Publicado y archivado en General.

El pediatra malagueño cree que estos especialistas deben trabajar para convencer a los padres antivacunas de que no deben dejar pasar ese beneficio “tan importante” para sus hijos

 

Desde hace diez años, Manuel Baca dirige el área de Pediatría del Hospital Quirón. Además, es jefe del Grupo Pediátrico Uncibay. Reconoce que necesita dormir poco. Quizás por eso también le queda tiempo para ser teniente hermano mayor de la Cofradía de Mena y tertuliano de baloncesto en la Cadena Cope.foto manolo periodico

-Durante más de una década, los pediatras pidieron un calendario de vacunas único en toda España. Por fin se ha conseguido…

-Los pediatras siempre se han implicado mucho en que la enfermedad no llegara a producirse en el niño y el medio más eficaz es precisamente mediante la inmunización. Es decir, las vacunas. Gracias a esto se han podido erradicar diversas enfermedades. Alguna clásica como la viruela y en los últimos años, la polio. Los pediatras a través de la Asociación Española de Pediatría solicitaban que todos los niños españoles tuvieran una cobertura común que asegurara que todo un grupo importante de enfermedades no podía producirse y parece que ese momento ha empezado a ocurrir; que ese calendario empieza a desarrollarse en las diversas comunidades autónomas. Nosotros pedíamos que no fuera un calendario de mínimos para que cubriera todas las necesidades y realmente está siendo así con la última incorporación de la vacuna antineumocócica, conocida como Prevenar.

-Ahora todos los niños españoles, desde el punto de vista de la inmunización son iguales…

-Claro. Para nosotros era importantísimo que todos los niños tuvieran el mismo derecho y aunque podemos entender la descentralización, pedíamos que eso no repercutiera en las prestaciones que recibía cada niño.

-Además las Administraciones central y autonómica por fin han oído vuestra petición para que algunas vacunas como la del papiloma o la varicela se adelantaran… Ha tardado en conseguirse, pero se ha logrado.

-Bueno, los pediatras siempre hemos procurado colaborar con las Administraciones y con las familias porque nuestro objetivo siempre ha sido que el que se beneficiaria fuera el niño. Poco a poco todas las partes lo han entendido. La política está siendo buena, la estrategia está siendo adecuada. Nos gustaría que todo fuera más rápido, pero a veces las cosas no son fáciles. Lo importante es que vamos hacia adelante.

-¿Y cómo ve a los antivacunas?

-No me parece adecuado el no aconsejar las vacunas en los niños porque realmente se sabe que después de la potabilización de las aguas es la medida más efectiva que ha existido para evitar la enfermedad. Los profesionales nos tenemos que adaptar a la situación que hay. Y lo que tenemos que hacer es trabajar para convencerlos de que no deben dejar pasar este beneficio tan importante para sus hijos.

-Es jefe de Pediatría del Hospital Quirón en Málaga, Murcia y Torrevieja (Alicante) y del Grupo Pediátrico Uncibay y además participa un grupo de transporte de niños en situación crítica ¿Cómo lo hace?

-Trabajo mucho, duermo poco y utilizo las tecnologías. Skype, chats… Todas las mañanas, a las 8:00 tenemos una sesión en videoconferencia y todos los grupos se conectan. Los de Quirón, los del transporte y los de las policlínicas del grupo Uncibay. Entre todos comentamos pruebas diagnósticas. Todos podemos opinar porque a través de la imagen nos llegan los resultados a todos.

-¿Y esto va a cambiar mucho la forma de trabajar?

-No tengo ninguna duda. Va a cambiarlo todo completamente. Organizar todo este volumen de profesionales en común tiene unas sinergias que da resultados muy positivos. Es útil desde poder pensar todos a la vez en una enfermedad muy rara que diagnosticar o porque siempre hay alguien que tiene la experiencia de cómo le ocurrió una situación en un momento anterior.

-Si tuviera que resumir los principales problemas de salud de los niños ¿cuáles serían?

-Hay dos grandes grupos. Los sumamente enfermos -desde grandes prematuros de 500 gramos hasta el niño con un tumor cerebral- y los crónicos -que padecen alguna enfermedad que no es curable de manera inmediata y que lo vamos a tener que estar ayudando durante mucho tiempo-.

