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¿Su hijo se hace pis de noche ? La enuresis nocturna, que así es como se llama en Medicina este asunto, es para muchos padres un quebradero de cabeza. El pediatra Javier Cerero nos explica por qué ocurre, y cómo solucionarlo. «Te imaginas no ir al cuarto de baño de 10 de la mañana a 6 de la tarde, ocho horas seguidas?», pregunta este doctor. «¿Verdad que no? Y, sin embargo, te parece normal dormir esas horas seguidas sin levantarte para hacer pis. ¡Sorprendente!».

«Bueno -prosigue- pues eso ocurre porque de noche, mientras duermes, se segrega una hormona que hace que se reabsorba toda el agua posible que exista en la orina. Se llama “Hormona Antidiurética”. Y concentra la orina una barbaridad». «Por eso es más oscura la primera orina según te levantas. Y es la responsable de que se produzca mucha menos orina mientras duermes», añade. La vejiga, continúa el doctor Cerero, «es un músculo, y cuando se llena se contrae automáticamente de manera muy fuerte. Y eso produce intensas ganas de hacer pis. Que lo hagas o no depende que seas capaz de cerrar la llave de paso: el esfínter voluntario».

 

¿Qué le ocurre a los niños que se hacen pis?

 

Bueno, pues según este doctor a los niños que se hacen pis de noche les pasan tres cosas:

1) No segregan hormona antidiurética. Por tanto, no concentran la orina y siguen fabricando muchísima orina de noche.

2) Su vejiga se contrae muy fuerte cuando se llena.

3) No son capaces de cerrar la llave de paso –el esfínter voluntario. No han «aprendido todavía». «esto es como aprender a andar, no se enseña, se aprende», indica Cerero.

«Y es cuestión de tiempo que todos estos mecanismos se pongan en marcha. En unos niños ocurre antes y en otros más tarde. Generalmente nos referimos a ello como “maduración”. Pero no nos referimos a hacerse “maduro”. Los médicos queremos decir maduración fisiológica y funcional. Es como andar. También necesita de una maduración “neurológica”. A unos les llega antes y a otros después».

 

Cuando preocuparse y tácticas básicas

 

Hacerse pis exclusivamente de noche, advierte este pediatra, «nunca es patológico. No te preocupes. Se pasa con el tiempo». Es partir de los 7 años, informa este pediatra, «si el niño o la niña demuestran preocupación espontáneamente por el asunto, cuando los sistemas de reeducación conductual –alarmas- tendrán éxito. Pero como digo, como requieren la participación activa del niño/a, serán exitosos sólo si el/ella demuestra interés espontáneo». Eso sí, aclara: «Definitivamente es un problema si a partir de los 4 años, tu hijo/a se hace pis también durante el día».

¿Cuáles serían las tácticas básicas para solucionar el problema nocturno? «No dejarle beber en la cena, hacer pis antes de acostarle, o levantarle de noche varias veces… no sirve para nada. Pierdes el tiempo. Ponle un pañal de noche hasta que se despierte seco. No se va a hacer vago/a, ni se se va a acostumbrar. Y te evitaras muchos disgustos. Y a él/ella también». «¡Dale tiempo!», concluye.

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Infecciones como la del virus respiratorio sincitial son muy frecuentes en neonatos. Los anticuerpos que heredan son una opción para protegerles

 

Los recién nacidos llegan al mundo con un sistema inmunitario heredado de sus madres. Es una protección insuficiente ante varias infecciones. Varios laboratorios investigan cómo proteger a los recién nacidos aprovechando los anticuerpos que creen sus madres. Ello se debe a varias razones, explica David Moreno, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Sociedad Española de Pediatría. Primero, aunque se pudiera medicar al recién nacido, la respuesta ante las infecciones tarda unos 20 días. Segundo, porque a veces la vacuna aplicada en los primeros días de vida no va tan bien. La de la hepatitis B, por ejemplo, funciona, dice Moreno, pero hay otras que no solo no dan una buena protección, sino que incluso afectan a la eficacia de las siguientes tomas.

