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La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha destacado la importancia de la lectura en la edad infantil, dado que sirve para “mejorar el aprendizaje de los niños, su desarrollo y su maduración”.

 

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha destacado la importancia de la lectura en la edad infantil, dado que sirve para “mejorar el aprendizaje de los niños, su desarrollo y su maduración”.

La presidenta de esta asociación, la doctora Begoña Domínguez, ha señalado que esta actividad “permite a los niños aprender las palabras con mayor rapidez, mejora su comprensión y ejercita su cerebro para que la adquisición del lenguaje, que se produce entre los 10 y los 30 meses, sea lo más rica posible”.

“Las áreas cognitivas del cerebro se estimulan con la lectura y los aspectos emocionales de nuestro desarrollo también evolucionan favorablemente con este hábito”, ha apuntado esta doctora.

Esta actividad también les ayuda en “su desarrollo cultural, pero también en su maduración psico-afectiva”, según la pediatra de esta asociación, la doctora Esther Serrano.

En cuanto a la práctica de esta actividad en las familias, el 79 por ciento de las que tienen menores de 6 años les leen en casa una media de 3 horas a la semana y el 84,7 por ciento de los niños entre 6 y 13 años leen libros que no son de texto durante más de 3 horas semanales.

Además, el 78,3 por ciento de los niños ha asegurado que sus padres leen habitualmente y un 96,7 ha dicho que en el colegio les animan a leer, según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Los profesionales también han recordado que es bueno que los niños elijan sus libros preferidos y que tengan sus propios gustos porque, de ese modo, “los padres pueden compartir con ellos sus aficiones y sus gustos” y porque “la falta de interés por los temas que se les impongan puede generar apatía y rechazo ante la lectura”, según la doctora Serrano.

En cuanto al tipo de lectura y el formato, los hábitos han cambiado, ya que actualmente el 46,6 por ciento de los niños de 13 años lee en formato digital y el 81,1 por ciento usa Internet para buscar información.LANZAN UNA CAMPAÑA DE PROMOCIÓN DE LA LECTURA EN ‘FAMILIAYSALUD.ES’

Con la intención de fomentar este hábito, la AEPap ha apoyado la puesta en marcha de una campaña de promoción de la lectura que la web ‘www.familiaysalud.es’ ha iniciado con motivo del Día Internacional del Libro, quienes fomentarán esta actividad durante todo el mes de abril con la publicación de noticias y consejos sobre el tema.

Esta asociación también ha usado su página web para poner al alcance de los padres diversos recursos como cuentos y libros, con el fin de colaborar con el aprendizaje y la estimulación infantil.

Además, la web ‘www.familiaysalud.es’ ha puesto a disposición de los padres un decálogo informativo bajo el lema ‘El derecho de los niños a escuchar cuentos’, en el que se hace referencia a algunos de los beneficios de la lectura diaria para los niños.

 

Fuente: https://www.lainformacion.com/salud/pediatria/la-lectura-durante-la-infancia-es-clave-para-mejorar-el-aprendizaje-de-los-ninos_C6H3u6NV4edUOGZ59y8Of4/

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Unas declaraciones del consejero de salud asturiano ponen en jaque a esta especialidad

 

No es nuevo el debate de cuál es el modelo de atención a la infancia idóneo, desde que en los años sesenta se creara lo que hoy se conoce como pediatría de atención primaria, muchas veces ha reverdecido la polémica de si es necesario o no, hasta que edad se considere óptimo, y sobre todo quien debe asumir esa atención.

Al principio la atención diferenciada entre adultos y niños fue hasta los siete años, posteriormente hasta los 14 y siempre se habló de los 18 para abarcar toda la adolescencia, casi un 10% de mi grupo tiene más de 14 años porque me interesa la adolescencia y porque quiero creer que ellos se sienten a gusto conmigo. El caso evidente es que los niños no son adultos bajitos, tienen sus enfermedades específicas y tienen su enfermar diferenciado, no digamos nada ya de los menores de tres años con los problemas y avatares propios de la crianza y el primer desarrollo.

El sistema parece consolidado en España, aunque excepcional, ya que en el resto del mundo no es lo habitual. En Europa es raro ver a un pediatra formado como especialista atendiendo en atención primaria, función que queda reservada para los médicos generalistas o de familia que atienden al conjunto del núcleo familiar. Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes, de ahí el debate. Pediatras formados en la atención al menor en exclusividad defienden su especialidad y su “pastel” y médicos de familia formados adecuadamente pretenden acceder a un trozo de la tarta, mientras otros médicos de familia abominan de todo lo que tenga menos de 1,20 metros de altura.

Hoy por hoy no hay un censo exacto, pero se habla de que la pediatría de atención primaria está siendo atendida por casi un 40% de médicos de familia que pasa consulta de niños en exclusividad. En la ciudad de Madrid, según datos del Sermas, casi 300.000 niños estarían siendo atendidos por médicos de familia sin menoscabo de la salud, ni aumento de índices de morbimortalidad como sugieren algunas sociedades de pediatría que reclaman la exclusividad. Cada día son menos los especialistas en pediatría que recalan en la primaria, la mayor parte no abandona el hospital en que se formó para seguir su formación o para acceder a otro modo de atención más especializada, no tan general como es el centro de salud. Cada vez más vacantes, ya no hay suplentes que cubran bajas o vacaciones, ya no hay quien vaya a cubrir turnos de tarde que imposibilitan la conciliación familiar, ese trabajo no deseado lo cubrimos en precario médicos generalistas formados, pero a los que no se nos permite acceder a la oposición, ni a poder consolidar el puesto a pesar de llevar once años en él como eventual no interino.

En este mar revuelto aparece un consejero de sanidad, alguien que tiene algo que ver y que decir, aunque sea solo en su comunidad asturiana y dice:

“…de aquí al año 2025 probablemente la especialidad de Atención Primaria pediátrica desaparezca…” y que “…se camina hacia el modelo del norte de Europa donde la pediatría es asumida por médicos generalistas…”.

Ya está para que quieres más. Se volvió a desatar la polémica. Palabras que podían haber pasado sin más, pero que tuvieron su realce y cobertura en la prensa. Ante este “grave ataque” de un gestor de la sanidad pública, las sociedades de pediatría montan en cólera y emiten un comunicado mostrando su malestar en defensa nuevamente de su “pastel”.

 

¿Podrán contener la que se avecina?