-¿Niños de 500 gramos son viables?

-Son viables y hoy en día salen con bastante pocas secuelas. En la Unidad Neonatal del Hospital Quirón de Málaga hemos tenido ya bastante de estos niños; algunos de personajes importantes de la ciudad. Son niños que no reconocerías que han sido de 500 gramos. Son sanos y normales. Hace unos meses tuvimos uno de un deportista famoso que está jugando en otro país, nos manda fotos y el niño está teniendo una progresión perfecta. Da una sensación muy distinta que en otros ámbitos de la Medicina porque se integra a la familia, porque los momentos que viven los padres son absolutamente únicos y porque luego es un niño que lo vas a seguir viendo mucho tiempo ya que normalmente mantenemos la fidelización con la familia. Vemos cómo progresan, cuando hace unos años pensábamos que era casi imposible.

-¿Este ámbito ha cambiado mucho en los últimos años?

-Yo acabé la carrera en el 83. Desde entonces, la viabilidad de estos niños ha aumentado muchísimo. Uno de los elementos que más contribuyó fue que el presidente Kennedy de Estados Unidos tuvo un prematurito que está enterrado en Arlington. Cuando le comunicaron que había tenido un prematuro a la vez le comunicaron que no podían hacer nada por él porque no había medios para sacar un niño así adelante. Falleció en pocas horas. Desde entonces se creó un movimiento para hacer avanzar a los recién nacidos. Aquello lo metió en la agenda política.

-¿Y la obesidad?

-Es uno de los grandes lastres que tenemos en la actualidad. La catalogaría como una enfermedad crónica. No podemos permitir que se fije como enfermedad crónica. Tenemos que trabajar para que tenga un retroceso y para que los niños que han caído, que la situación sea reversible. Las consecuencias son funestas para toda la vida. Realmente la salud de ese niño se repercute mucho.

-¿Es necesario un cambio en la forma de jugar de los niños?

-Totalmente. O por lo menos, es necesario que haya una progresión a positivo. Con frecuencia, hoy en día tienden al sedentarismo. Los juegos ya no son con un componente de actividad física, sino que son sedentarios; de consolas y ordenador. No solamente la alimentación y la nutrición no son adecuadas, sino que además el niño no tiene actividad física.

-¿Puede dar algunos consejos para evitar accidentes?

-El primero, intentar que siempre los niños estén vigilados por alguien. Aún así, incluso estando encima del niño, no hay manera de evitar el accidente. El segundo, pensar las consecuencias tan malas que tiene para un niño un accidente. Desgraciadamente vemos muchos accidentes de tráfico con niños implicados. Y daría un último consejo: que los padres, después de que ha ocurrido un accidente, se quiten de la cabeza que han sido culpables. Son situaciones que sobrellevan con dificultad. Hay accidentes que son importantes y los padres siempre tienen la tendencia a culpabilizarse de lo que le pase a un hijo. Desgraciadamente, los accidentes ocurren.

-¿Cómo se ha notado la crisis en la sanidad?

-Siempre he tenido la sensación de que se iban a producir cambios en nuestra sanidad y que esos cambios se han acelerado por la crisis, pero en realidad ya estaban ocurriendo. El sector privado en España tenía menor presencia que en el resto de países de Europa. Su tendencia natural era a crecer. Es verdad que tanto ese sector como el público han tenido que sobreponerse a una situación de recursos disminuidos. Con lo cual seguramente ha sido más difícil que en otros países de Europa, tanto del sector público como privado. Creo que tenemos un magnífico sistema sanitario que se está reforzando con la irrupción de la medicina privada y creo que cuando todo termine de sedimentar vamos a seguir a la cabeza de los países occidentales en sanidad.

-Sanidad pública y privada ¿Competidoras o complementarias?

-Creo que siempre tienen que ser complementarias. El fin último es el paciente y en mi caso el niño. Tenemos que poner todos los medios que podamos a disposición de la salud del niño y de su bienestar. Para eso es importante que medicina pública y privada colaboren y nunca se puede producir que antagonicen.

-¿Algo de lo que esté orgulloso en su hospital?