Ante esta situación, una opción es vacunar a la madre. No para evitar problemas como el de la varicela, en los que hay riesgo de malformación en niños, por ejemplo. Simplemente para que el bebé nazca ya vacunado, y evite la infección hasta que cree sus propias defensas. “Hasta ahora se usan vacunas reconvertidas”, dice Moreno. Es decir, se trata de medicamentos que se desarrollaron para usar en niños o en adultos y que se ha visto que pueden utilizarse en gestantes para que transmitan los anticuerpos a los bebés. Moreno las llama vacunas reconvertidas. Ocurre con la gripe y la tosferina. En esta última infección “vacunar al neonato no ha ido tan bien. Al hacerlo con la madre queda protegido de manera indirecta”, dice el pediatra.

El nuevo paso que están dando los laboratorios es, por tanto, crear vacunas directamente para ser utilizadas en la madre con la idea de proteger al recién nacido. El caso paradigmático es el de una de las infecciones más frecuentes en bebés: el virus respiratorio sincitial (VRS). “Lo coge cualquier niño. Igual que la gripe colapsa las UCI de adultos en los hospitales, el VRS lo hace con las pediátricas”, dice Moreno. “Mata incluso en el primer mundo”, afirma,. sobre todo en niños con otros problemas o prematuros, explica el médico, “aunque donde es un auténtico problema es en países con menos recursos”, añade.

Aún no hay vacunas para el virus respiratorio sincitial, pero la lista de candidatos en ensayos es amplia. Y ya hay laboratorios que ensayan a la vez su uso en niños y en embarazadas. Según el último recuento de la organización especializada en innovación médica PATH, por ejemplo, empresas como Novavax y GSK ya están en esta línea. “La gripe A de 2009 fue clave para abrir este camino”, dijo hace una semana Thomas Breuer, director médico de la sección de vacunas de GSK en un encuentro con periodistas en las instalaciones de Wavre (Bélgica) al que invitó a EL PAÍS. “Los casos más graves de infección por el VRS se producen en los dos primeros meses de vida”, lo que justifica este abordaje, añadió. “Si se consiguiera una vacuna contra este virus, sería un bombazo en el ámbito de salud y económico”, afirma Moreno.

Si esta primera vacuna diseñada específicamente para que llegue a los niños por vía materna tiene éxito, habrá otras infecciones que se podrán estudiar. Breuer, por ejemplo, citó la del estreptococo del grupo B, aparte de afinar las de la gripe y la tosferina.

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La Comunidad de Madrid da a entender que podría ser hasta los siete años, mientras los médicos infantiles prefieren una subida hasta los 18

 

 

La polémica está servida. La edad pediátrica si, en algún caso, debe variar es hacia los 18, no rebajarse más todavía. Yo soy de los que me gusta

No es cosa fácil decidir cuál es la edad donde termina la infancia, en su más amplio sentido. Podría ser sexualmente, que se da antes entre las niñas. O cuando es legalmente imputable a partir de los 14 años y existe la capacidad para decidir, pero con el permiso paterno hasta los 16 ¿O se determina cuando existe la posibilidad de voto a los 18 años? Hay que reconocer que muchos la dejan a los 30 y pico a la vez que la PlayStation. ¿Y médicamente, cuándo termina la infancia? Se considera adulto a partir de los 14, que coincide cuando el menor abandona la pediatría para pasar a consultar sus problemas de salud con un médico de familia de adultos. Mientras que el gobierno de la Comunidad de Madrid opina que esta termina a los siete años. Esto es al menos lo que se desprende de la polémica que nos envuelve a los que trabajamos en esto de la salud infantil.

El caso surgió a raíz de un borrador de trabajo que, parece ser presentó la consejería a los representantes de la atención primaria de pediatría -documento que ninguno hemos visto, todo hay que decirlo-, y que venía a decir en una línea que en los casos necesarios se podría rebajar la edad pediátrica a los siete años y pasar los mayores a consultas de medicina de familia. Todo podría haber quedado en un bulo, pero resulta que el consejero en una rueda de prensa desmintió que esto vaya a ser una realidad y que los hospitales seguirán con el plan de aumentar, a los 16, la edad infantil, pero se le olvidó mencionar que ocurriría con la atención primaria. Y muchos sabemos que si el consejero lo desmiente es que el rumor se puede convertir en realidad y se elude el debate hasta que te lo encuentras hecho.