 

¿Podrán los taxistas evitar que empresas como Uber o Cabify les quiten su monopolio? El futuro ya está aquí, por mucho que nos resistamos los carteros dejarán de repartir cartas, las cajeras del hipermercado desaparecerán sustituidas por cámaras y escáneres, muchas profesiones desaparecerán, incluso los conductores ya sean taxistas, de Cabify o de Uber dentro de unos años habrán sucumbido a los coches autónomos que ya están en nuestras calles. ¿Seremos los médicos una excepción?

Por mucho que se empeñen las sociedades del ramo, el modelo de atención a la infancia está cambiando, ya son minoría los profesionales que dedican su especialización en pediatría para hacer primaria, no es nada atractivo, los salarios no son adecuados, en un libre mercado cuando una profesión es muy demandada y con muy poca oferta, los salarios podrían multiplicarse como ocurre en la medicina privada o en el extranjero que si pueden ser atractivos y reclamo de profesionales. Horarios y contratos basura que no permiten a una profesión ni la más mínima conciliación familiar de verdad, nada sexy la pediatría de centro de salud para un joven recién acabado en la élite, con las mejores notas en selectividad y en el Mir para poder ejercer una profesión altamente demandada.

Durante años la atención se ha ido hipertrofiando siendo cada vez necesarios más y más profesionales, se ha conseguido desde esas mismas sociedades y desde el estado inutilizar a la población para que acuda al profesional que sabe de niños, se han creado enfermedades y programas preventivos que han masificado consultas, decenas de visitas a niños sanos para felicitar a los padres por lo bien que lo están haciendo y para más gloria del profesional que supervisa tal desatino.

Una burbuja de poder alrededor de revisiones con poca o nula evidencia científica, una burbuja que como todas las burbujas deben explotar, cegados sin querer ver el futuro que ya tenemos aquí, los pediatras siguen reclamando con voz ponente, pero probablemente inútil con un comunicado de consumo interno, un devenir inexorable, un cambio del paradigma de atención en donde pasar de una pediatría para satisfacer al cliente-votante-padres, a un modelo donde lo importante sea de verdad el menor, un menor no medicalizado, ni institucionalizado desde el primer día de su vida.

Lo que desaparece es el sistema en sí mismo independientemente de que lo atiendan pediatras formados para una medicina hospitalaria con menos de dos meses de paso por el centro de salud en sus 10 años de formación, o médicos de familia correctamente formados, o incluso profesionales de otras latitudes formados en sus países, lo que falla es el modelo, da igual quien atienda la consulta, quizás el consejero agorero tenga razón. Escuecen sus palabras, quizás las mías también, pero no importa, el futuro pasará por encima de todos nosotros y o bien estamos atentos o nos arrollará por mucho que griten desde las poltronas.

 

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/01/23/mamas_papas/1516698648_153918.html

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Cuando las guarderías alertan de un virus, se me llena la consulta de madres y padres pidiendo papeles que aseguren que su hijo no está enfermo

 

Que al ser humano le encantan los papeles parece evidente, si llevan firma ya pasan a un nivel superior de interés y si, además, se estampa un sello o cuño sobre él adquiere la condición de objeto de deseo. Pedimos papeles para todo. Sin papeles no eres nadie. Sin papeles no te dan otros papeles. Sin papeles no ingresas allá donde deseas y sin esos benditos escritos que llamamos certificados, y que deberían denominarse certificoides, no conseguimos que nuestros hijos accedan a la salud ni a la educación.

La falta de un sello o firma podría impedir que nuestro hijo ingrese en una prestigiosa universidad o que ni siquiera pueda tener un digno futuro de paleta porque el maestro de obra le pida también el papel que acredite su pertenencia al sindicato, que previamente le habrá pedido el papel de que ha abonado en el banco la tasa correspondiente, tasa que no podrá pagar sin tener cuenta corriente en dicho banco y que habrá tenido que certificar su capacidad económica y para ello habrá de presentar nuevos papeles…

Esto empieza muy pronto, nuestro bebé se hace consciente de ello cuando no le dejan acceder a la educación en su escuela infantil si no presenta un papel del médico donde ponga que está correctamente vacunado, otro de que no tiene enfermedad conocida, de que no tiene alergias, y otro de que no es un peligro para el entorno (ya no se pide el certificado de penales, no porque tenga menos de un año, sino porque desapareció del ordenamiento jurídico). Y pronto tendrá que presentar el papel de que su pediatra está libre de cargas jurídicas y económicas, si no al tiempo. Cuando debía de ser al revés, debía ser el centro el que nos certifique que nuestro niño va a estar en un ambiente sano y no le van a pegar todos los virus posibles, pero no, somos nosotros los que tenemos que asegurar que estamos bien. Es como si para entrar a un restaurante te piden papeles de que estás sano, en vez de tú exigir que la comida esté en buen estado, en fin. A lo que vamos.

Los colegios piden y emiten papeles para todo, les encanta, que si está malo, que si ya está bueno, que si va a una excursión y no se va a morir en el camino, que si hace ejercicio no le va a dar un chungo…me han llegado a pedir un certificado de que no puede hacer gimnasia para un niño escayolado por fractura de tibia, ¿no ve el profesor que eso que le abriga la pierna, le impide correr?

La última moda en los colegios y guarderías es el tablón de lisiados, por un lado, en vez de la foto de los empleados del mes está la de los alérgicos: Juan y Lucía alérgicos al huevo; Borja, Irene y otros más celiacos; Inés, Miriam y Ainhoa APLVs y, por supuesto, el piltrafilla de Noah que es alérgico a todo.

Por otro lado, los boletines o partes de guerra: “Hoy tenemos dos enfermos de gastroenteritis, tres del boca mano pie y ojo, una escarlatina” ¡Dios mío! una escarlatina, cunde el pánico y los grupos de WhatsApp maternos empiezan a echar humo, más mensajes que en nochevieja alertan de la epidemia y ¿qué hacer? Evidente, no van a ir a un notario a dar valor a lo que se dice, van al médico, a ver al pobre pediatra a que les certifique que su niño no tiene la tan temida enfermedad, que no saben bien que es, pero por si acaso. Cada vez que las guarderías del pueblo abren la boca se me llena la consulta. Se crea una alarma injustificada, una manifestación de madres y padres pidiendo remedio para la Peste.