-Uno, de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, que fue absolutamente pionera en el sur de España. No había otras unidades. Se creó con 10 puestos de intensivos. En todos estos años, eso nos ha posibilitado tener un gran volumen de recién nacidos y prematuros enormemente enfermos y obtener unos resultados de primera línea a nivel de los mejores hospitales españoles. Y en segundo lugar, que tenemos muy desarrolladas las especialidades de Pediatría porque pensamos que en siglo XXI es importantísimo que sean tratados por subespecialistas. También me siento orgulloso del trabajo en investigación, que lo tenemos muy desarrollado. Participamos en tres estudios multicéntricos internacionales.

-¿Le queda tiempo para hobbies?

-Tengo dos: el baloncesto y la lectura. El otro día estuve en la final de Valencia con el Unicaja. Mantengo una tertulia estable desde hace muchos años de baloncesto en la Cadena Cope. Jugué durante muchos años, pero la última vez que lo intenté con mis hijos, no sé si ves esta cicatriz, me rompí el tendón de Aquiles. Así que ya solo el micrófono y el asiento en el pabellón para ver a los jugadores. En la final del Unicaja disfruté mucho porque en un pabellón de 8.000 personas solo estábamos 50 aficionados de Unicaja. La Policía nos hizo un cordón de seguridad. El partido parecía que era imposible ganarlo, pero nos dieron esa alegría. Y mi otra gran afición es la lectura. Me encanta la novela histórica. Tengo un raro hábito que es leer tres, cuatro o cinco libros distintos e ir saltando de uno a otro.

-Es teniente hermano mayor de la Cofradía de Mena. ¿Ha llevado el trono?

-Antes, ya no. Ahora soy el jefe de procesión de Mena. Lo llevé, pero no muchos años porque siempre me ha gustado ser nazareno. Mena lleva casi 1.400 personas en la procesión y organizarlas es muy importante y muy bonito.

-¿De dónde le viene esa pasión?

Pertenecían a esta cofradía mi abuelo, mi padre y ahora también mis hijos. Es un tema familiar. La Semana Santa tiene unos valores culturales y artísticos que son seña de identidad del sur de España y debemos reivindicarlos. Y para los que somos católicos son unas fechas muy destacadas.

-¿Qué le mejoría a Málaga?

-Málaga en los últimos años ha hecho un avance tremendo. Por ese avance tan espectacular es como cuando un niño crece, que el traje se le va quedando pequeño. Málaga necesita seguir avanzando en lo que ya está haciendo. Tenemos un buen centro histórico, pero tiene que seguir avanzando; una envidiable oferta cultural, pero no se puede dar un paso atrás y no es fácil mantenerla; tenemos buenas comunicaciones, pero hay que seguir avanzando en la red de carreteras y ferroviarias. Seguramente el punto álgido de la ciudad es lo bien que sabe acoger a todo el mundo y hay que seguir en esa línea.

http://www.malagahoy.es/malaga/Despues-potabilizacion-vacunas-medida-eficaz_0_1127287808.html

Publicado y archivado en General.

GlaxoSmithKline (GSK), laboratorio fabricante de la única vacuna actualmente disponible en España frente al meningococo B, Bexsero®, ha enviado una nota informativa a los profesionales, autoridades sanitarias, farmacéuticos y distribuidores, en la que informa de la existencia de problemas técnicos, detectados durante el proceso de producción de su vacuna, que afectan a unidades que iban a distribuirse en España en los próximos meses. Por ello, se van a producir retrasos en la llegada de nuevas unidades, así como una disminución del número de dosis de Bexsero® que llegarán a nuestro país. También refieren que no hay problemas de calidad o seguridad de las dosis ya distribuidas en el mercado nacional.

Esta situación empeora los problemas de desabastecimiento de la vacuna surgidos desde su llegada a las farmacias, en octubre de 2015, y constituye un motivo de preocupación para las familias que la solicitan por recomendación de su pediatra, al no disponer de ella o por no poder cumplir correctamente la pauta de vacunación, de acuerdo a las recomendaciones establecidas en su ficha técnica. El fabricante, saliendo al paso, recomienda priorizar la vacunación de las personas que ya hayan iniciado la pauta de inmunización.