Tras la supuesta noticia, el lobby pediátrico, que ve amenazada su hegemonía infantil, montó en cólera, como no podía ser menos, emitiendo un comunicado en defensa de la infancia y de los puestos de trabajo que se titulaba Los pediatras alertan contra la intención de la Comunidad de Madrid de trasladar los niños a médicos de adultos a partir de los 7 años

Toda esta problemática se desprende de la sabida falta de pediatras en atención primaria; la ausencia de cobertura para suplencias y bajas y la contratación de médicos no pediatras para cubrir los puestos vacantes. Hoy por hoy, están en esta posición un 30% de los médicos en Madrid y parece que hasta un 40% en otras comunidades.

La polémica está servida. La edad pediátrica si, en algún caso, debe variar es hacia los 18, no rebajarse más todavía. Yo soy de los que me gusta atender a los adolescentes y no vería con malos ojos que este cambio a mayores se produjera. Entiendo que no es un criterio generalizado, pero sí que lo es el no volver a los años ochenta donde la edad pediátrica se situaba en los siete años.

Se ha demostrado que la atención especializada a la infancia genera sus frutos y la calidad aumenta. La satisfacción de la población es evidente y no varía a pesar de ese 30% de médicos de familia o puericultores que dedican su tiempo en exclusiva a la infancia. Que exista una especialización en esta etapa de la vida genera un mejor control de la vacunación, del desarrollo evolutivo y de una medicación más controlada, sin excesos y sin derivaciones innecesarias a otros especialistas.

La desaparición de la atención pediátrica en primaria o simplemente su reducción sería una gran pérdida social, un atraso en los logros conseguidos en salud infantil como se ha demostrado en múltiples estudios internacionales comparando con los países cercanos y similares.

El empeño de la Comunidad de Madrid viene dado por la ausencia de pediatras vía MIR que acepten los contratos y horarios de los centros de salud, cuando pueden seguir formándose y con mejoras en conciliación como tienen los hospitales.

El problema, señor consejero, no es la edad pediátrica que aceptamos todos entre los 14 y 18. La solución no viene de la mano de eliminar plazas de pediatría y reconvertirla en adultos. La solución es mucho más fácil y la podemos tomar del mercado laboral. Si no hay demanda, mejore la oferta. Si no encuentra quien le trabaje, mejore las condiciones del puesto, ya que no puede modificar el salario, que sí, pero en vez de contratos basura por días, no suplir vacantes, y maltratar al profesional, si maltrato al profesional. Mejore las condiciones y aparecerán de debajo de las piedras, volverán del extranjero y abandonarán las guardias del hospital cientos de pediatras.

También es cierto que al pediatra MIR se le forma en el hospital con un paso muy escaso por primaria, con una rotación de uno o dos meses en cuatro años. Así no se puede amar lo no se conoce. Debería mejorar la formación, no más ordenador, sino más clínica, más mirar al paciente.

Por otro lado ¿qué ocurre con ese 30% de médicos que ocupa puestos de atención primaria en pediatría con una titulación distinta de la MIR como son los puericultores y médicos de familia correctamente formados y que trabajan en una situación denigrante con contratos basura que no permiten acceder a la plaza y se ven condenados al contrato eventual mes a mes, muchas de las veces de más de 10 años? Y haciendo todo el trabajo feo sobrante con consultas saturadas, sin poder controlar la demanda, en horarios interminables de tarde-noche y sin posibilidad de mejorar.

Yo abogo por una dedicación especializada a la infancia hasta los 14 años, pero no tiene por qué ser en exclusiva por pediatras formados en una vía MIR. También deben acceder médicos de familia (también vía MIR) o médicos generales puericultores formados, vía máster correctamente, que pudieran acceder a consolidar su plaza a través de una oferta pública de empleo, primero extraordinaria y a partir de ahí ordinaria.

