al día. Además, el 17,4% de los padres y madres no come habitualmente lo mismo que sus hijos e hijas a la hora de la comida o la cena.

En cambio, casi todos los progenitores participantes en la encuesta consideran fundamental el papel de los colegios en este aspecto, pues el 94,6% piensa que es necesario que se organicen actividades de educación nutricional en los centros escolares, aunque solo uno de cada dos (51,9%) afirma saber que su hijo o hija recibe esta formación.

A la hora de informarse sobre hábitos de alimentación saludable en edad infantil, dos de cada tres padres y madres encuestados dicen acudir al pediatra (66,1%), mientras que el 22,8% recurre a sus familiares y amigos. Internet es la tercera fuente de información preferida (22,4%), seguida del médico de Atención Primaria (13,9%).

Publicado y archivado en General.

Demostrada la capacidad de inmunización de una nueva vacuna viva atenuada frente al virus respiratorio sincitial (VRS) en roedores

 

El virus respiratorio sincitial (VRS) es un paramixovirus causante de infecciones en el tracto respiratorio de pacientes de todas las edades. Un VRS que, sobre todo, es responsable de la bronquiolitis, infección respiratoria aguda que padecen hasta un 80% de los niños de nuestro país durante sus primeros dos años de vida. El problema es que esta bronquiolitis, si bien suele cursar con síntomas leves en gran la mayoría de los casos –por lo general se acompaña, cual catarro común, de tos, exceso de mucosidad, congestión nasal y fiebre baja–, puede resultar muy grave, e incluso mortal, en determinados grupos de riesgo, caso de los menores de dos años que han nacido de forma prematura o tienen síndrome de Down, una cardiopatía congénita o una enfermedad pulmonar crónica. Todo ello sin olvidar que hasta una de cada cuatro consultas por bronquiolitis acaban en la hospitalización del bebé. Sin embargo, aún a día de hoy no existe una vacuna para el VRS. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory en Atlanta (EE.UU.) podrían haber dado con la clave para lograr la ansiada vacuna frente a este virus.

Como explica Martin Moore, director de esta investigación publicada en la revista «Nature Communications», «nuestro trabajo demuestra que es posible atenuar el VRS sin perder ninguna inmunogenicidad. Así, hemos desarrollado una vacuna viva atenuada muy prometedora que merece ser evaluada en ensayos clínicos con seres humanos».

 

Buscar el equilibrio

 

En el último medio siglo se han desarrollado numerosos estudios con el objetivo de hallar la manera de prevenir la infección por el VRS y, en consecuencia, la bronquiolitis en bebés. Y para ello, los investigadores han tratado de desarrollar una vacuna viva atenuada frente al VRS, es decir, una vacuna en la que el virus se encuentre atenuado –esto es, debilitado– para que no sea capaz de causar la enfermedad pero, asimismo, provoque una respuesta inmune  confiera protección –o ‘inmunidad’– al paciente frente a una posible infección por el virus.

 

A día de hoy hay muchos ejemplos de vacunas vivas atenuadas, caso de las del sarampión, la poliomielitis o la gripe –si bien esta última debe ser ‘actualizada’ cada año dada la gran capacidad de mutación del virus–. Sin embargo, no hay ninguna viable para el VRS. Y esto, ¿por qué es así? Porque todos los trabajos para lograr desarrollar un virus atenuado han resultado infructuosos: o bien el virus no se encontraba lo suficientemente debilitado, lo que acaba provocando la enfermedad –que además resultaba más grave que la causada por la infección natural–, o bien estaba tan ‘atenuado’ que no era capaz de estimular una respuesta inmune. Es decir, nunca se ha alcanzado el necesario equilibrio.

Como refiere Martin Moore, «alcanzar el equilibrio supone un auténtico reto. El debilitamiento del VRS por pasajes seriados en cultivos celulares no ha funcionado de manera satisfactoria. Además, y por lo que respecta específicamente al VRS, el virus natural tampoco induce una gran inmunidad por sí mismo».

Entonces, ¿qué han hecho los investigadores del nuevo estudio para lograr este equilibrio? Pues han diseñado un VRS en el que han potenciado la producción de una proteína –la proteína ‘F’, de ‘fusión’– que juega un papel clave en la capacidad del virus para entrar e infectar a las células del huésped. Y para ello, han inducido mutaciones en el gen viral que codifica la proteína F, lo que además ha posibilitado que el virus sea más estable con respecto al calor –un aspecto importante de cara a la producción, distribución y almacenamiento de la vacuna.

 

Lista para su evaluación en humanos

 

Evidentemente, la clave para el desarrollo de una vacuna atenuada no es fortalecer el virus –como sucede, en este caso, con la potenciación de la producción de la proteína F–, sino debilitarlo. Así, los autores también han eliminado o atenuado distintos genes implicados en la promoción de la infección o en la supresión del sistema inmune. Es más; también han ‘reescrito’ algunos de los genes del virus para evitar que pueda mutar a su forma original. El resultado es la nueva cepa ‘OE4’, que ha demostrado una gran capacidad a la hora estimular la producción de anticuerpos por el huésped.

Los análisis por microscopía electrónica han constatado que la cepa OE4 se comporta de manera similar al VRS natural –con la excepción de una producción de mayores niveles de proteína F y de menores niveles de una proteína denominada ‘G’–. Pero, ¿es realmente eficaz? Pues sí, cuando menos en modelos animales –ratones y ratas algodoneras–, en los que se observó una protección total frente a sucesivas infecciones por el VRS natural.

Como concluye Martin Moore, «el próximo paso será producir un lote clínico de la vacuna y desarrollar un estudio en Fase I para evaluar su seguridad y eficacia en bebés».