El actual escenario de desabastecimiento repercute negativamente en la práctica clínica diaria de los pediatras (tiempo de consulta dando explicaciones sobre la escasez de producto y las dudas sobre su solución, las complejas pautas de rescate y las formas de conservar y trasportar la vacuna) y también influye negativamente en la confianza de las familias en unas recomendaciones que luego les resultará difícil, cuando no imposible, seguir.

En relación a la enfermedad meningocócica, en España, los registros indican que nos encontramos en el momento de más baja incidencia en nuestro país desde que hay datos epidemiológicos archivados. En esta situación y ante la nueva anomalía en el abastecimiento de la vacuna frente al meningococo B, que no permite cumplir con las recomendaciones realizadas por este Comité Asesor de Vacunas, se propone priorizar la vacunación de los niños menores de 5 años, pero sobre todo de los menores de 24 meses de edad.

Lamentamos la incapacidad mostrada por el fabricante para suministrar las dosis de vacuna necesarias para cubrir la demanda de la población.

Publicado y archivado en General.

El presidente de EE. UU. D. Trump no confía en las vacunas. En numerosas ocasiones ha manifestado dudas sobre su seguridad y recientemente se ha informado de que podría haber encargado a Robert F. Kennedy Jr., conocido por sus opiniones sobre la relación de las vacunas con el autismo, la formación de un comité federal que examinara la seguridad de las vacunas.

La American Academy of Pediatrics (AAP) respondió inmediatamente que las vacunas son seguras y eficaces. Ahora, la AAP, junto con 350 sociedades científicas e instituciones académicas estadounidenses, ha dirigido una carta al presidente D. Trump en la que destaca el valor social de las vacunas y las necesidad de alimentar la confianza de la población en ellas. Entre los firmantes, que se han sumado a la inicitiva de la AAP, se encuentran las más importantes entidades académicas y científicas radicadas en EE. UU., como la American Medical Association, American Public Health Association, y otras.

La carta se acompaña de 18 páginas anexas que recogen un extracto de las publicaciones más relevantes (con sus correspondientes enlaces a las fuentes originales) relacionadas con la seguridad de las vacunas y, en particular, la de la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis) y el mercurio que forma parte de algunos preparados vacunales. En suma, un documento de gran valor práctico, que, además ha despertado el interés de los medios de comunicación.

Publicado y archivado en General.

Hace 1 año las previsiones eran optimistas, se decía que en unos meses se podría contar con una vacuna frente al zika. En el verano pasado, el National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID, EE. UU.) informaba de que se disponía a emprender un ensayo clínico en fase I con un producto candidato a vacuna, basado en un fragmento de ADN no infectivo, con el que esperaba poder emprender nuevos estudios en el presente año.

Ahora, Margaret Chan, Directora General de la OMS, hace un repaso de la situación actual y los avances del pasado año 2016, y reconoce que no podrá contarse con una vacuna efectiva y segura frente al zika, para usar en las mujeres embarazadas, antes de 2020.

En 2007, en la isla Yap, en el Pacífico oeste, se sitúa el primer brote de zika registrado. Después, en 2013-14, en la Polinesia francesa. Y en 2015, en Brasil, donde la enfermedad ha mostrado una cara especialmente preocupante, en forma de complicaciones neurológicas (síndrome de Guillain-Barré) y en el feto (microcefalia y otras anomalías graves) y por su elevada capacidad de extensión. El 1 de febrero de 2016, la OMS declaró que se trataba de una “emergencia de salud pública de interés internacional”, aunque rebajó esta calificación en noviembre pasado, después de comprobar los avances en el conocimiento del microorgnanismo y su comportamiento.

Sin embargo, en el terreno de la prevención los avances han sido escasos. El WHO Vaccine Pipeline Tracker es una herramienta actualizada con regularidad, en la que se muestra el estado de desarrollo de vacunas frente al VIH, paludismo, VRS, dengue, zika, tuberculosis y ébola. En el caso del virus del Zika, de unos 40 productos candidatos a vacuna, solo 4 cuentan con estudios en fase I en marcha y de estos, dos son los que parecen tener más posibilidades de desarrollo. En un caso es una vacuna basada en ADN viral (VRC-319) y en el otro, una vacuna inactivada y adyuvada (ZPIV).