Esta vez no tengo respuestas, no sé si en la sociedad de la información y cuando pedimos transparencia para todo, no sé si emitir comunicados con las enfermedades y enfermos habidos en el colegio o guardería es adecuado o no. Por una parte, los padres deben estar informados para poder tomar decisiones, pero deben opinar sobre todo o debe ser la escuela la que tome las decisiones y puedan los padres confiar en su buen hacer.

Ya les hemos pasado la decisión de vacunar o no de la meningitis B. Por un lado, no incluyéndola en calendario por indicación de salud pública y por otra dejándola a la venta en farmacias, que cada uno decidirá, según el miedo que tenga. Pero eso ya es otro tema.

Esa ninguneada Salud Pública que desde hace muchos años tiene sus mecanismos de alerta que entran en funcionamiento, más que correctamente, cuando hay un riesgo para la población, meningitis bacterianas, intoxicaciones alimentarias en centros escolares, etc.… pero en el resto ¿dónde está el límite? ¿Está justificado impedir la entrada a un niño con fiebre, con conjuntivitis, con cuadros menores? ¿Cuál es el límite 38, 38,5 de fiebre, tres o cuatro cacas blandas, solo blandas o tienen que ser líquidas, las legañas también cuentan, granos cuantos son los permitidos? En definitiva, como no hay criterio y ni padres ni profesores quieren mojarse la respuesta es; que lo diga el médico, así que volvemos al principio; que el pediatra extienda un precioso papel con su sello de tinta (el lacre ya está demodé) y firma de fantasía y sea el profesional (que para eso pagamos impuestos) el que tome la decisión.

A mí me gustaría poder acercarme al colegio afectado e informar a profesores y padres qué es la escarlatina, cómo manejar las fiebres, cómo prevenir las diarreas con el lavado de manos, qué es y cómo se previenen virus e incluso cómo distinguir un grano de otro y sus consecuencias, eso sí es mi obligación, no rellenar certificoides, pero los gestores de la sanidad pública no lo entienden, no apuestan por la atención primaria, no apuestan por la atención comunitaria de verdad y prefieren especialistas pediatras formados en hospitales para encerrarlos en los centros de salud. Prefieren tenerme con 50 y 60 pacientes diarios en consulta esta semana, diciéndoles uno a uno qué es una escarlatina, en vez de permitirme una hora para acercarme a la escuela y contárselo a todos y debatir con ellos, aprendiendo todos juntos.

 

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/02/21/mamas_papas/1519200259_677306.html

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La planificación, los ingredientes saludables y la participación de los niños ayudan a que aprendan a comer sano y sean felices

 

Prisas constantes, estrés y, sobre todo, escasez de tiempo. Así es la rutina diaria de muchos padres que pugnan por conciliar su jornada laboral con la crianza de los niños y que a veces sienten lo duro que es no poder prestarles toda la atención que quisieran. Y aunque su alimentación es una de las cosas que más cuidamos, los recursos fáciles como la comida rápida o la bollería industrial, que ahorran tiempo pero repercuten en la calidad de su dieta, pueden poco a poco ganar terreno a la hora de preparar las comidas que hacen fuera de casa. Por eso es fundamental no dejar nada a la improvisación y aprovechar cuando más tiempo tengamos, como el fin de semana, para planificarlo adecuadamente. Y si la comida de un determinado día requiere preparación previa, hacerla la noche anterior.

 

Si lo que queremos es preparar un aperitivo para la hora del recreo, “el objetivo es que haya un pequeño extra de energía entre el desayuno y la comida, un tipo o dos de alimentos que ajusten también la sensación de apetito con la que llegan a la comida”, afirma la doctora Ana Morais, coordinadora de la Unidad de Nutrición del hospital de La Paz en Madrid. “Lo mejor son los alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta, como frutas enteras (no en zumo) o aquellos con base de cereales, como un bocadillo pequeño (con pan integral, a poder ser) con algo bajo en grasas saturadas, como jamón o tortilla francesa”. Alimentos como la crema de cacao, las mantequillas o el queso de untar deberían usarse solo ocasionalmente, ya que son ricos en grasas saturadas y presentan una gran cantidad de calorías en un volumen muy pequeño, además de no tener tanto poder saciante. Lo mismo ocurre con los frutos secos o las galletas (eso sí, sin relleno), que aunque tienen azúcar y grasa también contienen cereales. No hace falta evitarlos siempre, pero sí limitar su uso”.

Entre fruta y verdura, se recomienda que haya cinco raciones al día. Por ello, sostiene la doctora Morais, “es importante que en cada una de las comidas diarias que hacemos esté presente una u otra y que a media mañana haya casi siempre fruta”. Los lácteos no son muy prácticos para el recreo, ya que el niño dispone de poco tiempo y tendría que andar tomándose el yogur con cuchara, “por lo que al final beberá yogures líquidos, que tienen un alto contenido de azúcar e hidratos de carbono de absorción rápida, que elevan la cantidad de glucosa y si no se usan inmediatamente (como hacen los deportistas) se almacenan en forma de grasa. Tampoco contribuyen a la sensación de saciedad o de control del apetito”. La cantidad sugerida es la de dos o tres raciones de lácteos al día, pero una de ellas suele ir ya con el desayuno y otra en la comida o la merienda. Si queremos incluir un lácteo en su mochila, puede ser en forma de bocadillo de queso, por ejemplo.

 

Si lo que queremos es mandar una comida completa desde casa, deberemos asegurarnos de incluir varios grupos de alimentos de origen vegetal y animal. “Aproximadamente una cuarta parte deben de ser alimentos con alto contenido en proteínas, como pescado, pollo, pavo, legumbre… Ocasionalmente, carne roja. Otra cuarta parte correspondería a alimentos basados en cereales, preferiblemente integrales y de grano entero, como pasta o arroz, que pueden ir como primer plato o como guarnición; una tercera parte o más de verduras u hortalizas, que aportan hidratos de absorción intermedia, fibra, vitaminas y minerales; y finalmente una fruta (preferiblemente) o un lácteo de postre”. Al final, conviene recordar que no hay ningún alimento que por sí solo haga una dieta buena o mala: lo que importa es el conjunto; unas comidas se pueden complementar con otras.