En condiciones no de eventualidad y desmotivación, sino apostando por lo que todos apostamos, una infancia con una atención diferenciada en los centros de salud y los hospitales.

¿Qué pensáis los padres? ¿Os fijáis en el título del profesional que atiende a vuestro hijo o preferís que sea de calidad? ¿Creéis que los siete años como edad límite es aceptable? ¿Preferís que haya consultas de pediatría separadas de la de mayores o mejor que un solo médico atienda a toda la familia?

Una pregunta más ¿Por qué tiene que haber consultas hasta las 21.00 horas de la noche, no sería mejor acabar a las 18.00 las consultas programadas y el horario ampliado solo para las urgencias?

Es un escenario muy complejo pero sólo hay una respuesta: la edad donde los niños acaban su infancia no es a los siete años.

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El pediatra malagueño cree que estos especialistas deben trabajar para convencer a los padres antivacunas de que no deben dejar pasar ese beneficio “tan importante” para sus hijos

 

Desde hace diez años, Manuel Baca dirige el área de Pediatría del Hospital Quirón. Además, es jefe del Grupo Pediátrico Uncibay. Reconoce que necesita dormir poco. Quizás por eso también le queda tiempo para ser teniente hermano mayor de la Cofradía de Mena y tertuliano de baloncesto en la Cadena Cope.foto manolo periodico

-Durante más de una década, los pediatras pidieron un calendario de vacunas único en toda España. Por fin se ha conseguido…

-Los pediatras siempre se han implicado mucho en que la enfermedad no llegara a producirse en el niño y el medio más eficaz es precisamente mediante la inmunización. Es decir, las vacunas. Gracias a esto se han podido erradicar diversas enfermedades. Alguna clásica como la viruela y en los últimos años, la polio. Los pediatras a través de la Asociación Española de Pediatría solicitaban que todos los niños españoles tuvieran una cobertura común que asegurara que todo un grupo importante de enfermedades no podía producirse y parece que ese momento ha empezado a ocurrir; que ese calendario empieza a desarrollarse en las diversas comunidades autónomas. Nosotros pedíamos que no fuera un calendario de mínimos para que cubriera todas las necesidades y realmente está siendo así con la última incorporación de la vacuna antineumocócica, conocida como Prevenar.

-Ahora todos los niños españoles, desde el punto de vista de la inmunización son iguales…

-Claro. Para nosotros era importantísimo que todos los niños tuvieran el mismo derecho y aunque podemos entender la descentralización, pedíamos que eso no repercutiera en las prestaciones que recibía cada niño.

-Además las Administraciones central y autonómica por fin han oído vuestra petición para que algunas vacunas como la del papiloma o la varicela se adelantaran… Ha tardado en conseguirse, pero se ha logrado.

-Bueno, los pediatras siempre hemos procurado colaborar con las Administraciones y con las familias porque nuestro objetivo siempre ha sido que el que se beneficiaria fuera el niño. Poco a poco todas las partes lo han entendido. La política está siendo buena, la estrategia está siendo adecuada. Nos gustaría que todo fuera más rápido, pero a veces las cosas no son fáciles. Lo importante es que vamos hacia adelante.

-¿Y cómo ve a los antivacunas?

-No me parece adecuado el no aconsejar las vacunas en los niños porque realmente se sabe que después de la potabilización de las aguas es la medida más efectiva que ha existido para evitar la enfermedad. Los profesionales nos tenemos que adaptar a la situación que hay. Y lo que tenemos que hacer es trabajar para convencerlos de que no deben dejar pasar este beneficio tan importante para sus hijos.

-Es jefe de Pediatría del Hospital Quirón en Málaga, Murcia y Torrevieja (Alicante) y del Grupo Pediátrico Uncibay y además participa un grupo de transporte de niños en situación crítica ¿Cómo lo hace?

-Trabajo mucho, duermo poco y utilizo las tecnologías. Skype, chats… Todas las mañanas, a las 8:00 tenemos una sesión en videoconferencia y todos los grupos se conectan. Los de Quirón, los del transporte y los de las policlínicas del grupo Uncibay. Entre todos comentamos pruebas diagnósticas. Todos podemos opinar porque a través de la imagen nos llegan los resultados a todos.