El desarrollo de vacunas frente al virus del Zika tiene por delante importantes dificultades: varios modos de transmisión, aparte del mosquito vector, persistencia del virus en los infectados durante un tiempo prolongado, interacción compleja con otros flavivirus, necesidad de proteger de forma segura a las mujeres gestantes. Por ello y aunque constituye una prioridad para las autoridades estadounidenses, como reconoce ahora la OMS, debemos prepararnos para un proceso largo.

Publicado y archivado en General.

A raíz de algún reciente programa de televisión se ha desatado una gran preocupación sobre el consumo de panga en la dieta de los niños. Algunos colegios andaluces lo han retirado de sus menús por la alarma y la presión de los padres. La cadena de supermercados Carrefour lo ha retirado de su oferta.

El panga es un pescado blanco de agua dulce de origen asiático, que se cría en cautividad. La supuesta peligrosidad de su ingesta reside principalmente en la creencia de  que puede acumular más metales tóxicos o pesticidas que otros pescados. La cuestión no es nueva. El Ministerio de Sanidad, a través de la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria (AECOSAN) se vio obligado en 2013 a salir al paso de esta alarma. En resumen, la AECOSAN señalaba que todos los alimentos procedentes del extranjero pasan controles de laboratorio y, si se detectan sustancias prohibidas, se rechaza la mercancía y se puede llegar hasta a prohibir su importación. Además de los controles del Ministerio, las Comunidades Autónomas y algunos ayuntamientos realizan inspecciones cuando el pescado está ya en el canal de la alimentación. No podía ser de otra manera: ningún alimento que contuviera pesticidas u otros productos que pudieran poner en riesgo la salud de los ciudadanos puede comercializarse. Y ahora se ratifica en el comentario anterior.

Otros pescados de gran tamaño también han sido objeto de comentario por parte de la Agencia, por su contenido en mercurio y metales pesados y que llevó a recomendar una limitación de su consumo en mujeres embarazas, lactantes y niños pequeños.

Salvado el punto más preocupante, quizá la consideración sería si disponemos de otros pescados, más acordes a nuestra tradición gastronómica y a la cercanía de los sistemas de producción con unas características nutricionales mejores, que puedan sustituir al panga. La Asociación Española de Pediatría, a través de su Comité de Nutrición, recomendó ya entonces la ingesta de pescado blanco (merluza, lenguado, etcétera) a lo largo de toda la edad pediátrica, tres a cuatro veces por semana, y limitar el consumo de pescados azules una vez a la semana, con raciones de menos de 50 g, en niños mayores de 3 años. Estas recomendaciones siguen estando vigentes. Si además la recolección de esas especies es más respetuosa con el medio, el entramado laboral que los sostiene más acorde a nuestro sistema de valores y su calidad nutricional mejor, son razones para favorecer el consumo de otras especies distintas del panga o la tilapia.

Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría.

Publicado y archivado en General.

Infecciones como la del virus respiratorio sincitial son muy frecuentes en neonatos. Los anticuerpos que heredan son una opción para protegerles

 

Los recién nacidos llegan al mundo con un sistema inmunitario heredado de sus madres. Es una protección insuficiente ante varias infecciones. Varios laboratorios investigan cómo proteger a los recién nacidos aprovechando los anticuerpos que creen sus madres. Ello se debe a varias razones, explica David Moreno, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Sociedad Española de Pediatría. Primero, aunque se pudiera medicar al recién nacido, la respuesta ante las infecciones tarda unos 20 días. Segundo, porque a veces la vacuna aplicada en los primeros días de vida no va tan bien. La de la hepatitis B, por ejemplo, funciona, dice Moreno, pero hay otras que no solo no dan una buena protección, sino que incluso afectan a la eficacia de las siguientes tomas.