Cada nutriente cumple unas funciones distintas, y conviene que todos estén presentes en la dieta. Los hidratos, por ejemplo, tienen una importante función energética. “La mitad de las calorías que consumimos vienen de los hidratos de carbono, que se van a usar para la obtención de energía. Para que nuestro cuerpo funcione con normalidad y que el niño tenga energía para sus actividades diarias”, afirma la doctora Morais. Y no más de una tercera parte de estos deberían ser de absorción rápida (repostería, batidos, zumos envasados, postres lácteos como el arroz con leche o las natillas, refrescos…). “Las proteínas, por su parte, contribuyen al crecimiento, y las frutas y verduras tienen una función reguladora y constituyen la principal fuente de vitaminas y minerales, indispensables para regular las funciones del cuerpo”.

 

Para Morais, la responsabilidad de los padres no se limita solo a la calidad de la dieta con que proveen a sus hijos. La educación es esencial ya que “el niño hace y come lo que ve. Si un niño no come fruta o verdura es porque sus padres tampoco lo hacen… Los padres han de tomar el mando de la dieta; hay que normalizar la presencia de estos alimentos. Si el pequeño ve que la fruta o la verdura es habitual en su casa, es menos probable que la rechace”. Y luego, dejar un hueco a la creatividad: “Hay que intentar hacer preparaciones que sean atractivas; a lo mejor el fin de semana, cuando tenemos más tiempo. Y que el niño participe en la elaboración de la comida o en el diseño del plato, colocando los ingredientes o realizando algunas tareas. Nos puede ayudar a empanar o rebozar las croquetas… Es verdad que eso significa que nos llevará más tiempo, pero compensa porque así se familiariza con los alimentos”. Finalmente, otro pequeño truco es el de alternar cosas que gustan más con cosas que gustan menos, y cuando hacemos grandes cantidades congelar las porciones sobrantes para otros días; así evitamos que el niño se aburra.

La alta disponibilidad de alimentos, así como la ingente cantidad de información disponible para los padres, lleva a la doctora Morais a concluir que la calidad de la alimentación ha mejorado en los últimos años. Otra cosa, dice, es que luego los padres hagan la elección adecuada. Pero con un 28% de los menores con algún tipo de problema de sobrepeso, el problema no está solo en la dieta sino en la escasa actividad física: “Somos terriblemente sedentarios. Antes se jugaba en la calle; ahora todo es ocio de pantalla y en la casa. Hay más transporte escolar, se camina menos, los horarios de trabajo de los padres son muy extensos y tienen menos tiempo para pasarlo con los hijos fuera de casa…”

 

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/03/12/mamas_papas/1520856943_764665.html

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Los ensayos clínicos en niños son esenciales para desarrollar terapias e intervenciones específicas de la edad y verificadas empíricamente, para determinar y optimizar los mejores tratamientos médicos disponibles

 

La investigación y desarrollo de nuevos medicamentos destinados a la población pediátrica presenta características específicas, derivadas de los tipos de enfermedades que padecen los niños y de que se trata de personas todavía en desarrollo, lo que hace necesario un abordaje por unidades especializadas, con el fin de conseguir el máximo nivel de seguridad y eficacia de los fármacos con los que se va a tratar a los más pequeños. Tal como han venido señalando los propios investigadores en los últimos años, el trabajo en red y la puesta en marcha de unidades específicas en los hospitales para desarrollar ensayos clínicos de nuevos medicamentos en niños resultan esenciales para validar de forma adecuada las indicaciones y dosis de los tratamientos dirigidos a la población, si bien la enorme complejidad de este tipo de investigación ha venido dificultando tradicionalmente la puesta en marcha de estos estudios.

Los niños conforman una población única con diferencias fisiológicas y de desarrollo definidas con respecto a los adultos. Los ensayos clínicos en niños son esenciales para desarrollar terapias e intervenciones específicas de la edad y verificadas empíricamente, para determinar y optimizar los mejores tratamientos médicos disponibles

 

Guía de Unidades de Investigación Clínica en Pediatría

Farmaindustria, a través de la Plataforma de Medicamentos Innovadores y en colaboración con la Asociación de Medicina de la Industria Farmacéutica (AMIFE), ha elaborado la Guía de Unidades de Investigación Clínica en Pediatría. Es un paso que se suma a la iniciativa liderada por investigadores de excelencia y concretada hace unos meses en la Red Española de Ensayos Clínicos Pediátricos(RECLIP), que representa a España en la Red Europea de Ensayos Clínicos Pediátricos y que ha sido puesta en marcha con el apoyo de autoridades sanitarias (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios), médicos (Asociación Española de Pediatría y AMIFE) y Farmaindustria.

RECLIP

En RECLIP, coordinada por el doctor Federico Martinón del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, participan 19 Centros clínicos de toda España muchos de ellos con sus Institutos de Investigación Sanitaria incluidos y 6 redes transversales pediátricas nacionales, entre las que se incluyen RITIP (Red Nacional de Investigación Traslacional en Infectología Pediátrica), SAMID (Red Nacional de Salud Materno-Infantil) entre otras, y con el respaldo de Instituciones oficiales como la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) y Sociedades Científicas como la AEP.

 

Investigación en España

España cuenta con 30 unidades de investigación clínica pediátrica, que a su vez disponen de 1.730 camas, lo que supone un promedio de 62 camas por centro implicado, y están ubicadas, en su inmensa mayoría, en hospitales públicos. En concreto, los centros públicos engloban un total de 21 unidades, frente a las 7 creadas en hospitales privados y las dos que hay en centros de régimen público-privado. Aunque la actividad de todas las unidades está orientada a estudios con pacientes, en 20 de ellas existe la posibilidad de realizar estos estudios con voluntarios sanos.

Hasta el momento estas unidades han llevado a cabo un total de 2.123 participaciones en estudios de investigación en los últimos cinco años (de las que 1.271 corresponden a participaciones en ensayos clínicos en los últimos cinco años, 682 estudios observacionales y 170 estudios de investigación propia). El 51% de los ensayos clínicos realizados de forma conjunta con un laboratorio farmacéutico corresponde a la fase III (en la que los fármacos se prueban ya con un número importante de pacientes y se comparan con el tratamiento estándar), mientras que el 33% se ubica en las fases tempranas, donde se prueba la seguridad y eficacia de un nuevo fármaco en un número limitado de pacientes. En el caso de los ensayos realizados por grupos independientes estos porcentajes son del 47% (fase III) y 33% (fases I y II).

