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Infecciones como la del virus respiratorio sincitial son muy frecuentes en neonatos. Los anticuerpos que heredan son una opción para protegerles

 

Los recién nacidos llegan al mundo con un sistema inmunitario heredado de sus madres. Es una protección insuficiente ante varias infecciones. Varios laboratorios investigan cómo proteger a los recién nacidos aprovechando los anticuerpos que creen sus madres. Ello se debe a varias razones, explica David Moreno, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Sociedad Española de Pediatría. Primero, aunque se pudiera medicar al recién nacido, la respuesta ante las infecciones tarda unos 20 días. Segundo, porque a veces la vacuna aplicada en los primeros días de vida no va tan bien. La de la hepatitis B, por ejemplo, funciona, dice Moreno, pero hay otras que no solo no dan una buena protección, sino que incluso afectan a la eficacia de las siguientes tomas.

Ante esta situación, una opción es vacunar a la madre. No para evitar problemas como el de la varicela, en los que hay riesgo de malformación en niños, por ejemplo. Simplemente para que el bebé nazca ya vacunado, y evite la infección hasta que cree sus propias defensas. “Hasta ahora se usan vacunas reconvertidas”, dice Moreno. Es decir, se trata de medicamentos que se desarrollaron para usar en niños o en adultos y que se ha visto que pueden utilizarse en gestantes para que transmitan los anticuerpos a los bebés. Moreno las llama vacunas reconvertidas. Ocurre con la gripe y la tosferina. En esta última infección “vacunar al neonato no ha ido tan bien. Al hacerlo con la madre queda protegido de manera indirecta”, dice el pediatra.

 

El nuevo paso que están dando los laboratorios es, por tanto, crear vacunas directamente para ser utilizadas en la madre con la idea de proteger al recién nacido. El caso paradigmático es el de una de las infecciones más frecuentes en bebés: el virus respiratorio sincitial (VRS). “Lo coge cualquier niño. Igual que la gripe colapsa las UCI de adultos en los hospitales, el VRS lo hace con las pediátricas”, dice Moreno. “Mata incluso en el primer mundo”, afirma,. sobre todo en niños con otros problemas o prematuros, explica el médico, “aunque donde es un auténtico problema es en países con menos recursos”, añade.

Aún no hay vacunas para el virus respiratorio sincitial, pero la lista de candidatos en ensayos es amplia. Y ya hay laboratorios que ensayan a la vez su uso en niños y en embarazadas. Según el último recuento de la organización especializada en innovación médica PATH, por ejemplo, empresas como Novavax y GSK ya están en esta línea. “La gripe A de 2009 fue clave para abrir este camino”, dijo hace una semana Thomas Breuer, director médico de la sección de vacunas de GSK en un encuentro con periodistas en las instalaciones de Wavre (Bélgica) al que invitó a EL PAÍS. “Los casos más graves de infección por el VRS se producen en los dos primeros meses de vida”, lo que justifica este abordaje, añadió. “Si se consiguiera una vacuna contra este virus, sería un bombazo en el ámbito de salud y económico”, afirma Moreno.

Si esta primera vacuna diseñada específicamente para que llegue a los niños por vía materna tiene éxito, habrá otras infecciones que se podrán estudiar. Breuer, por ejemplo, citó la del estreptococo del grupo B, aparte de afinar las de la gripe y la tosferina.

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Muchos padres se enfadan cuando el médico no receta más que agua y paracetamol. El pediatra Jesús Martínez explica por qué y los riesgos de la medicina defensiva

 

“¿Y no le mandas antibióticos?” Seguro que os suena esta pregunta e incluso la habréis utilizado o pensado alguna vez. Es irritante que tengas al crío malo, con fiebrón, lleno de mocos hasta en los ojos, que no ha dormido en toda la noche tosiendo; pierdes el día en la consulta del médico, le revisa, eso sí, de arriba abajo, y va y te dice que es un virus, que se curará solo y que no necesita más que paracetamol y agua. Lo dicho, indignante. ¿Por qué no quiere mandarle antibiótico? ¿Cómo se va a curar si no? ¿No se puede hacer nada para no pasar así otros dos o tres días? Que le mande algo, lo que sea, incluso homeopatía, que no vale para nada, pero algo habrá que hacer.