-¿Y esto va a cambiar mucho la forma de trabajar?

-No tengo ninguna duda. Va a cambiarlo todo completamente. Organizar todo este volumen de profesionales en común tiene unas sinergias que da resultados muy positivos. Es útil desde poder pensar todos a la vez en una enfermedad muy rara que diagnosticar o porque siempre hay alguien que tiene la experiencia de cómo le ocurrió una situación en un momento anterior.

-Si tuviera que resumir los principales problemas de salud de los niños ¿cuáles serían?

-Hay dos grandes grupos. Los sumamente enfermos -desde grandes prematuros de 500 gramos hasta el niño con un tumor cerebral- y los crónicos -que padecen alguna enfermedad que no es curable de manera inmediata y que lo vamos a tener que estar ayudando durante mucho tiempo-.

-¿Niños de 500 gramos son viables?

-Son viables y hoy en día salen con bastante pocas secuelas. En la Unidad Neonatal del Hospital Quirón de Málaga hemos tenido ya bastante de estos niños; algunos de personajes importantes de la ciudad. Son niños que no reconocerías que han sido de 500 gramos. Son sanos y normales. Hace unos meses tuvimos uno de un deportista famoso que está jugando en otro país, nos manda fotos y el niño está teniendo una progresión perfecta. Da una sensación muy distinta que en otros ámbitos de la Medicina porque se integra a la familia, porque los momentos que viven los padres son absolutamente únicos y porque luego es un niño que lo vas a seguir viendo mucho tiempo ya que normalmente mantenemos la fidelización con la familia. Vemos cómo progresan, cuando hace unos años pensábamos que era casi imposible.

-¿Este ámbito ha cambiado mucho en los últimos años?

-Yo acabé la carrera en el 83. Desde entonces, la viabilidad de estos niños ha aumentado muchísimo. Uno de los elementos que más contribuyó fue que el presidente Kennedy de Estados Unidos tuvo un prematurito que está enterrado en Arlington. Cuando le comunicaron que había tenido un prematuro a la vez le comunicaron que no podían hacer nada por él porque no había medios para sacar un niño así adelante. Falleció en pocas horas. Desde entonces se creó un movimiento para hacer avanzar a los recién nacidos. Aquello lo metió en la agenda política.

-¿Y la obesidad?

-Es uno de los grandes lastres que tenemos en la actualidad. La catalogaría como una enfermedad crónica. No podemos permitir que se fije como enfermedad crónica. Tenemos que trabajar para que tenga un retroceso y para que los niños que han caído, que la situación sea reversible. Las consecuencias son funestas para toda la vida. Realmente la salud de ese niño se repercute mucho.

-¿Es necesario un cambio en la forma de jugar de los niños?

-Totalmente. O por lo menos, es necesario que haya una progresión a positivo. Con frecuencia, hoy en día tienden al sedentarismo. Los juegos ya no son con un componente de actividad física, sino que son sedentarios; de consolas y ordenador. No solamente la alimentación y la nutrición no son adecuadas, sino que además el niño no tiene actividad física.

-¿Puede dar algunos consejos para evitar accidentes?

-El primero, intentar que siempre los niños estén vigilados por alguien. Aún así, incluso estando encima del niño, no hay manera de evitar el accidente. El segundo, pensar las consecuencias tan malas que tiene para un niño un accidente. Desgraciadamente vemos muchos accidentes de tráfico con niños implicados. Y daría un último consejo: que los padres, después de que ha ocurrido un accidente, se quiten de la cabeza que han sido culpables. Son situaciones que sobrellevan con dificultad. Hay accidentes que son importantes y los padres siempre tienen la tendencia a culpabilizarse de lo que le pase a un hijo. Desgraciadamente, los accidentes ocurren.

-¿Cómo se ha notado la crisis en la sanidad?