 

Apuesta de la industria farmacéutica

La industria farmacéutica, de hecho, ha venido reforzando su apuesta por este tipo de investigaciones en los últimos tiempos; no en vano en el último semestre de 2016 el 9% de los ensayos clínicos puestos en marcha por laboratorios se ha desarrollado en el ámbito de la pediatría, según los últimos datos del Proyecto BEST de excelencia en investigación clínica. Destaca una alta especialización en áreas como reumatología, cardiovascular, hematología, vacunas y enfermedades infecciosas, entre otras. Se trata de ensayos clínicos internacionales de todas las fases. Así, el 10% son de Fase I, el 31% de Fase II, el 51% de Fase III y el 8% de Fase IV.

 

Fuente:http://www.abc.es/salud/sanidad/abci-ensayos-clinicos-pediatricos-esenciales-para-desarrollar-terapias-y-optimizar-tratamientos-disponibles-201709291818_noticia.html

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La AEP ha recordado la necesidad de ampliar las plazas MIR, así como las de pediatras de Atención Primaria y especializada

 

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha insistido, con motivo de la celebración, el próximo 8 de octubre, del Día de la Pediatría, en que se amplíe la edad de atención pediátrica hasta los 18 años y que, para mejorar esta asistencia, se incrementen las plazas MIR, en Atención Primaria y en especializada.

«Defendemos que la Pediatría sea considerada como una especialidad no troncal, las áreas de capacitación específica y nuestro modelo de atención pediátrica porque previene y mejora la salud de los niños. Además, uno de los puntos que consideramos irrenunciable es seguir atendiendo a los adolescentes porque es un periodo en el que hay muchos problemas y no han terminado su crecimiento», ha señalado la presidenta de la AEP, María José Mellado.

En este punto, el vicepresidente de Atención Primaria de la AEP, Juan Ruíz-Canela, ha recordado que la salud infantil en España es «saludable» o, al menos, así lo demuestran diferentes estudios que posicionan al país como uno de los de referencia en Europa por sus tasas de vacunación (en 2016 se alcanzaron coberturas en primovacunación superiores al 97%) y por su tasa de supervivencia en niños prematuros a partir de la semana 26, situada en torno al 72 por ciento.

Por ello, y debido a que la adolescencia es una etapa conflictiva en la que aumenta el riesgo de comenzar estilos de vida poco saludables, como por ejemplo, empezar a fumar, a beber alcohol o a hacer vida sedentaria y aumentar de peso, los expertos han reiterado la necesidad de que en toda España puedan atender a estos jóvenes y que, además, haya unidades de transición a los servicios de atención sanitaria de adultos.

No obstante, para que esto pueda ser una realidad, la presidenta de la AEP ha recordado la necesidad de ampliar las plazas MIR, así como las de pediatras de Atención Primaria y especializada. «Nuestras reivindicaciones tienen que ir acompañadas de un movimiento de las instituciones sanitarias para que los pediatras puedan asumir la carga de trabajo. En algunos hospitales se están viendo a los niños hasta los 16 años, pero en otros no porque no han podido todavía adecuar las camillas, los quirófanos y el personal», ha recalcado.

Se calcula que la media en España se sitúa en un pediatra por cada 1.200 niños cuando lo recomendado es uno por cada 1.000 pacientes. No obstante, la doctora Mellado ha avisado de que esta estimación no se puede tener cien por cien en cuenta porque hay una «variabilidad infinita» entre comunidades autónomas.

Del mismo modo, los pediatras han solicitado el reconocimiento de las 23 especialidades pediátricas como áreas de capacitación específica, valorando como un «paso atrás» la anulación de la especialidad de Neonatología. Además, han planteado la necesidad de aumentar la formación en Pediatría a cinco años: tres comunes en Pediatría general y dos de subespecialidad pediátrica.

 

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/abci-pediatras-insisten-ampliar-edad-pediatrica-18-anos-201710041347_noticia.html

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En el día Mundial del Prematuro se recuerda que muchas parejas se enfrentan a una situación inesperada llena de dudas

 

El parto prematuro crea una importante preocupación a las madres, ya que estos bebés tienen un conjunto específico de problemas asociados a potenciales enfermedades. Estudios realizados por Medela demuestran que la lactancia, tanto en bebés nacidos a término como prematuros, aporta ventajas más allá de sus beneficios nutritivos: protege al lactante frente a infecciones, regula y potencia los sistemas fisiológicos del lactante y de la madre y facilita los vínculos entre madre y lactante.

Para los bebés prematuros la lactancia es un factor fundamental para su desarrollo. Por este mismo motivo, sus madres se preocupan por el suministro de leche en las primeras semanas, ya que esto garantiza el crecimiento y el desarrollo óptimos del lactante. «En un parto prematuro el desarrollo esencial que se produce en las últimas semanas de la gestación se interrumpe y, por lo tanto, se debe acelerar tras el parto. Es en este punto donde la leche materna cumple un papel fundamental», explica Montse Robles, asesora de lactancia y responsable de divulgación de Medela.

Esta experta responde a las dudas más frecuentes de las madres de bebés prematuros:

 

1. ¿Qué aporta la leche materna a estos bebés?

La leche materna les aporta importantes ventajas protectoras y evolutivas debido a que ofrece nutrición óptima (grasa, lactosa, proteínas y macronutrientes) para permitir el crecimiento y desarrollo, y una protección completa (componentes bioquímicos y celulares) contra infecciones. Además, el calostro tiene niveles más altos de energía, lípidos, proteínas, nitrógeno, inmunoglobulinas, elementos antiinflamatorios y algunos minerales y vitaminas. Todas estas propiedades y beneficios son transmitidas al bebé prematuro. Las proteínas multifuncionales, como la IgAs, la lactoferrina y la lisozima, además de los ácidos grasos libres de la leche materna, actúan como agentes antinfecciosos que son esenciales para el prematuro.

Finalmente, los estudios demuestran que los bebés que reciben leche materna tienen un menor riesgo de enterocolitis necrosante (ECN), sepsis3, intolerancia a la alimentación enteral, neumopatía crónica, retinopatía de la prematuridad, retraso en el neurodesarrollo, displasia broncopulmonar y reingreso en el hospital, entre otras.

 

2. ¿Es cierto que el calostro es fundamental para el crecimiento del bebé prematuro?

Los bebés prematuros tienen unas reservas de nutrientes reducidas al nacer y tienen riesgo de acumular déficits significativos de nutrientes y un crecimiento insuficiente. El calostro de la propia madre contiene una elevada concentración de citocinas y de otros agentes inmunitarios. Además, también puede ser beneficioso cuando se administra por vía bucofaríngea a lactantes con un peso extremadamente bajo al nacer durante los primeros días de vida. La utilización de calostro como tratamiento oral puede estimular el tejido linfático asociado a la bucofaringe y proteger la mucosa bucal del lactante de infecciones.