Hay que empezar diciendo que los agentes causantes de infecciones en nuestro medio son dos básicamente: virus y bacterias (también hay hongos, pero en la infancia son bastante raros). Contra las bacterias disponemos desde los años 50 de unos medicamentos llamados antibióticos, desde aquel primero que fue la penicilina -ese moho que aparece en el queso y otros alimentos, pues ese-. Desde entonces ha evolucionado y aunque últimamente no se ha inventado ningún nuevo, con lo que hay da para casi todas las bacterias conocidas. El objetivo sería usar el más sencillo y reservar los más potentes para casos más graves. Y es que si gastamos todas las balas de cañón contra la infantería, como en las pelis malas, cuando lleguemos a la muralla solo nos quedarán flechas para derribar sus muros.

El otro tipo de agente infeccioso son los virus, cientos de variedades, desde el más simple catarro hasta el virus del sida o el ultramoderno zika. Todos ellos comparten una característica: no tienen tratamiento, ninguno conocido, y todos son autolimitados en el tiempo desapareciendo solos, bien en dos o tres días e incluso horas, o bien cuando acaban con el paciente o se convierten en crónicos si conseguimos mantener al paciente con vida durante el ataque, como ocurre con el ébola. No hay ningún tratamiento que los liquide como ocurre con las bacterias, así que si estamos ante una infección vírica, ¿para qué vamos a malgastar tratamientos y esfuerzos en combatir algo que sabemos que no está haciendo nada? Incluso podemos estar deteriorando al paciente y produciendo efectos indeseables.

Sabemos por epidemiología y por la consulta diaria que los niños menores de tres años en un 95% o más lo único que pillan son virus. Catarros de nariz, conjuntivitis, bronquitis y bronquiolitis, otitis e incluso neumonías son víricas en un gran porcentaje, así como los exantemas en la piel y las temidas enfermedades vacunables. ¿Por qué reciben hasta en un 75% tratamientos antibióticos?

La única forma que tenemos de combatirlos es mediante la vacunación infantil, evitándose.

El 80% de los dolores de oído se solucionan con un calmante, del resto el 80% se resolverán solos por ser otitis virales y tan solo ese pequeño porcentaje restante es el que necesitará de la toma de antibióticos. Algo similar ocurre con las neumonías y siendo así, ¿por qué se tratan casi el 90% con antibióticos?

 

Y ¿por qué sabe el médico de cabecera o pediatra que es virus si no le hace análisis, ni radiografías, ni nada? Porque ha estudiado. Y si lo saben ¿por qué se recetan tanto?

Esa es la pregunta. Creo que el problema del abuso de antibióticos está en nuestra profesión. No debemos responsabilizar a la madre que entra en consulta con la exigencia de un tratamiento para su hijo. Ella demanda lo que conoce y lo que le damos a entender los profesionales. Debo reconocer que está descendiendo el exagerado uso de antibióticos en todos los estamentos pediátricos, ya sea en atención primaria o en urgencias, da igual públicas que privadas. Poco a poco hay más sensibilización con este asunto y desconozco las cifras, pero se está avanzando, lento eso sí. Todavía son muchos los lugares de donde sales con un antibiótico aunque te hayas torcido un tobillo, por si acaso.

 

“Por si acaso”, ese es el problema, ahí radica el origen del asunto, no es tanto el desconocimiento, que se soluciona con actualización, sino el miedo, la medicina defensiva, el cortoplacismo y el tratamiento complaciente para no discutir o para “quedar bien”. Explicar a unos padres que ese montón de mocos y esas noches sin dormir por la tos se pasarán sin necesidad de tratamiento, solo con los cuidados y mimos propios de la edad, cuesta 10 minutos. Tirar de receta 20 segundos.

Mandar antibióticos en urgencias por un dolor de oídos es apuntarse el tanto de qué resolutivos somos, y qué rápido se le ha quitado, aunque se le hubiera pasado igualmente sin tomarlo; tan solo hay que indicar que vuelva a su pediatra de atención primaria en 24 o 48 horas para ver evolución. Pero claro, para eso no irían a urgencias, van porque saben que allí se lo mandan y les damos a entender que eso es lo correcto. Ah, y de paso nos quejamos de que las urgencias están saturadas por chorradas.

Lo hacemos francamente mal.

El miedo a la evolución del proceso nos empuja a actuar indebidamente y mandar medicamentos por si acaso, no sea que, o no me pille los dedos. No es ciencia, es miedo y eso no es bueno. Es verdad que hacer las cosas bien es más difícil, es el camino tortuoso. El trecho llano es ser complaciente y dar todo lo que se pide y más, pues llévese este antibiótico y también algún jarabe que algo ayudará, y esta homeopatía que mal no le hará. Antiético. Aunque ninguno de esos potingues tenga ninguna utilidad para el pobre bebé, son tratamientos para apaciguar a los demandantes padres.