Ante esta situación, una opción es vacunar a la madre. No para evitar problemas como el de la varicela, en los que hay riesgo de malformación en niños, por ejemplo. Simplemente para que el bebé nazca ya vacunado, y evite la infección hasta que cree sus propias defensas. “Hasta ahora se usan vacunas reconvertidas”, dice Moreno. Es decir, se trata de medicamentos que se desarrollaron para usar en niños o en adultos y que se ha visto que pueden utilizarse en gestantes para que transmitan los anticuerpos a los bebés. Moreno las llama vacunas reconvertidas. Ocurre con la gripe y la tosferina. En esta última infección “vacunar al neonato no ha ido tan bien. Al hacerlo con la madre queda protegido de manera indirecta”, dice el pediatra.

 

El nuevo paso que están dando los laboratorios es, por tanto, crear vacunas directamente para ser utilizadas en la madre con la idea de proteger al recién nacido. El caso paradigmático es el de una de las infecciones más frecuentes en bebés: el virus respiratorio sincitial (VRS). “Lo coge cualquier niño. Igual que la gripe colapsa las UCI de adultos en los hospitales, el VRS lo hace con las pediátricas”, dice Moreno. “Mata incluso en el primer mundo”, afirma,. sobre todo en niños con otros problemas o prematuros, explica el médico, “aunque donde es un auténtico problema es en países con menos recursos”, añade.

Aún no hay vacunas para el virus respiratorio sincitial, pero la lista de candidatos en ensayos es amplia. Y ya hay laboratorios que ensayan a la vez su uso en niños y en embarazadas. Según el último recuento de la organización especializada en innovación médica PATH, por ejemplo, empresas como Novavax y GSK ya están en esta línea. “La gripe A de 2009 fue clave para abrir este camino”, dijo hace una semana Thomas Breuer, director médico de la sección de vacunas de GSK en un encuentro con periodistas en las instalaciones de Wavre (Bélgica) al que invitó a EL PAÍS. “Los casos más graves de infección por el VRS se producen en los dos primeros meses de vida”, lo que justifica este abordaje, añadió. “Si se consiguiera una vacuna contra este virus, sería un bombazo en el ámbito de salud y económico”, afirma Moreno.

Si esta primera vacuna diseñada específicamente para que llegue a los niños por vía materna tiene éxito, habrá otras infecciones que se podrán estudiar. Breuer, por ejemplo, citó la del estreptococo del grupo B, aparte de afinar las de la gripe y la tosferina.

Publicado y archivado en General.

Muchos padres se enfadan cuando el médico no receta más que agua y paracetamol. El pediatra Jesús Martínez explica por qué y los riesgos de la medicina defensiva

 

“¿Y no le mandas antibióticos?” Seguro que os suena esta pregunta e incluso la habréis utilizado o pensado alguna vez. Es irritante que tengas al crío malo, con fiebrón, lleno de mocos hasta en los ojos, que no ha dormido en toda la noche tosiendo; pierdes el día en la consulta del médico, le revisa, eso sí, de arriba abajo, y va y te dice que es un virus, que se curará solo y que no necesita más que paracetamol y agua. Lo dicho, indignante. ¿Por qué no quiere mandarle antibiótico? ¿Cómo se va a curar si no? ¿No se puede hacer nada para no pasar así otros dos o tres días? Que le mande algo, lo que sea, incluso homeopatía, que no vale para nada, pero algo habrá que hacer.

Hay que empezar diciendo que los agentes causantes de infecciones en nuestro medio son dos básicamente: virus y bacterias (también hay hongos, pero en la infancia son bastante raros). Contra las bacterias disponemos desde los años 50 de unos medicamentos llamados antibióticos, desde aquel primero que fue la penicilina -ese moho que aparece en el queso y otros alimentos, pues ese-. Desde entonces ha evolucionado y aunque últimamente no se ha inventado ningún nuevo, con lo que hay da para casi todas las bacterias conocidas. El objetivo sería usar el más sencillo y reservar los más potentes para casos más graves. Y es que si gastamos todas las balas de cañón contra la infantería, como en las pelis malas, cuando lleguemos a la muralla solo nos quedarán flechas para derribar sus muros.

El otro tipo de agente infeccioso son los virus, cientos de variedades, desde el más simple catarro hasta el virus del sida o el ultramoderno zika. Todos ellos comparten una característica: no tienen tratamiento, ninguno conocido, y todos son autolimitados en el tiempo desapareciendo solos, bien en dos o tres días e incluso horas, o bien cuando acaban con el paciente o se convierten en crónicos si conseguimos mantener al paciente con vida durante el ataque, como ocurre con el ébola. No hay ningún tratamiento que los liquide como ocurre con las bacterias, así que si estamos ante una infección vírica, ¿para qué vamos a malgastar tratamientos y esfuerzos en combatir algo que sabemos que no está haciendo nada? Incluso podemos estar deteriorando al paciente y produciendo efectos indeseables.

Sabemos por epidemiología y por la consulta diaria que los niños menores de tres años en un 95% o más lo único que pillan son virus. Catarros de nariz, conjuntivitis, bronquitis y bronquiolitis, otitis e incluso neumonías son víricas en un gran porcentaje, así como los exantemas en la piel y las temidas enfermedades vacunables. ¿Por qué reciben hasta en un 75% tratamientos antibióticos?

La única forma que tenemos de combatirlos es mediante la vacunación infantil, evitándose.

El 80% de los dolores de oído se solucionan con un calmante, del resto el 80% se resolverán solos por ser otitis virales y tan solo ese pequeño porcentaje restante es el que necesitará de la toma de antibióticos. Algo similar ocurre con las neumonías y siendo así, ¿por qué se tratan casi el 90% con antibióticos?

 

Y ¿por qué sabe el médico de cabecera o pediatra que es virus si no le hace análisis, ni radiografías, ni nada? Porque ha estudiado. Y si lo saben ¿por qué se recetan tanto?

Esa es la pregunta. Creo que el problema del abuso de antibióticos está en nuestra profesión. No debemos responsabilizar a la madre que entra en consulta con la exigencia de un tratamiento para su hijo. Ella demanda lo que conoce y lo que le damos a entender los profesionales. Debo reconocer que está descendiendo el exagerado uso de antibióticos en todos los estamentos pediátricos, ya sea en atención primaria o en urgencias, da igual públicas que privadas. Poco a poco hay más sensibilización con este asunto y desconozco las cifras, pero se está avanzando, lento eso sí. Todavía son muchos los lugares de donde sales con un antibiótico aunque te hayas torcido un tobillo, por si acaso.

 

“Por si acaso”, ese es el problema, ahí radica el origen del asunto, no es tanto el desconocimiento, que se soluciona con actualización, sino el miedo, la medicina defensiva, el cortoplacismo y el tratamiento complaciente para no discutir o para “quedar bien”. Explicar a unos padres que ese montón de mocos y esas noches sin dormir por la tos se pasarán sin necesidad de tratamiento, solo con los cuidados y mimos propios de la edad, cuesta 10 minutos. Tirar de receta 20 segundos.

Mandar antibióticos en urgencias por un dolor de oídos es apuntarse el tanto de qué resolutivos somos, y qué rápido se le ha quitado, aunque se le hubiera pasado igualmente sin tomarlo; tan solo hay que indicar que vuelva a su pediatra de atención primaria en 24 o 48 horas para ver evolución. Pero claro, para eso no irían a urgencias, van porque saben que allí se lo mandan y les damos a entender que eso es lo correcto. Ah, y de paso nos quejamos de que las urgencias están saturadas por chorradas.

Lo hacemos francamente mal.

El miedo a la evolución del proceso nos empuja a actuar indebidamente y mandar medicamentos por si acaso, no sea que, o no me pille los dedos. No es ciencia, es miedo y eso no es bueno. Es verdad que hacer las cosas bien es más difícil, es el camino tortuoso. El trecho llano es ser complaciente y dar todo lo que se pide y más, pues llévese este antibiótico y también algún jarabe que algo ayudará, y esta homeopatía que mal no le hará. Antiético. Aunque ninguno de esos potingues tenga ninguna utilidad para el pobre bebé, son tratamientos para apaciguar a los demandantes padres.

Y si esto es cierto, ¿por qué Sanidad no hace nada? ¿Por qué las comunidades autónomas de las que depende la sanidad pública no hacen nada? ¿Por qué la sanidad privada no cuida los estándares de calidad y prefiere ser complaciente? La OMS ha creado el día mundial del abuso de antibióticos que luego los Gobiernos no promocionan, ninguna campaña de concienciación, ni ninguna directriz a los trabajadores públicos y no digamos nada privados.

El antibiótico es una gran arma de destrucción masiva de bacterias, no lo malgastes. Curan cuando están indicados, tienen efectos secundarios y deben ser utilizados con prudencia.

 

Publicado y archivado en General.

Los médicos afirman que esos monitores llenan las urgencias con falsas alarmas

 

Calcetines que calculan la frecuencia cardíaca, sensores que miden los niveles de oxígeno o pañales inteligentes que analizan la orina de los bebés y envían a una app móvil los datos sobre el riesgo de deshidratación, infecciones o problemas renales. La tecnología lo tiene (casi) todo para que los padres controlen el bienestar de sus hijos. Para los médicos, sin embargo, los bebés data se han convertido en una pesadilla. El equipo del Children’s Hospital de Filadelfia ha publicado un artículo en el que critica el uso de esos monitores y afirma que su principal efecto es llenar los departamentos de urgencias con falsas alarmas.

“Para la mayoría de los bebés sanos, no hay ninguna necesidad del uso de esos monitores en casa”, defiende Elizabeth Foglia, neonatóloga y coautora del texto publicado en la revista JAMA, de la Asociación Médica Americana (American Medical Association).

 

Foglia y sus colegas, los pediatras Christopher Bonafide y David Jaminson, explican que los sensores de señales vitales tampoco disminuyen el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita en el Lactante, uno de los mayores miedos de los padres. “En cambio, que el lactante duerma boca arriba en vez de boca abajo o de lado, o que no se fume en el entorno del bebé, son medidas contrastadas que si han demostrado disminuir la muerte súbita y que no cuestan e incluso ahorran dinero”, señala Federico Martinón-Torres, jefe de Pediatría del Hospital Santiago de Compostela.

Los fabricantes de esos dispositivos reconocen que no pueden prevenir el síndrome, pero en su publicidad afirman que los aparatos emiten “señales de alerta”. Es el caso de Owlet, una marca citada por los médicos del Children’s Hospital. Ese monitor, que cuesta 230 euros, es un calcetín inteligente que promete controlar el ritmo cardiaco, los niveles de oxígeno, temperatura corporal y calidad del sueño del recién nacido.

 

Para los pediatras, que han analizado cinco modelos de monitores fisiológicos, con precios entre 140 euros y 280 euros, esos aparatos provocan más estrés en los padres, en vez de tranquilizarles. Foglia explica, por ejemplo, que los bebés sanos tienen caídas ocasionales de oxígeno de menos del 80%, sin consecuencias, y que eso no sería motivo de alarma. “Esos artefactos se aprovechan de la inseguridad y de la dificultades para conciliar las responsabilidades paternales con las laborales y acaban por generar más inseguridades y más preocupación”, opina Martinón-Torres.

 

Reglamentación

 

Los pediatras estadounidenses abogan por que los monitores sean reglamentados por la agencia que controla los medicamentos en EE UU, la Agencia de Administración de Alimentación y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). “No hay evidencias de que los sensores sean precisos en la medición de las señales vitales”, dicen. La marca Owlet afirma en su página web que ya ha enviado a la FDA una solicitud para la aprobación del dispositivo. Aunque estos obtengan el visto bueno, el equipo del Children’s Hospital defiende que la comunidad médica debe debatir si el uso de los sensores es apropiado, una vez que una pequeña señal de caída del nivel de oxígeno podría ocasionar una visita a urgencias, un análisis de sangre innecesario o incluso el ingreso hospitalario del bebé.

Máximo Vento Torres, presidente de la Asociación Española de Neonatología, afirma que los sensores más eficaces son aquellos de alta precisión, desarrollados por médicos, y que son utilizados por un breve período y en circunstancias específicas, como en el caso de algunos bebés prematuros. “Ellos pueden tener riesgo de apnea y recomendamos los dispositivos para acortar su estancia en el hospital”, explica. Vento Torres señala que, en esos casos, los padres reciben una formación en reanimación cardiorrespiratoria. “Los aparatos, por muy inteligentes que sean, no ayudan en nada si sus alertas no generan la reacción adecuada”, concluye.