 

3. ¿Por qué si la leche materna es la mejor, en el hospital le añaden suplementos?

Esto sucede sobre todo en lactantes prematuros con muy bajo peso al nacer. Para ellos la leche materna es la mejor opción, pero en ocasiones su composición nutritiva no puede satisfacer por completo las necesidades de nutrientes y se debe enriquecer con proteínas, nutrientes, vitaminas y minerales para garantizar el crecimiento y el desarrollo óptimos del prematuro.

Estudios realizados demuestran que una alimentación exclusiva con leche materna, que incluye leche de donante y enriquecedor de leche materna, reduce el riesgo de ECN en comparación con una dieta basada en leche materna que también incluye productos basados en leche de vaca.

 

4. ¿Es cierto que el contacto piel con piel ayuda a que mis pechos produzcan más leche?

Efectivamente, el contacto piel con piel sigue asociándose a una mayor producción de leche y un inicio más temprano de la lactancia en las madres, así como a una mejora de la estabilidad fisiológica de los prematuros. Promover el suministro de leche desde la primera hora del nacimiento, ya sea de manera natural o mediante extractor, ayuda a que el pecho de la madre mantenga una producción adecuada durante los días siguientes.

De hecho, para bebés en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCIN), y tan pronto como el lactante este estable, se puede animar a las madres a que pongan al lactante piel con piel y a que dejen que el bebé pase tiempo al pecho. Esto también se puede realizar mientras el lactante recibe alimentación enteral, y es una oportunidad habitual para practicar la alimentación al pecho. Cada vez hay más datos que indican que la lactancia temprana es beneficiosa y se asocia a un alta al domicilio más temprana y a una mayor incidencia de la alimentación con leche materna en general.

 

5. ¿Es cierto que los bebés prematuros no succionan igual que los bebés nacidos a término?

Al contrario que los recién nacidos a término, los prematuros no muestran un patrón constante de movimiento de la lengua o de vacío durante la lactancia. Por el contrario, los nacidos con menos de 30 semanas de gestación al principio usan un patrón desorganizado de compresión sin vacío, pero conforme el vacío que producen aumenta hasta un nivel similar al de un recién nacido a término, los prematuros se alimentan de una manera más eficiente y eficaz.

Aunque hay pocos estudios que evalúen la lactancia en prematuros, en la práctica clínica se ha observado que tienen dificultad para mantener el agarre al pecho, aplican un vacío débil, tiene patrones de ráfagas de succión irregulares y cortos y a menudo se duermen al pecho. A los prematuros a menudo se les amamanta con una pezonera para facilitar el agarre al pecho.

 

6. ¿Es cierto que la leche materna ayuda al desarrollo cerebral del bebé prematuro?

Sí, es cierto, y se debe a que la leche de las madres de lactantes prematuros contiene un 20% más de ácidos grasos de cadena media (DHA y AA) que la leche de las madres de lactantes a término.

Los lactantes prematuros nacen antes de que las vías cerebrales y del tronco encefálico implicados en la función motora bucal se hayan desarrollado. Esto afecta a su capacidad de alimentarse por vía oral inicialmente. Los lactantes prematuros deben alcanzar rápidamente su correspondiente nivel de crecimiento y neurodesarrollo en el periodo posnatal. Como un tercio del crecimiento del encéfalo se produce en las últimas 6-8 semanas de gestación, los lactantes prematuros nacidos a las 32 semanas, por ejemplo, tienen un 35% menos de volumen encefálico en el posparto que los recién nacidos a término. Para estos lactantes, el crecimiento restante se debe producir después del nacimiento. Como el crecimiento más rápido del encéfalo se produce habitualmente con la acumulación de ácido docosabexaenoico (DHA) y ácido araquidónico (AA) de la placenta en el último trimestre, el aporte de leche materna es particularmente importante.

 

7. ¿Por qué tarda en subirme la leche? ¿Qué puedo hacer para poder amamantar a mi bebé prematuro?

Las madres de prematuros suelen tener dificultades para iniciar la lactancia debido a la fase prematura del desarrollo mamario, la falta de contacto con la succión del lactante, problemas emocionales debidos al parto prematuro y el acceso escaso a un equipo adecuado y un apoyo oportuno. Casi todas las madres de prematuros que están en la UCIN experimentan niveles significativos de estrés, ansiedad y falta de sueño durante las primeras semanas tras el parto, lo que puede complicar aún más la iniciación y el mantenimiento de la lactancia. En estos casos proporcionar a la madre apoyo emocional, además de médico, es fundamental para que disminuya su nivel de estrés y preocupación. También puede recurrir a los extractores de leche, tanto eléctricos como manuales, que facilitan la producción de leche y el consiguiente suministro para el bebé.

 

8. ¿Es cierto que si comienzo a extraer leche inmediatamente después del parto produciré más leche los días siguientes? ¿Cómo puedo aumentar la producción de leche?

La extracción temprana y frecuente, ya sea de manera natural o mediante un extractor, mejora significativamente la iniciación de la lactancia tras el parto prematuro. La extracción en la primera hora, en comparación con 6 horas tras el parto, se asocia con una mayor producción de leche en la primera semana y 3 semanas después del parto. También se ha observado que la extracción doble es más eficaz y eficiente en la extracción de leche que la extracción secuencial, ya que permite extraer un mayor porcentaje de la leche disponible y un mayor volumen de leche con mayor contenido en grasa.

 

9. ¿Qué es mejor para el bebé prematuro, la nutrición enteral o la parenteral?

Cuando los prematuros no pueden alimentarse por vía oral, la provisión de leche materna es fundamental para reducir las infecciones y mejorar los resultados de salud a largo plazo. La nutrición parenteral cubre las necesidades nutritivas de los prematuros. Sin embargo, se prefiere la alimentación enteral (a través del intestino) con leche materna cuando sea posible. La ausencia de alimento en el tracto gastrointestinal durante la nutrición parenteral hace que el lactante tenga riesgo de problemas de digestión y absorción. Por este motivo, la alimentación enteral temprana con leche materna normalmente se inicia en la primera semana de vida para estimular la motilidad y la maduración intestinales.