Y si esto es cierto, ¿por qué Sanidad no hace nada? ¿Por qué las comunidades autónomas de las que depende la sanidad pública no hacen nada? ¿Por qué la sanidad privada no cuida los estándares de calidad y prefiere ser complaciente? La OMS ha creado el día mundial del abuso de antibióticos que luego los Gobiernos no promocionan, ninguna campaña de concienciación, ni ninguna directriz a los trabajadores públicos y no digamos nada privados.

El antibiótico es una gran arma de destrucción masiva de bacterias, no lo malgastes. Curan cuando están indicados, tienen efectos secundarios y deben ser utilizados con prudencia.

 

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Los médicos afirman que esos monitores llenan las urgencias con falsas alarmas

 

Calcetines que calculan la frecuencia cardíaca, sensores que miden los niveles de oxígeno o pañales inteligentes que analizan la orina de los bebés y envían a una app móvil los datos sobre el riesgo de deshidratación, infecciones o problemas renales. La tecnología lo tiene (casi) todo para que los padres controlen el bienestar de sus hijos. Para los médicos, sin embargo, los bebés data se han convertido en una pesadilla. El equipo del Children’s Hospital de Filadelfia ha publicado un artículo en el que critica el uso de esos monitores y afirma que su principal efecto es llenar los departamentos de urgencias con falsas alarmas.

“Para la mayoría de los bebés sanos, no hay ninguna necesidad del uso de esos monitores en casa”, defiende Elizabeth Foglia, neonatóloga y coautora del texto publicado en la revista JAMA, de la Asociación Médica Americana (American Medical Association).

 

Foglia y sus colegas, los pediatras Christopher Bonafide y David Jaminson, explican que los sensores de señales vitales tampoco disminuyen el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita en el Lactante, uno de los mayores miedos de los padres. “En cambio, que el lactante duerma boca arriba en vez de boca abajo o de lado, o que no se fume en el entorno del bebé, son medidas contrastadas que si han demostrado disminuir la muerte súbita y que no cuestan e incluso ahorran dinero”, señala Federico Martinón-Torres, jefe de Pediatría del Hospital Santiago de Compostela.

Los fabricantes de esos dispositivos reconocen que no pueden prevenir el síndrome, pero en su publicidad afirman que los aparatos emiten “señales de alerta”. Es el caso de Owlet, una marca citada por los médicos del Children’s Hospital. Ese monitor, que cuesta 230 euros, es un calcetín inteligente que promete controlar el ritmo cardiaco, los niveles de oxígeno, temperatura corporal y calidad del sueño del recién nacido.

 

Para los pediatras, que han analizado cinco modelos de monitores fisiológicos, con precios entre 140 euros y 280 euros, esos aparatos provocan más estrés en los padres, en vez de tranquilizarles. Foglia explica, por ejemplo, que los bebés sanos tienen caídas ocasionales de oxígeno de menos del 80%, sin consecuencias, y que eso no sería motivo de alarma. “Esos artefactos se aprovechan de la inseguridad y de la dificultades para conciliar las responsabilidades paternales con las laborales y acaban por generar más inseguridades y más preocupación”, opina Martinón-Torres.

 

Reglamentación

 

Los pediatras estadounidenses abogan por que los monitores sean reglamentados por la agencia que controla los medicamentos en EE UU, la Agencia de Administración de Alimentación y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). “No hay evidencias de que los sensores sean precisos en la medición de las señales vitales”, dicen. La marca Owlet afirma en su página web que ya ha enviado a la FDA una solicitud para la aprobación del dispositivo. Aunque estos obtengan el visto bueno, el equipo del Children’s Hospital defiende que la comunidad médica debe debatir si el uso de los sensores es apropiado, una vez que una pequeña señal de caída del nivel de oxígeno podría ocasionar una visita a urgencias, un análisis de sangre innecesario o incluso el ingreso hospitalario del bebé.

Máximo Vento Torres, presidente de la Asociación Española de Neonatología, afirma que los sensores más eficaces son aquellos de alta precisión, desarrollados por médicos, y que son utilizados por un breve período y en circunstancias específicas, como en el caso de algunos bebés prematuros. “Ellos pueden tener riesgo de apnea y recomendamos los dispositivos para acortar su estancia en el hospital”, explica. Vento Torres señala que, en esos casos, los padres reciben una formación en reanimación cardiorrespiratoria. “Los aparatos, por muy inteligentes que sean, no ayudan en nada si sus alertas no generan la reacción adecuada”, concluye.