-Siempre he tenido la sensación de que se iban a producir cambios en nuestra sanidad y que esos cambios se han acelerado por la crisis, pero en realidad ya estaban ocurriendo. El sector privado en España tenía menor presencia que en el resto de países de Europa. Su tendencia natural era a crecer. Es verdad que tanto ese sector como el público han tenido que sobreponerse a una situación de recursos disminuidos. Con lo cual seguramente ha sido más difícil que en otros países de Europa, tanto del sector público como privado. Creo que tenemos un magnífico sistema sanitario que se está reforzando con la irrupción de la medicina privada y creo que cuando todo termine de sedimentar vamos a seguir a la cabeza de los países occidentales en sanidad.

-Sanidad pública y privada ¿Competidoras o complementarias?

-Creo que siempre tienen que ser complementarias. El fin último es el paciente y en mi caso el niño. Tenemos que poner todos los medios que podamos a disposición de la salud del niño y de su bienestar. Para eso es importante que medicina pública y privada colaboren y nunca se puede producir que antagonicen.

-¿Algo de lo que esté orgulloso en su hospital?

-Uno, de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, que fue absolutamente pionera en el sur de España. No había otras unidades. Se creó con 10 puestos de intensivos. En todos estos años, eso nos ha posibilitado tener un gran volumen de recién nacidos y prematuros enormemente enfermos y obtener unos resultados de primera línea a nivel de los mejores hospitales españoles. Y en segundo lugar, que tenemos muy desarrolladas las especialidades de Pediatría porque pensamos que en siglo XXI es importantísimo que sean tratados por subespecialistas. También me siento orgulloso del trabajo en investigación, que lo tenemos muy desarrollado. Participamos en tres estudios multicéntricos internacionales.

-¿Le queda tiempo para hobbies?

-Tengo dos: el baloncesto y la lectura. El otro día estuve en la final de Valencia con el Unicaja. Mantengo una tertulia estable desde hace muchos años de baloncesto en la Cadena Cope. Jugué durante muchos años, pero la última vez que lo intenté con mis hijos, no sé si ves esta cicatriz, me rompí el tendón de Aquiles. Así que ya solo el micrófono y el asiento en el pabellón para ver a los jugadores. En la final del Unicaja disfruté mucho porque en un pabellón de 8.000 personas solo estábamos 50 aficionados de Unicaja. La Policía nos hizo un cordón de seguridad. El partido parecía que era imposible ganarlo, pero nos dieron esa alegría. Y mi otra gran afición es la lectura. Me encanta la novela histórica. Tengo un raro hábito que es leer tres, cuatro o cinco libros distintos e ir saltando de uno a otro.

-Es teniente hermano mayor de la Cofradía de Mena. ¿Ha llevado el trono?

-Antes, ya no. Ahora soy el jefe de procesión de Mena. Lo llevé, pero no muchos años porque siempre me ha gustado ser nazareno. Mena lleva casi 1.400 personas en la procesión y organizarlas es muy importante y muy bonito.

-¿De dónde le viene esa pasión?

Pertenecían a esta cofradía mi abuelo, mi padre y ahora también mis hijos. Es un tema familiar. La Semana Santa tiene unos valores culturales y artísticos que son seña de identidad del sur de España y debemos reivindicarlos. Y para los que somos católicos son unas fechas muy destacadas.

-¿Qué le mejoría a Málaga?

-Málaga en los últimos años ha hecho un avance tremendo. Por ese avance tan espectacular es como cuando un niño crece, que el traje se le va quedando pequeño. Málaga necesita seguir avanzando en lo que ya está haciendo. Tenemos un buen centro histórico, pero tiene que seguir avanzando; una envidiable oferta cultural, pero no se puede dar un paso atrás y no es fácil mantenerla; tenemos buenas comunicaciones, pero hay que seguir avanzando en la red de carreteras y ferroviarias. Seguramente el punto álgido de la ciudad es lo bien que sabe acoger a todo el mundo y hay que seguir en esa línea.

http://www.malagahoy.es/malaga/Despues-potabilizacion-vacunas-medida-eficaz_0_1127287808.html

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GlaxoSmithKline (GSK), laboratorio fabricante de la única vacuna actualmente disponible en España frente al meningococo B, Bexsero®, ha enviado una nota informativa a los profesionales, autoridades sanitarias, farmacéuticos y distribuidores, en la que informa de la existencia de problemas técnicos, detectados durante el proceso de producción de su vacuna, que afectan a unidades que iban a distribuirse en España en los próximos meses. Por ello, se van a producir retrasos en la llegada de nuevas unidades, así como una disminución del número de dosis de Bexsero® que llegarán a nuestro país. También refieren que no hay problemas de calidad o seguridad de las dosis ya distribuidas en el mercado nacional.