 

Fuente http://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-respuestas-preocupaciones-mas-habituales-madres-bebes-prematuros-201711162216_noticia.html

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Uno de cada 13 niños nacen cada año antes de tiempo en nuestro país

 

Hasta uno de cada 13 niños nacen cada año de forma prematura pero el buen nivel de los profesionales de Neonatología sitúan a España en la élite mundial en este campo, con hasta un 95% de supervivencia en los que nacen después de la semana 28 de gestación.

«A nivel mundial la Neonatología de España está muy bien considerada, e incluso está mejor que otros países como Estados Unidos», ha destacado el presidente de la Sociedad Española de Neonatología (SENeo), Máximo Vento, que recientemente ha sido elegido para presidir también la Sociedad Europea de Neonatología (EBN, en sus siglas en inglés).

Cuando nacen en torno a la semana 28 pesan entre 900 y 1.200-1.400 gramos, pero las Unidades de Neonatología de los hospitales españoles están «muy bien dotadas» y «quitando los que tienen una enfermedad congénita grave, o una malformación cerebral o cardiaca, los problemas se solucionan con gran eficiencia».

De hecho, en los prematuros extremos, los que nacen por debajo de esa edad gestacional, la supervivencia en España es igualmente alta y se sitúa en aproximadamente un 65 por ciento. Y de estos, ha reconocido, un porcentaje similar lo harán en condiciones de integridad. «Podrán escolarizarse y llevar una vida plena», ha asegurado.

La clave de todo ello, además de unos buenos equipamientos, está en el «excelente control durante el embarazo» que se realiza en el Sistema Nacional de Salud (SNS), que permite detectar cualquier problema precozmente y remitirlo a los grandes hospitales.

«Cada hospital admite lo que es capaz de resolver y, si no, lo pasa al escalón siguiente», según Vento, que destaca la buena coordinación entre hospitales a la hora de derivar estos casos «a las grandes unidades de Neonatología, donde se concentra una mayor experiencia sobre las patologías y situaciones más extremas que puede haber».

Pese a ello, el presidente de SENeo y la EBN considera que en España debería haber un gran acuerdo a nivel nacional para concentrar los esfuerzos por áreas de población y no por comunidades autónomas, ya que actualmente algunas de ellas no cuentan con sistemas específicos de transporte neonatal.

Asimismo, y aunque en España «cualquier pediatra está debidamente formado para atender recién nacidos», considera necesario que se reconozca la subespecialidad de Neonatología, sobre todo porque hasta un 10 por ciento de los recién nacidos van a precisar cuidados especializados de neonatólogos.

Para ello, ya se está trabajando en un proyecto de acreditación como Área de Capacitación Específica, con una duración de dos años. Y según Vento, que trabaja como jefe de Sección del Servicio de Neonatología del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia, esta formación es una necesidad que, además, «no entra en colisión con otras áreas» como puede suceder en otras especialidades.

«Las técnicas que hay que dominar y los conocimientos y experiencia que hay que tener solo se adquiere formándose en las grandes unidades de Neonatología. No queremos que el pediatra no atienda recién nacidos, sino que cuando haya patología muy compleja se encargue una persona debidamente formada para dar garantías de que se van a hacer bien las cosas», ha asegurado.

Además, en su nuevo cargo al frente de la EBN también se encargará de liderar el proceso de armonización de la formación de la subespecialidad en toda Europa, ya que hay «todavía grandes diferencias entre países».

Para ello, el objetivo es diseñar protocolos que sitúen a todos los países a un nivel asistencial homogéneo y de máxima calidad en esta materia, al tiempo que también se acreditarán los centros capacitados para la formación neonatal y la investigación en los países de la Unión Europea.

 

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/abci-supervivencia-espana-bebes-prematuros-mas-28-semanas-esta-95-por-ciento-201711271357_noticia.html

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Los niños menores de 3 años son los más sensibles a los efectos nocivos de las radiaciones

 

La exposición solar prolongada provoca efectos nocivos para la salud, como el envejecimiento cutáneo y el cáncer de piel. Un exceso de luz solar puede causar también quemaduras solares y además, puede incrementar la aparición de enfermedades futuras como las cataratas, por ejemplo. Por ello, de igual forma que se protege la piel con crema fotoprotectora, ¿hay que hacerlo con los ojos?¿Y con los de los más pequeños?

Jaime García Aguado, pediatra de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), miembro del grupo de actividades y de alteraciones visuales en la infancia, señala que no hay una edad concreta a la que ponerles a los niños las gafas.

“En general conviene ponerles gafas de sol siempre que vayan a tomar el sol de una manera relativamente importante. Si vamos a ponerles crema protectora convendrá ponerles gafas de sol. Más que de la edad, depende de la intensidad de la exposición al sol. Cuando son chiquitines y están en el carrito con un gorro previsiblemente será suficiente”, sostiene el experto.

 

Eso sí, sí ve conveniente poner gafas de protección solar a aquellos bebés que van a la montaña o a la playa. “Se puede durante un rato corto. No les causan ningún perjuicio, no conviene que estén todo el día y todos los días al sol porque cambia la percepción al color. Es un filtro que para el desarrollo de la visión de los niños. No obstante no siempre que salga a la calle es necesario ponerles las gafas”, apunta.

Este especialista del Centro de Salud de Villablanca (Madrid) especifica que para una situación normal se pueden utilizar unas gafas de categoría tres, mientras que si tiene lugar una exposición intensa conviene una categoría cuatro en los cristales. “Lo que hace es que proteja de los rayos visibles pero es fundamental la protección frente a la radiación no visible. Tienen que tener filtro para la graduación ultravioleta. No depende del precio. No por ser más caras son mejores. Lo que sí es importante es que esos cristales tengan una categoría tres y el filtro para rayos UV”.

Según destaca, es importante cuidar la vista de los más pequeños desde el nacimiento porque se trata de un sentido “fundamental” y con el que las personas se relacionan con el mundo exterior. “Conviene cuidarla para evitar afectaciones futuras. Se sabe que en los adultos mayores la aparición de cataratas u otros problemas de degeneración de la retina están relacionados con la exposición al sol a lo largo de la vida”, alerta el especialista. García Aguado también recomienda seguir las revisiones periódicas del niño, que incluyen un examen de la visión.

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) subrayan en este sentido que, especialmente los bebés, así como los niños más pequeños y menores de tres años son los más sensibles a los efectos nocivos de las radiaciones. Así, insiste en que deben establecerse conductas de fotoprotección que prevengan la exposición excesiva a las radiaciones solares.