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El Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Málaga y el Grupo Pediátrico Uncibay responden, en el marco del 10º Symposium de Pediatría, a esta importante cuestión en una charla divulgativa especialmente dirigida a padres, familiares y profesores.
La cita tendrá lugar el próximo jueves 26 de enero a las 19:00 horas, en el Hotel NH sobre “ciberacoso” a cargo de la Psicóloga Dra.Virginia Vidal.

 

ENTRADA LIBRE HASTA COMPLETAR EL AFORO

 

Stop acoso

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Apreciados padres:

Como el año anterior, este año tendemos una charla a cargo de la Psicóloga Dra.Virginia Vidal sobre el ciberacoso (¿Qué es imprescindible conocer en el acoso escolar?)

Para inscribirse lo podéis hacer en el siguiente link http://grupouncibay.es/web/acto-divulgativo-sobre-acoso-escolar/ dentro de nuestra página web.

Esta charla será en el Hotel NH el próximo Jueves 26 de enero de 2017 a las 19:00 horas.

Invitaciones hasta completar el aforo.

Muchas gracias

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Os comunicamos  el programa del próximo X Symposium de Pediatría del Grupo Pediátrico Uncibay/ Grupo Quirón  en el siguiente enlace http://www.grupouncibay.es/pediatria2017.php

Este año hemos asumido la inscripción directa de los asistentes en una gran mayoría de casos. Por ello, encontrarán en el enlace arriba indicado una nueva modalidad de inscripción cuyo coste es 50 € que va destinado a una ONG.

 

FELIZ AÑO y esperamos vernos en Málaga los días 26 y 27 de enero de 2017.

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La Asociación Española de Pediatría recomienda la dieta mediterránea y el ejercicio para frenar la obesidad y el sedentarismo en los menores

 

Uno de cada cuatro niños españoles, sobre todo menores de dos años, presenta niveles de vitamina D -la que se forma en la piel por la acción del sol-  por debajo de lo recomendable, ha explicado  la pediatra Pilar Codoñer poco antes de la apertura del 64º Congreso de la Asociación Española de Pediatría. El estudio se ha hecho en la Comunidad Valenciana pero el dato es extrapolable al resto de España e incluso puede aumentar en las regiones del norte con menos horas de sol.

El afán de protección conlleva que perdamos también sus beneficios”, ha añadido la doctora, quien recuerda que esta vitamina es necesaria para la formación del metabolismo y el crecimiento y refuerza además el sistema inmunitario. “No se han detectado casos de raquitismo, enfermedad provocada por falta de esta vitamina, pero los pediatras invitan a los padres a que sus hijos hagan más vida al aire libre en las horas de menos calor.

La doctora ha alertado del aumento en la dieta infantil de comida rápida, alejada de lo que son platos cásicos de la dieta mediterránea como el arroz con pollo y verduras. “Estamos perdiendo ese tipo de comidas tradicionales frente a la comida rápida.

Antonio Jurado, presidente del comité científico del congreso de la Asociación Española de Pediatría, que tiene lugar del 2 al 4 de junio en el Palacio de Congresos de Valencia, ha insistido en que la obesidad y el sobrepeso, que afecta a más del 20% de los niños españoles, tienen severas repercusiones en su salud cuando son adultos.

“Los nuevos estilos de vida importados, el consumo cada vez mayor de precocinados, bollería industrial, zumos envasados; la propia crisis económica” está provocando una malnutrición en los niños españoles, que no una desnutrición. “Hoy los niños no tienen sitio para jugar y correr y luego están los ordenadores”, ha denunciado Jurado.

 

Cuidado con las bebidas vegetales

 

“Como pauta general, y salvo indicaciones específicas del pediatra, se recomienda consumir en la infancia la leche entera, quien ha recordado que no se consideran productos lácteos a “aquellas bebidas de origen vegetal como la soja, el arroz o las almendras”. Según Jurado, es importante consultar con el pediatra para evitar déficits en la alimentación del niño.

Los responsables del congreso de la Asociación Española de Pediatría han advertido, por otro lado, de la necesidad de crear más plazas de pediatría en el sistema de atención sanitaria, pues calculan que entre un 25 y un 30% de las plazas que debían ocupar estos especialistas son médicos de familia, no pediatras.