Esta situación empeora los problemas de desabastecimiento de la vacuna surgidos desde su llegada a las farmacias, en octubre de 2015, y constituye un motivo de preocupación para las familias que la solicitan por recomendación de su pediatra, al no disponer de ella o por no poder cumplir correctamente la pauta de vacunación, de acuerdo a las recomendaciones establecidas en su ficha técnica. El fabricante, saliendo al paso, recomienda priorizar la vacunación de las personas que ya hayan iniciado la pauta de inmunización.

El actual escenario de desabastecimiento repercute negativamente en la práctica clínica diaria de los pediatras (tiempo de consulta dando explicaciones sobre la escasez de producto y las dudas sobre su solución, las complejas pautas de rescate y las formas de conservar y trasportar la vacuna) y también influye negativamente en la confianza de las familias en unas recomendaciones que luego les resultará difícil, cuando no imposible, seguir.

En relación a la enfermedad meningocócica, en España, los registros indican que nos encontramos en el momento de más baja incidencia en nuestro país desde que hay datos epidemiológicos archivados. En esta situación y ante la nueva anomalía en el abastecimiento de la vacuna frente al meningococo B, que no permite cumplir con las recomendaciones realizadas por este Comité Asesor de Vacunas, se propone priorizar la vacunación de los niños menores de 5 años, pero sobre todo de los menores de 24 meses de edad.

Lamentamos la incapacidad mostrada por el fabricante para suministrar las dosis de vacuna necesarias para cubrir la demanda de la población.

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El presidente de EE. UU. D. Trump no confía en las vacunas. En numerosas ocasiones ha manifestado dudas sobre su seguridad y recientemente se ha informado de que podría haber encargado a Robert F. Kennedy Jr., conocido por sus opiniones sobre la relación de las vacunas con el autismo, la formación de un comité federal que examinara la seguridad de las vacunas.

La American Academy of Pediatrics (AAP) respondió inmediatamente que las vacunas son seguras y eficaces. Ahora, la AAP, junto con 350 sociedades científicas e instituciones académicas estadounidenses, ha dirigido una carta al presidente D. Trump en la que destaca el valor social de las vacunas y las necesidad de alimentar la confianza de la población en ellas. Entre los firmantes, que se han sumado a la inicitiva de la AAP, se encuentran las más importantes entidades académicas y científicas radicadas en EE. UU., como la American Medical Association, American Public Health Association, y otras.

La carta se acompaña de 18 páginas anexas que recogen un extracto de las publicaciones más relevantes (con sus correspondientes enlaces a las fuentes originales) relacionadas con la seguridad de las vacunas y, en particular, la de la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis) y el mercurio que forma parte de algunos preparados vacunales. En suma, un documento de gran valor práctico, que, además ha despertado el interés de los medios de comunicación.

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Hace 1 año las previsiones eran optimistas, se decía que en unos meses se podría contar con una vacuna frente al zika. En el verano pasado, el National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID, EE. UU.) informaba de que se disponía a emprender un ensayo clínico en fase I con un producto candidato a vacuna, basado en un fragmento de ADN no infectivo, con el que esperaba poder emprender nuevos estudios en el presente año.

Ahora, Margaret Chan, Directora General de la OMS, hace un repaso de la situación actual y los avances del pasado año 2016, y reconoce que no podrá contarse con una vacuna efectiva y segura frente al zika, para usar en las mujeres embarazadas, antes de 2020.