 

Estas precauciones han ser puestas en práctica, no solo en playas, piscinas y estaciones de montaña, sino también siempre que se practiquen deportes al aire libre o se acuda a espectáculos u otras actividades que se lleven a cabo en espacios abiertos. “Conviene ser previsor y pecar por exceso, no por defecto”, avisa.

Por ello, aconsejan igualmente que los menores lleven gafas de sol oscuras, con filtro para rayos UV. “Esto protege la delicada piel que rodea los ojos y previene además el desarrollo precoz de cataratas, así como de la ceguera transitoria en los lugares nevados”, apostilla. En cualquier caso, la AEP ve conveniente que la exposición solar se realice de forma paulatina, aumentando gradualmente el tiempo que se está al sol.

 

Fuente: http://www.laopiniondemalaga.es/vida-y-estilo/salud/2017/05/16/debo-poner-gafas-sol-bebe/930824.html

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Las personas que sufren la enfermedad necesitan de una dieta sin gluten “de por vida”

 

Uno de cada 200 o 250 niños son celíacos. Así lo ha puesto de relieve el pediatra gastroenterólogo del Servicio de Pediatría del Hospital Virgen de la Arrixaca, David Gil, quien ha explicado en declaraciones a Europa Press que se trata de una enfermedad autoinmune, cada vez más diagnosticada, pero aún no suficientemente conocida, que necesita de una dieta sin gluten “estricta y de por vida”.

La enfermedad se conoce desde hace siglos, ha asegurado, “pero su conocimiento más profundo fue en los años 50 cuando se relacionó que las diarreas crónicas se debían a la ingesta del gluten“; sustancia que se encuentra en el trigo, cebada o centeno, y que desencadena una respuesta del sistema inmunitario en la que el propio intestino termina dañado.

 

Así ha querido destacar que no se trata de una intolerancia o una alergia como se cree, “es una enfermedad autoinmune, caracterizada por intolerancia a las proteínas del gluten en individuos genéticamente predispuestos”.

Una enfermedad que “cada vez es más visible porque cada vez es más diagnosticada: antes se diagnosticaba en uno de cada 2.500 o 3.000 niños, ya que los anticuerpos en sangre para detectarlo no estaban disponibles en Atención Primaria y el proceso para su diagnóstico era muy largo y costoso“.

La colaboración entre pediatras y FACE la federación nacional de celíacos (ACMU en Murcia) y su labor divulgativa ha sido una de las causas del aumento en el numero de diagnósticos de los últimos 15 años, ha destacado.

A su entender, esta proliferación de casos también puede deberse en parte al aumento de la frecuencia de las enfermedades autoinmunes en general. “El sistema inmunológico se aburre” como consecuencia del menor número y gravedad de las infecciones en la historia personal de las nuevas generaciones.

A lo que se une “que desde Sanidad se ha hecho un esfuerzo para hacer aflorar los casos con menos síntomas y hacerlo de la forma más precoz posible. Medidas como la edición y difusión en 2008 de un Protocolo para el diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca, o la total accesibilidad a las pruebas serológicas en atención primaria, han contribuido a este boom de diagnósticos que parece que hemos sufrido en la última década”.

 

Especialistas

 

De hecho, ahora algunas farmacias disponen incluso de un kit de diagnóstico; al respecto, ha querido dejar claro, que esto es orientativo, que hay que ir al médico y siempre debe ser diagnosticado por un especialista antes de retirar el gluten de la dieta, en especial en los niños.

 

Tras lo que explica que los síntomas generales son las diarreas, la irritabilidad, la falta de peso, los vómitos o el dolor abdominal, pero otros no tan clásicos son el dolor óseo o articular, la anemia crónica, el estreñimiento, los abortos repetitivos y la depresión o no tener, incluso, ningún síntoma en absoluto. Así ha subrayado que una celiaquía no tratada puede derivar en un linfoma intestinal o complicación como la osteoporosis.

“De hecho, hasta un 15 por ciento de los familiares en primer grado de un celiaco pueden tener esta enfermedad, aunque en muchos casos lo hacen sin síntomas o con síntomas leves”. Por eso, además de los padres, hijos y hermanos de un celíaco, la personas pertenecientes a determinados grupos de riesgo deberían realizarse las pruebas aún no teniendo ninguno de los síntomas.

Estos grupos de riesgo son: enfermedades autoinmunes asociadas (psoriasis, vitíligo, dermatitis herpetiforme, artritis reumatoide, diabetes tipo I, tiroiditis autoinmune, enfermedad inflamatoria intestinal…), algunas enfermedades neurológicas o psiquiátricas (epilepsia con calcificaciones, leucoencefalopatía, esquizofrenia), fibromialgia o trastornos genéticos asociados (Síndrome de Down, Síndrome de Turner o Síndrome de Williams).

De tal forma, actualmente uno de cada 200 o 250 niños son celíacos, “se desarrolla en los primeros años de vida y su ventaja es que con quitar el gluten de la dieta del menor, es suficiente, no es necesario medicación”, así, “el 99 por ciento de los afectados responde muy bien”.

En cualquier caso, ha indicado, “la recomendación es la dieta sin gluten de forma estricta y toda la vida”. Conseguir una dieta libre de gluten de una forma garantizada es hoy mucho más sencillo de lo que era hace solo cinco o diez años, entre otras cosas, de nuevo por la labor de FACE, pero también gracias a lanueva normativa del etiquetado de alimentos promovida por la Comunidad Europea y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, el interés de muchos fabricantes y otras nuevas normativas como la que insta restaurantes a informar de los 15 principales alérgenos de cada plato de su carta”.

Para el resto de la población “el consumo habitual del gluten no representa ningún riesgo para la salud y forma parte de una dieta equilibrada y sana como la dieta mediterránea”, ha acentuado.

“Desde nuestra Unidad llevamos años trabajando en la mejora en los procesos de diagnóstico, detección precoz y tratamiento de esta enfermedad y, aunque queda mucho que hacer, el problema de la celiaquía en general ha experimentado una mejoría notable en los últimos años en todos los aspectos gracias al esfuerzo de todos”.

Finalmente, ha resaltado la necesidad de que “este conocimiento llegue a todos los médicos responsables de la atención de estos grupos de población más predispuesta”.

 

Fuente:http://www.laopiniondemalaga.es/vida-y-estilo/salud/2017/05/27/200-ninos-celiaco/933508.html