En 2007, en la isla Yap, en el Pacífico oeste, se sitúa el primer brote de zika registrado. Después, en 2013-14, en la Polinesia francesa. Y en 2015, en Brasil, donde la enfermedad ha mostrado una cara especialmente preocupante, en forma de complicaciones neurológicas (síndrome de Guillain-Barré) y en el feto (microcefalia y otras anomalías graves) y por su elevada capacidad de extensión. El 1 de febrero de 2016, la OMS declaró que se trataba de una “emergencia de salud pública de interés internacional”, aunque rebajó esta calificación en noviembre pasado, después de comprobar los avances en el conocimiento del microorgnanismo y su comportamiento.

Sin embargo, en el terreno de la prevención los avances han sido escasos. El WHO Vaccine Pipeline Tracker es una herramienta actualizada con regularidad, en la que se muestra el estado de desarrollo de vacunas frente al VIH, paludismo, VRS, dengue, zika, tuberculosis y ébola. En el caso del virus del Zika, de unos 40 productos candidatos a vacuna, solo 4 cuentan con estudios en fase I en marcha y de estos, dos son los que parecen tener más posibilidades de desarrollo. En un caso es una vacuna basada en ADN viral (VRC-319) y en el otro, una vacuna inactivada y adyuvada (ZPIV).

El desarrollo de vacunas frente al virus del Zika tiene por delante importantes dificultades: varios modos de transmisión, aparte del mosquito vector, persistencia del virus en los infectados durante un tiempo prolongado, interacción compleja con otros flavivirus, necesidad de proteger de forma segura a las mujeres gestantes. Por ello y aunque constituye una prioridad para las autoridades estadounidenses, como reconoce ahora la OMS, debemos prepararnos para un proceso largo.

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A raíz de algún reciente programa de televisión se ha desatado una gran preocupación sobre el consumo de panga en la dieta de los niños. Algunos colegios andaluces lo han retirado de sus menús por la alarma y la presión de los padres. La cadena de supermercados Carrefour lo ha retirado de su oferta.

El panga es un pescado blanco de agua dulce de origen asiático, que se cría en cautividad. La supuesta peligrosidad de su ingesta reside principalmente en la creencia de  que puede acumular más metales tóxicos o pesticidas que otros pescados. La cuestión no es nueva. El Ministerio de Sanidad, a través de la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria (AECOSAN) se vio obligado en 2013 a salir al paso de esta alarma. En resumen, la AECOSAN señalaba que todos los alimentos procedentes del extranjero pasan controles de laboratorio y, si se detectan sustancias prohibidas, se rechaza la mercancía y se puede llegar hasta a prohibir su importación. Además de los controles del Ministerio, las Comunidades Autónomas y algunos ayuntamientos realizan inspecciones cuando el pescado está ya en el canal de la alimentación. No podía ser de otra manera: ningún alimento que contuviera pesticidas u otros productos que pudieran poner en riesgo la salud de los ciudadanos puede comercializarse. Y ahora se ratifica en el comentario anterior.

Otros pescados de gran tamaño también han sido objeto de comentario por parte de la Agencia, por su contenido en mercurio y metales pesados y que llevó a recomendar una limitación de su consumo en mujeres embarazas, lactantes y niños pequeños.

Salvado el punto más preocupante, quizá la consideración sería si disponemos de otros pescados, más acordes a nuestra tradición gastronómica y a la cercanía de los sistemas de producción con unas características nutricionales mejores, que puedan sustituir al panga. La Asociación Española de Pediatría, a través de su Comité de Nutrición, recomendó ya entonces la ingesta de pescado blanco (merluza, lenguado, etcétera) a lo largo de toda la edad pediátrica, tres a cuatro veces por semana, y limitar el consumo de pescados azules una vez a la semana, con raciones de menos de 50 g, en niños mayores de 3 años. Estas recomendaciones siguen estando vigentes. Si además la recolección de esas especies es más respetuosa con el medio, el entramado laboral que los sostiene más acorde a nuestro sistema de valores y su calidad nutricional mejor, son razones para favorecer el consumo de otras especies distintas del panga o la tilapia.

Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría.