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El Dr. Pérez Bonilla, Oriol González, el Dr. Manuel Baca y Eliana Fredes debatieron sobre la situación y los retos el sector en la Mesa de Salud Pediátrica

 

 

Eliana Fredes, Manuel Baca, Carmen Alcaraz, Oriol González y Emilio Pérez./Eva S. Melendo

 

La salud de los niños y jóvenes es un factor esencial para el futuro desarrollo social y económico de cualquier país.

Aunque la tasa de mortalidad infantil en España es muy baja, los más pequeños se enfrentan a retos en materia de salud que pueden pasar desapercibidos y que son de vital importancia, desde la alimentación, a los hábitos de vida o la salud auditiva y todo lo que eso conlleva.

Para tratar esta y otras cuestiones se celebró el pasado miércoles 29 la mesa técnica de Salud Pediátrica organizada por Diario SUR en sus instalaciones y moderada por la periodista Carmen Alcaraz. El encuentro contó con la participación del Dr. Emilio Pérez Bonilla, jefe de la Unidad de Pediatría del Hospital El Ángel HLA; Oriol González, audioprotesista, especialista en audiología infantil y director de los centros OirT; el Dr. Manuel Baca, director de Grupo Pediátrico Uncibay y jefe del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Quirónsalud Málaga; y Eliana Fredes, logopeda, pedagoga, experta en Atención Temprana y CEO del blog Oír, Pensar, Hablar.

La mesa dio comienzo analizando los principales riesgos para la salud de niños y jóvenes en la actualidad. «El problema de la nutrición en la infancia es acuciante y los pediatras lo sabemos y lo sufrimos. El 35 % de los niños españoles de entre 8 y 16 años tiene sobrepeso y se debe a los hábitos de vida, tanto en lo referente a la comida, con frecuencia menos casera, como a la disminución de la actividad física con el cambio de ocio», expuso el Dr. Pérez Bonilla. En este sentido, el pediatra quiso recordar que los primeros mil días de vida de un niño (correspondiente a los 9 meses de gestación más los primeros dos años) son fundamentales en su desarrollo y determinan en buena medida su salud como adultos. «Hay que volver a la comida tradicional, pero sin excesos», apuntó el especialista.

Eliana Fredes quiso reseñar que uno de los factores más nocivos en la alimentación de los niños es el uso de las pantallas multimedia para ayudar a que coman. «Esto hace que los niños ingieran con muchísima rapidez, no mastiquen y adquieran hábitos alimentarios no adecuados. Además tiene una repercusión en la parte fonoarticulatoria: si no masticas no fortaleces suficientemente los músculos orofaciales y esto puede llevar a inmadurez en el habla». La logopeda también apuntó las consecuencias de los resfriados y catarros, tan frecuentes en la infancia, que llevan a los pequeños a respirar con la boca en lugar de con la nariz y tienen secuelas posturales y musculares.

El Dr. Pérez Bonilla aprovechó para incidir en la importancia de entender la pediatría «como un todo». «No se puede desligar un aspecto de otro. Hay que hacer un seguimiento desde que comienza la vida del niño y atender de manera global y coordinada los aspectos físicos, intelectuales y sociales de cada uno».

Por su parte el Dr. Baca recordó que con frecuencia los padres acuden a la consulta con dudas y miedos porque los pequeños «no vienen con manual de instrucciones». «Nosotros hemos apostado por la prevención, el elemento fundamental en la salud y donde la pediatría da un paso de gigante con respecto a otras especialidades. Esto se hace desde el embarazo, y se realiza un seguimiento en la maternidad que va dirigiendo al pequeño a las diferentes especialidades pediátricas según las necesidades que se hayan detectado, acompañando a la familia a lo largo de las etapas».

En su intervención, Oriol González coincidió en la importancia de la precocidad en el diagnóstico y tratamiento ya que «todo lo que se detecta en la infancia va a tener una consecuencia en la edad adulta». En el plano de la audición se cuenta con un programa de detección precoz de la sordera que detecta posibles pérdidas de audición desde poco después del nacimiento. «El problema de la audición no es solo que el niño escuche o no escuche, sino que con la audición va el lenguaje, y con el lenguaje la mente, como una cadena. Por eso un niño con problemas de audición, si no es tratado, va a tener a la larga problemas de evolución personal con consecuencias en todos los aspectos de la vida», explicó el audioprotesista.

Respecto al diagnóstico precoz González indicó que se ha mejorado mucho en el cribado, descartando pérdidas auditivas importantes que se dan, en alrededor del 50 % de los casos, por causas genéticas. «Pero luego hay una serie de pérdidas auditivas que bien son evolutivas o vienen creadas por un tema muy recurrente en pediatría, que es la mucosidad. De manera prolongada esto puede afectar al aprendizaje del lenguaje al hacer que escuchen menos. Además, si se infecta la mucosidad puede provocar lesiones ya irreversibles. En definitiva, hay que estar muy atentos y ante cualquier síntoma acudir a los profesionales».

 

Los participantes antes del comienzo de la mesa.

 

La importancia de la atención centrada en familia

 

Desde el comienzo del encuentro los profesionales pusieron de relevancia la importancia de la implicación y la participación de toda la familia en la salud y bienestar de los niños y jóvenes, ya que, como suele decirse, ‘para educar se necesita a toda la tribu’.

«Para nosotros es fundamental trabajar con la familia porque son ellos los que viven el día a día con los pequeños y además se establecen importantes vínculos», subrayó Fredes.

El Dr. Baca convino que esto es fundamental en el tratamiento de pacientes tan jóvenes. No en vano, el especialista apuntó que en su grupo la Unidad Neonatal es abierta y los padres pueden pasar las 24 horas del día. «Se ofrece una atención centrada en la familia. Los padres se implican y participan tanto en los primeros días de vida como en las diferentes etapas. No vemos al niño como un elemento aislado sino en el contexto de la familia, siempre adecuadamente apoyados por profesionales».

De hecho, los profesionales coincidieron que en muchos momentos el bienestar de los pequeños se consigue más trabajando con sus progenitores que con los propios niños, siempre con el soporte de los profesionales adecuados. «A veces los padres tienen muchos temores porque el niño no habla con 18 o 20 meses y siempre recomendamos que acudan a los especialistas porque la mayoría de las veces solo precisan pautas para ayudarlos, como darle el tiempo suficiente para que el niño se comunique con sentido, por ejemplo. Y por supuesto, si hay alguna dificultad lo más importante es el diagnóstico precoz», aportó la logopeda.

En este punto los expertos recordaron que, aunque cada niño tiene su ritmo de desarrollo, existen unos hitos que sirven de referencia y que deben hacer saltar las posibles alarmas en caso de no cumplirse.

«Los padres tienen un mecanismo cerebral por lo que todo lo que les ocurre a los pequeños es culpa suya y eso en muchas ocasiones genera momentos de estrés y agobio por querer dedicar todo el tiempo del mundo, y hay que recordar que no solo es cuánto sino también cómo. Hay que buscar la calidad en las relaciones con los hijos», quiso reivindicar en este punto del debate el Dr. Baca.

Con respecto al tema de la vacunación, los expertos coincidieron en su vital importancia pese a las acciones de ciertos grupos de presión contrarios a las mismas, cuya principal arma es la desinformación y el miedo.

«La sanidad pública española cuenta con un calendario de vacunación muy amplio que incluye casi todas las vacunas que deben administrarse en edad pediátrica. Pero las que no se cubren, también son necesarias. No hay que olvidar que en nuestro país hay pediatras que llevan años de profesión y no se han encontrado casos de enfermedades que están prácticamente extintas gracias a las vacunas como la difteria o el sarampión, y sin embargo están renaciendo, y es muy peligroso», expuso el Dr. Pérez Bonilla.

No en vano, como explicó el doctor muchos países como Francia o Portugal están teniendo problemas con estas enfermedades prevenibles. «Es una pena que los padres por una mala información pongan a sus hijos en un grave riesgo», agregó el jefe de Pediatría de El Ángel HLA.

«El problema de la vacunación no es solo particular, también colectivo porque si los padres dejan de vacunar a sus hijos, otros niños pueden verse afectados. Y eso es algo que nunca debe perderse de vista», incidió el Dr. Baca.

 

En el encuentro se trataton temas como la obesidad infantil, el diagnóstico percoz o la importancia de la vacunación.

 

Los adolescentes, los grandes olvidados

 

Al hablar de pediatría con frecuencia se excluye u obvia a los adolescentes, un colectivo con unas necesidades especiales que por edad suelen quedarse ‘en terreno de nadie’, lo que puede tener consecuencias para su salud.

«La adolescencia es una etapa de la vida que actualmente es huérfana. Los padres no los entendemos, ellos no se quieren comunicar con nosotros y desde el punto de vista sanitario, en la pediatría pública se atiende hasta los 14 años, edad a partir de la cual pasa al médico de cabecera. Y muchas veces esto es, hablando comúnmente, un toro que no sabe lidiar», explica el Dr. Pérez Bonilla.

Es por eso que la Asociación Española de Pediatría tiene entre sus reivindicaciones ampliar la edad de cobertura de estos especialistas hasta los 18 años, ya que son los profesionales que los han estado tratando a lo largo de toda su vida y están más preparados para atender toda la problemática que presentan.

«Es algo totalmente necesario. De hecho, el grupo Quirónsalud ha formado un comité para conformar un perfil similar en la pediatría, porque hay algunos hospitales que atienen hasta diferentes edades. El objetivo es homogeneizar la asistencia y que todos los niños disfruten de las mismas ventajas en su atención. El siguiente paso será la Unidad del adolescente».

En este sentido el especialista señaló que en esta población no solo se tienen patologías diferentes a los niños pequeños y los adultos, «también los médicos tenemos que ofrecer un trato diferente para adaptarnos a sus necesidades».

La pedagoga señaló también la importancia del papel de los padres y las escuelas en todo este proceso.

En lo referente a los jóvenes con problemas de audición, González aportó que, si bien de pequeños los niños normalizan los audífonos e incluso se convierten en algo a lucir entre los compañeros, al llegar a adolescentes puede causarles rechazo. «Pero la tecnología juega un papel muy importante aquí porque actualmente tenemos muchos modelos muy avanzados, discretos y en los que pueden conectar los altavoces de los móviles, por ejemplo. Y eso les encanta».

 

 

 

Fuente: diariosur.es

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La revisión del protocolo de atención al parto recomienda prácticas relegadas durante la pandemia, como el acompañamiento a la gestante, el piel con piel o la lactancia materna

 

Desde el inicio de la pandemia de la covid-19, muchas de las prácticas recomendadas por la evidencia científica para el parto y el posparto habían saltado por los aires. El miedo al contagio, junto con el desconocimiento de cómo afectaba la enfermedad a gestantes y recién nacidos y la saturación de los hospitales hicieron que en muchos casos, al menos inicialmente, quedaran aparcados la entrada del padre al paritorio, el piel con piel o la lactancia materna. Y, lo más doloroso para las madres con sospecha de covid-19, se las separaba de sus bebés, a los que no podían coger en brazos hasta horas o días después. Ahora, el Ministerio de Sanidad ha actualizado su protocolo de atención del parto y el neonato siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y no deja lugar a dudas: se pueden realizar todas las prácticas anteriores, y solo se deberá separar al bebé de la madre infectada cuando sea necesario por la gravedad de su estado de salud.

“Si no es así, no parece recomendable la separación y evitar el contacto piel con piel, cuidado madre canguro…, especialmente en los momentos inmediatamente posteriores al nacimiento y durante el establecimiento de la lactancia”, se lee en el documento técnico Manejo de la mujer embarazada y el recién nacido con covid-19, actualizado este miércoles. En la primera versión, del 17 de marzo, se decía que “el recién nacido deberá ser ingresado aislado y separado de su madre”. En caso de que sea necesaria la separación, la duración de la medida se deberá analizar “de forma individual” teniendo en cuenta los resultados virológicos y las condiciones clínicas de ambos.

El texto inicial de esta guía era mucho más cauto en todo lo referente a la relación madre-hijo. Así, para las madres asintomáticas o con pocos síntomas, e infección confirmada o probable, el documento decía: “Se valorará la posibilidad de alojamiento conjunto en régimen de aislamiento”. Ahora, con más estudios disponibles, se recomienda, “siempre que sea posible, evitar la separación de la madre de su recién nacido y favorecer el alojamiento conjunto de ambos en régimen de aislamiento, junto a un acompañante de su elección, si fuera posible”.

La coordinadora nacional de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), la pediatra María Teresa Hernández Aguilar, ha participado en esta revisión. Explica que, siguiendo las recomendaciones de la OMS y la última evidencia científica, “pesaban mucho más los argumentos para no separar: que el virus solo se transmite por vía respiratoria, la importancia del amamantamiento, que protege al bebé durante los primeros meses, y la baja incidencia y gravedad de la enfermedad en bebés”. Hernández muestra su satisfacción por este cambio: “Me daba mucha pena ver a tantas madres y bebés separadas sin necesidad”.

María Fernández Elorriaga, del Consejo General de Enfermería, destaca que el documento zanja las incertidumbres que ha habido en los dos últimos meses sobre si era necesario separar a los neonatos de sus madres en el caso de que estas fueran portadoras. “No hay que hacerlo. Solo está justificado si el estado de salud de la madre se agrava”, remacha.

La contribución de la IHAN, una iniciativa de la OMS y Unicef, se nota en que el texto de Sanidad aconseja claramente prácticas relegadas durante la pandemia. “No hay por qué restringir el acceso al acompañante de la mujer en parto si se toman las debidas medidas de protección”, afirma. “Dado que no existen evidencias de transmisión vertical se recomienda mantener las medidas habituales de cuidado neonatal óptimo (clampaje tardío del cordón, contacto piel con piel inmediato y animar a la primera toma de pecho en la primera hora)”, salvo que lo impida el estado de la madre o del bebé “o no se pueda asegurar un adecuado aislamiento madre-hijo (mascarilla, higiene de manos)”, aconseja. Y sobre la lactancia materna, afirma que “otorga muchos beneficios, como el potencial paso de anticuerpos madre-hijo frente al SARS-CoV-2, por ello y ante la evidencia actual se recomienda el mantenimiento desde el nacimiento, siempre que las condiciones clínicas del recién nacido y su madre así lo permitan”.

Guillermo Antiñolo, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, considera que aunque el riesgo de transmisión del virus de la madre al bebé es “relativamente alto”, la separación entre ambos no está justificada. “La enfermedad en neonatos suele ser leve, no requiere cuidados especiales, y es más recomendable que madre e hijo convivan durante esos primeros días, inicien la lactancia…”, explica. Antiñolo opina además que la alternativa no es siempre posible o aconsejable: “Alguien tendrá que dar igualmente la leche de fórmula al recién nacido, el aislamiento en casa no siempre es factible… Pero no es solo una cuestión de logística. Separar a madre e hijo durante 14 tras el parto es algo difícil”, concluye.

El documento incluye otra novedad, el tratamiento profiláctico para la enfermedad trombovenosa a todas las embarazadas infectadas. Recoge así algo que ya se aplicaba en la práctica en muchos hospitales, que detectaron el mayor riesgo de formación de trombos en las gestantes con covid-19, ya que ambos factores —embarazo y coronavirus— acentúan la hipercoagulabilidad.

 

Fuente: elpais.com

 

Una niña recién nacida con su madre en el hospital Sant Pau de Barcelona.

 

Grupo Pediátrico Uncibay, en nuestro hospital, nos adelantamos a este estudio y desde hace varias semanas no separábamos a los recién nacidos de sus madres.

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Una investigación descubre que tanto los bebés como los padres se relajan abrazándose

 

Los bebés de tan solo cuatro meses son capaces de reconocer el abrazo de sus padres respecto del de otras personas, según un estudio de la Universidad Sachine Yoshida Toho, en Japón, que publica la revista ‘ iScience’.

Los investigadores examinaron las respuestas de la frecuencia cardíaca en bebés de menos de un año durante un abrazo y descubrieron que los niños de tan solo cuatro meses experimentan una mayor disminución de la frecuencia cardíaca durante un abrazo que cuando son simplemente cogidos en brazos, y durante un abrazo sus padres en comparación con un abrazo de un extraño.

Los investigadores dicen que el estudio ofrece algunas de las primeras pruebas de que los abrazos juegan un papel importante en el vínculo temprano entre padres e hijos.

«Como a la mayoría de los padres, nos encanta abrazar a nuestros hijos –admite la primera autora Sachine Yoshida, de la Universidad de Toho en Tokio, Japón–. También sabemos que a los niños les encanta que sus padres los abrazen. Pero lo que nos sorprendió como científicos es lo poco que sabemos sobre abrazos«.

Una pregunta era si un abrazo era realmente calmante o si cualquier aumento de la presión, por ejemplo, al ser sostenido, podría ser relajante. Para comenzar a explorar esto en el nuevo estudio, Yoshida junto con Hiromasa Funato y sus colegas examinaron las respuestas de frecuencia cardíaca en bebés de menos de un año durante un abrazo, ser sostenidos y un abrazo fuerte. También observaron lo que sucede cuando una mujer desconocida les abrazó.

«Los bebés mayores de cuatro meses mostraron un alto índice de aumento de los intervalos de latidos cardíacos durante el abrazo por parte de sus padres que por mujeres extrañas –señala Yoshida–. Los padres también mostraron un alto índice de aumento de los intervalos de latidos al abrazar a sus bebés. Descubrimos que tanto los bebés como los padres se relajan abrazándose«.

Los investigadores informan que los padres y los bebés mostraron un aumento durante un abrazo en lo que se conoce como el intervalo RR (RRI) en un electrocardiograma. El intervalo RR es el tiempo entre una forma de onda particular que mide la actividad eléctrica del corazón. El aumento del tiempo indica una frecuencia cardíaca más lenta.

Los bebés menores de cuatro meses no mostraron el mismo aumento de RRI durante un abrazo, informaron los investigadores. Pero esos bebés pequeños mostraron una frecuencia cardíaca más lenta cuando la mano de uno de sus padres ejerció presión sobre su espalda mientras los sostenía, lo que sugiere que no hicieron la misma distinción que los bebés mayores entre ser abrazados y sostenidos.

Los investigadores dicen que esperaban que un abrazo condujera a cambios obvios en el comportamiento de un bebé, convirtiendo un estado de ánimo irritante en uno bueno, tal vez. Pero lo que los sorprendió fue que los efectos calmantes de un abrazo que observaron solo podían detectarse en los bebés que no lloraban ni estaban molestos.

«Debido a esta característica discreta, creemos que los datos experimentales que indican el efecto relajante de un abrazo entre padres e hijos habían sido una pieza faltante durante un tiempo, a pesar de que había mucha evidencia situacional«, dice Funato.

«A tu bebé le encanta que lo abracen y le encanta cómo lo abrazas –agrega Yoshida–. Aunque los bebés no pueden hablar, reconocen a sus padres a través de varios tipos de cuidados, incluidos los abrazos, después de los cuatro meses de edad como máximo. Esperamos que saber cómo se siente su bebé al ser abrazado ayude a aliviar la carga de trabajo física y psicológica de cuidar a los bebés demasiado pequeños para hablar«.

 

 

Fuente: abc.es

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Pediatras, psicólogos, orientadores o logopedas confirman que el confinamiento no afecta a todos los menores de la misma manera, ya sea por su situación social, por el tipo de vivienda o el ambiente familiar

 

Son muchas las voces que en los últimos días reclamaban la conveniencia de que los niños puedan interrumpir el confinamiento con salidas puntuales, controladas, acompañados de un adulto y con las suficientes garantías de seguridad para evitar poner en riesgo su salud y la de sus familiares.

Aunque el coronavirus raramente se manifiesta en los niños, sí que se dice que son un vector de transmisión de la enfermedad, por lo que se abre el debate sobre si su salida a la calle puede suponer un paso atrás desde el punto de vista sanitario.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciaba este sábado que aunque se prolongaba el estado de alarma hasta el próximo 9 de mayo, , el confinamiento se aliviaría en el caso de los niñossin concretar el tramo de edad ni cómo serán estas salidas controladas. De hecho, el Ministerio de Sanidad ha encargado a la Asociación Nacional de Pedriatría un informe para que determine las condiciones de la salida de los menores a partir de la semana próxima.

Países como Italia ya decidieron hace unos días dejar salir a la calle de forma controlada a los niños, en períodos cortos y cerca de sus domicilios; y otros países como Francia o Alemania también lo permiten, por lo que España se ha unido a esta decisión y todos esperan las instrucciones de las autoridades sanitarias de este alivio del confinamiento entre la población infantil.

Entre los profesionales: pediatras, psicólogos, psiquiatras, terapeutas, logopedas… existen diversidad de opiniones sobre las salidas de los menores.

Los hay partidarios de que se permita de manera global a todos los niños pasear por la calle durante espacios cortos de tiempo. Sin embargo, otros profesionales creen que hay que contar con todas las garantías y que esas salidas se deben limitar a niños que cuentan con trastornos y que realmente necesitan salir de sus casas al ser contraproducente el encierro, como es el caso de los niños con problemas de autismo. De hecho, estos menores, acompañados siempre de un adulto e identificados con un brazalete azul, hasta el momento han tenido permitidas estas salidas.

En lo que sí que coinciden todos los expertos es en que no todos los niños están viviendo de la misma manera el confinamiento. La situación social, el nivel económico, el tipo de vivienda, el acceso a las nuevas tecnologías o el ambiente familiar son factores que hacen que este tiempo de encierro en los domicilios con motivo del coronavirus no esté siendo igual en todas las familias.

Carmen Fidalgo, pediatra del centro de salud situado en la calle Cervantes de la capital gaditana, confirma la importancia de que los niños tengan una rutina diaria para poder sobrellevar mejor el confinamiento. «Establecer unos horarios para hacer las tareas, ejercicio físico, un rato al sol aunque sea desde la ventana y tener tiempo de ocio es muy importante en estos días».

Asimismo, la doctora considera que -por parte de los padres- es esencial «escuchar a nuestros hijos, que nos cuenten sus miedos, sus inquietudes e intentar no sobrecargarles de información sobre lo que está pasando porque no la pueden procesar igual que los adultos».

Asegura que estos días han servido, en muchos casos, para fortalecer las relaciones familiares aumentando la imaginación, la creatividad y las ideas para sobrellevar todos juntos esta crisis.

Carmen Fidalgo insiste en que hay casos, como los niños con trastornos o con problemas de obesidad, que sí que necesitan salir a a calle aunque cree que hay que para hacerlo extensivo al resto de los menores hay que contar con las garantías necesarias y esperar las instrucciones de las autoridades sanitarias.

 

«No se ha pensado en los niños»

 

Por su parte, Mercedes Santos, psicóloga, asegura que «nos hemos encontrado con una situación nueva y desconocida, en la que no es fácil la toma de decisiones pero creo que, en este caso, no se ha tenido en cuenta a los niños sino a la sociedad en general». Es absolutamente partidaria de que se les permita una salida a los niños de al menos una hora al día para poder respirar aire puro, recibir los rayos del sol o pasear.

A su juicio, «mientras el colegio iguala a los niños, esta situación ha puesto de manifiesto -en muchos casos- las desigualdades que existen entre unas familias y otras, ya sea por donde viven o por los recursos con los que cuentan». Considera que «no es lo mismo un niño que está viviendo el confinamiento desde una casa con terraza, patio o jardín que otro que lo está haciendo en un piso pequeño, en un bajo o que solo tiene luz de un patio interior».

Además del espacio, también es importante el ambiente familiar, el nivel socio-cultural de los padres y el equilibrio de cada familia. Mientras que en algunos casos se refuerzan las relaciones, en otros «se viven situaciones verdaderamente dramáticas porque no se sabe gestionar la situación. Hay niños con conflictos, con problemas de hiperactividad, en plena adolescencia viviendo momentos de rebeldía….. por lo que estar encerrados puede agravarlo todo».

Por tanto, asegura Mercedes Santos, «mientras que habrá familias que logren recuperar valores como la unión, la solidaridad, el altruismo o la creatividad, otras tendrán graves consecuencias, como niños con miedos o con conflictos al no haber sabido gestionar esta situación».

 

Conseguir un equilibrio

 

Por su parte, Noelia Caballé, psicóloga y orientadora en el colegio Espíritu Santo de El Puerto de Santa María, considera que «los estados emocionales de los niños dependen de cómo se esté viviendo en casa la actual crisis sanitaria por parte de los padres. Es fundamental saber gestionar la situación y que exista un equilibrio. Sin embargo, en las familias desestructuradas puede haber muchas horas de contaminación emocional que va a repercutir negativamente en los niños o adolescentes».

En cuanto a que los niños puedan salir o no a la calle, Caballé señala que en determinados casos sí aunque habrá que esperar lo que dicten las autoridades sanitarias para evitar poner en riesgo la salud. «Tenemos que enseñarles que estamos en una situación de excepcionalidad y que no deben frustarse», añade.

 

Limitar la información

 

Como recomendación para sobrellevar lo mejor posible el confinamiento, afirma que hay que establecer una estructura diaria fija, siendo más flexible los fines de semana, creando «rutinas familiares, tiempo de comunicación e interaccion con la familia, desarrollo de actividades lúdicas que aporten movimiento, satisfacción y felicidad en los niños y, fundamental, limitar la información sobre el virus».

La logopeda María Gómez trabaja con niños que cuentan con problemas de comunicación y diferentes trastornos. Asegura que para ellos está siendo muy difícil este tiempo de encierro en las casas ya que «no lo entienden ni tampoco la envergadura de lo que esta ocurriendo». Por ello, considera fundamental que estos niños puedan «desfogarse» un rato en la calle para que esta crisis no empeore su situación personal.

Afirma que aunque hay muchos casos de niños que están mejorando al poder los padres prestarles una mayor atención, ofrecerles más tiempo y mantenerlos exentos de la presión y el estrés diario, hay otros que no llevan nada bien el no poder salir a la calle.

 

El Defensor del Pueblo ya lo reclamó

 

El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, trasladó al ministro de Sanidad, Salvador Illa, su preocupación por la situación de los niños que se encuentran confinados en sus casas, especialmente al mantenerse las medidas excepcionales durante un periodo dilatado de tiempo.

El Defensor comprende y comparte esta preocupación por la salud física y mental de los niños y niñas que le trasladan numerosos ciudadanos. Además, apunta que son muy difíciles las condiciones de convivencia para los menores y sus familias cuando el número de miembros de la unidad familiar es alto y las viviendas reducidas.

Por ello, y aunque aprecia positivamente la eficacia que está demostrando la restricción de movimientos de los ciudadanos para detener la epidemia, la Institución cree que, en la medida en que sea posible, debería permitirse algún tipo de salida de los menores con sus padres, aún limitada en el espacio y el tiempo, de manera controlada.

 

Fuente: lavozdigital.es

 

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La AEP recuerda a los padres que siguen existiendo, a nivel pediátrico, otras patologías cuyo tratamiento y manejo hospitalario no deben retrasarse

 

Tras un mes de confinamiento entre las familias españolas han comenzado a surgir las dudas sobre los efectos que este periodo puede tener en la salud de los niños y los adolescentes. Sensible a esta circunstancia, la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha organizado un encuentro digital con varios expertos en el que cerca de 5.000 familias se han conectado para poder resolver sus dudas. En este sentido, la doctora María García-Onieva, pediatra de Atención Primaria y secretaria de la AEP, ha puesto de manifiesto la importancia de «prestar una mayor atención a los niños y observar aquellos indicios o síntomas que pueden alertarnos de que algo no va bien, porque además de la COVID-19 hay otras enfermedades». Asimismo, los expertos han reiterado que mantener una rutina en los horarios e incluir ejercicio físico diario ayuda a contrarrestar la falta de estímulos externos, como la luz, entre otros, que ayudan al descanso. Todo el contenido del webinar, de 90 minutos de duración, está disponible en el canal de YouTube de la AEP.

Durante el encuentro, la doctora García-Onieva ha recordado que, además de la COVID-19, hay otras patologías que requieren asistencia pediátrica de urgencia e intervenciones sanitarias que no deben retrasarse, como las revisiones del recién nacidoy a los 2 y 4 meses así como las vacunaciones hasta los 15 meses de vida. Así, ha subrayado la importancia de «consultar telefónicamente con el pediatra de Atención Primaria cualquier síntoma que, como padres, nos tiene intranquilos y, muy importante, acudir telefónicamente al especialista o, llegado el caso, al centro de salud o a las urgencias pediátricas hospitalarias si el niño tiene una patología de base (diabetes, asma, cardiopatía congénita, etcétera) y muestra síntomas fuera de lo normal».

«Es de suma importancia que estos diagnósticos no se demoren y que los padres no duden en llamar si creen que algo no va bien, y no me refiero solo a síntomas del coronavirus – fiebre alta, tos seca, insuficiencia respiratoria o decaimiento excesivo- que también son síntomas de alarma, sino a manifestaciones clínicas que pueden alertarnos del debut de otras patologías como, por ejemplo, una apendicitis», asegura.

A este respecto, Alicia Vivo Nieto, madre de tres niños y miembro de #FFPaciente, ha destacado la importancia de «contar con un equipo de profesionales dispuesto a transmitir un mensaje de control y calma en estos momentos de miedo y vulnerabilidad que, sobre todo al principio, atravesamos las familias con hijos con alguna patología de base». Alicia Vivo ha planteado diversas cuestiones a los profesionales en el transcurso del encuentro digital y ha indicado que «si bien cada niño es un mundo y como tal, se adapta al confinamiento, es en los padres donde reside el hecho de transmitir a los más pequeños un mensaje de optimismo y tranquilidad que les ayude a sobrellevar esta situación lo mejor posible. En nuestro caso, tenemos claro que sentirnos seguros pasa por permanecer confinados en casa».

 

Higiene del sueño

«Es fundamental para el bienestar del niño y el adolescente prestar atención a los factores externos que ayudan a nuestro cuerpo a regular los horarios como, por ejemplo, la luz exterior, los horarios de las comidas, etcétera» asegura el doctor Gonzalo Pin Arboledas, coordinador del Grupo de Sueño y Cronobiología de la AEP. «Para obtener una correcta higiene del sueño, lo correcto no es pensar solo en la noche, sino inducirlo a lo largo de todo el día. Es decir, sin necesidad de ser excesivamente estrictos, es necesario mantener una serie de rutinas y de hábitos que predispongan a los niños y adolescentes a anticipar qué es lo que va a pasar, ahora es hora de esto, ahora de lo otro, y ahora es hora de dormir», indica.

«El confinamiento ha destruido todos estos estímulos casi de golpe, los niños no van al colegio, no van al parque, no hacen los deberes al volver a casa, hemos interrumpido bruscamente los estímulos naturales de luz y los hitos sociales que les marcaban su ritmo biológico. Debemos reconstruirlos desde la certeza, la confianza y la seguridad. Estos son los tres elementos que necesita un niño para sentirse bien y, por tanto, dormir bien», asegura el experto.

Por otro lado, es conveniente «ralentizar la actividad de los niños, que ellos manejen sus propios tiempos, siempre dentro de unos límites, y darles herramientas para ello. El secreto es cómo manejamos nosotros esta situación con los niños y cómo dejamos que ellos gestionen sus emociones», matiza el doctor Pin.

Y por último, asegura este experto, «cabe destacar que determinadas acciones, como la luz intensa a última hora de la noche, hacen que se detenga la secreción de la hormona que ayuda a dormir y que tarda 50 minutos en recuperarse. La mejor manera de que un niño duerma bien es un día basado en rutinas, sentirse seguro y que tenga confianza en que la respuesta de su ambiente cercano va a ser siempre positiva», según el doctor Pin.

 

Actividad física

 

Por otra parte, el doctor Julio Álvarez Pitti, miembro del Comité de Promoción de la Salud y experto en actividad física en la edad pediátrica, ha puesto de manifiesto la necesidad de que niños y adolescentes realicen diariamente ejercicio moderado que les permita mantenerse activos físicamente. En este sentido, el doctor destaca que «la actividad física estimula el sistema inmunológico, promueve la salud y reduce el estrés. Estar activo puede disminuir los problemas de comportamiento y ayudarlos a concentrarse mejor en su trabajo escolar».

El experto recomienda tres horas de actividad en diferentes intensidades (ligera, moderada y vigorosa) para los niños de entre 1 y 5 años; mientras que los niños de entre 6 y 18 años necesitan al menos una hora de actividad física todos los días, que ha de ser de intensidad vigorosa 3 veces a la semana. «Con los más pequeños resulta más sencillo, su espíritu inquieto hace que, a través de juegos, podamos conseguir estas tres horas», explica este experto. Para ello tenemos juegos tradicionales como saltar a la comba, el escondite en casa o bailar, y también existen numerosas iniciativas que a través de las redes sociales o internet nos proponen infinidad de juegos y actividades. Por último, «los videojuegos activos, usados de manera racional y nunca justo antes de irse a dormir, también son una alternativa ya que, algunos, mientras se practican llegan a suponer actividad física de intensidad moderada», indica.

En relación a los más mayores, «si disponemos de algún dispositivo de fitness como bicicleta ergométrica, rodillo, tapiz rodante o aparatos similares es más fácil. Si no, marcha rápida en el pasillo, sentadillas, ejercicios como el skipping (llevar rodillas al pecho sin movernos de sitio), saltos verticales, saltar a la comba, son buenos ejercicios aeróbicos», recomienda el experto. Estos se pueden combinar con actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo, 3 veces por semana, o los ejercicios con bandas elásticas. «Existen múltiples recursos de videos de fitness en Youtube, sin embargo, muchos de los programas de ejercicio que están en las redes no tienen un sustento científico detrás, por lo que es importante seleccionar adecuadamente y, sobre todo, ajustar el tipo de ejercicio a la condición física de cada niño o adolescente, así como si tiene patologías asociadas o no. Es importante la supervisión por parte de un adulto», asegura el doctor Pitti. A este respecto, Alicia Vivo, planteaba que las familias con niños afectados por una enfermedad rara o algún tipo de patología de base necesitarían reanudar cuanto antes sus tratamientos de fisioterapia, logopedia así como otras terapias de estimulación.

«Sin duda, es un momento ideal para poder practicar actividad física en familia. Además, es clave que los padres sean ejemplo- concluye el docto Pitti-. Múltiples estudios demuestran que la práctica de actividad física en familia tiene no sólo efectos beneficiosos a nivel físico, sino también psicológico, mejorando la relación entre los miembros de la familia.»

 

Fuente: abc.es

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Desde que el Estado permitió la salida de los niños, estamos en unos días de muchas incertidumbres y dudas de cómo debemos llevarlos para que no suponga un problema para su salud y para los que los rodean. Por ello, debemos tener en cuenta una serie de recomendaciones de los pediatras del centro de salud, tanto para cuando estemos fuera de casa como para cuando lleguemos.

 

Esperamos que os sirvan de ayuda.

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Este viernes de cuarentena, el que hace el día 41 de estado de alarma, trae cierto aire de alivio. Es el primer día desde que estalló la pandemia que tenemos más pacientes recuperados que nuevos contagios, contando, eso sí, solamente los positivos con prueba PCR, y es el inicio de un fin de semana en el que los niños por primera vez van a poder pisar la calle. Y no es obligatorio que lleven mascarilla, pero es difícil resistirse a Tomás, un niño de tercero de infantil que nos enseña en un vídeo que ya recorre los grupos de WhatsApp de padres y madres cómo adaptar mascarillas quirúrgicas a sus pequeñas caras.

 

Es difícil resistirse a Tomás, que nos enseña en un vídeo cómo adaptar mascarillas quirúrgicas para niños

 

La idea es del Dr. Hermann Hernández Vargas, nefrólogo del Servicio Navarro de Salud y papá de Tomás. “Yo había visto algún vídeo de Wuhan sobre cómo adaptar mascarillas para los niños y había ninguno en español, y como a mi hijo le gusta grabarse haciendo cosas, surgió la idea para mandarlo al grupo de padres de su clase”, cuenta por teléfono a iSanidad.

 

Al resto de padres le gustó tanto el vídeo, que le pidieron permiso para compartirlo y una amiga pediatra, hizo lo propio. Con sencillez y sentido del humor, Tomás, con la ayuda de las manos del Dr. Hernández, explica paso a paso cómo conseguir mascarillas de talla mini. “Yo no he encontrado aquí mascarillas para los pequeños y las de adultos dejan muchos huecos por donde entra aire”, señala el médico.

 

El vídeo de mascarillas para niños ha tenido tanto éxito que padre e hijo ya piensan en una segunda parte con trucos para que no se empañen los cristales de las gafas

 

La sorpresa le llegó cuando una amiga les contó que le habían pasado el vídeo a través del grupo de padres de un colegio de Vitoria. Ahora padre e hijo ya piensan en una segunda parte sobre cómo evitar que a los niños con gafas se les empañen los cristales con la mascarilla. Ese truco lo esperamos con ganas los adultos también.

Este sexto viernes de confinamiento respirábamos algo más tranquilos cuando acudimos a la televisión, casi como si asistiéramos a un ritual diario, para conocer los datos de la pandemia en España en las últimas 24 horas. Hay un cambio en la forma de contar los nuevos contagios por el que se separan los positivos de PCR y los de tests rápidos, cuyos positivos han podido pasar la enfermedad hace semanas. Contabilizando ambos, serían 6.740. Fernando Simón anunciaba que eran 2.796 los nuevos contagiados (con prueba PCR) y 3.105 los nuevos curados, un objetivo al que hacía mucho tiempo que queríamos llegar y que indica que ahora sí “estamos doblegando la curva”, en palabras del ministro Salvador Illa.

 

Es el primer día desde que estalló la pandemia que tenemos más pacientes recuperados que nuevos contagios

 

El número de fallecimientos siempre pesa mucho, porque siguen siendo muchos. Pero también han bajado de manera importante con respecto al día anterior, de las 440 a las 367 personas fallecidas. Y todos estos datos en un día en el que no venimos de un fin de semana ni de un festivo, cuando se suelen producir retrasos en las notificaciones.

Desde el hospital de campaña de Ifema también llegaron buenas noticias en esta jornada. Su director, el Dr. Antonio Zapatero, comunicaba que desde el jueves no han recibido nuevos ingresos porque “la situación en los hospitales de Madrid ha mejorado mucho”. Aún quedan 265 pacientes a los que esperan dar el alta y poder “cerrar pronto nuestro querido hospi”, decía su director en su cuenta de Twitter.

 

Desde el jueves no se reciben nuevos ingresos en el hospital de campaña de Ifema porque la situación en los hospitales de Madrid ha mejorado mucho

 

Pero entre tantas noticias positivas, no podemos olvidarnos de que la enfermedad sigue aquí y que sigue cobrándose la vida de sanitarios también. El último de los médicos fallecidos ha sido el Dr. Joaquín García Montalbán, el primer médico en activo que muere por Covid-19 en Sevilla, según el colegio de médicos provincial. Poco antes, fallecía el Dr. José Manuel Fernández Cuesta, que ejercía en el dispositivo de urgencias del centro de salud de Gran Capitán en Granada. “Se entregó a la atención de los granadinos durante décadas”, han dicho sus compañeros del Colegio de Médicos de Granada, “hasta el último día, antes de caer enfermo, trabajando como todos los sanitarios sin las adecuadas medidas de protección”.

Cerramos esta jornada con la alegría y hasta el baile que se marcó Francisco en el momento en el que le daban el alta del hotel medicalizado de Sevilla en el que se encontraba ingresado. El fotoperiodista Fernando Ruso lo ha compartido en su perfil de redes sociales. Al ritmo de Mi gran noche de Raphael y entre aplausos, Francisco dejaba atrás sus días de ingreso.

 

Fuente: isanidad.com

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Cambios en la nutrición, la vacunación, el ejercicio físico o los aspectos emocionales son algunas de las consecuencias de un encierro prolongado

 

Treinta días. Ese es el tiempo que los niños españoles -exceptuando algunos menores por recomendación médica- llevan sin salir a la calle. Un mes exacto desde que el pasado 14 de abril el Gobierno decretase el Estado de Alarma. La irrupción del nuevo coronavirus y la enfermedad COVID-19 en nuestro país ha trastocado la rutina de millones de familias, y son muchos los padres que se preguntan si este encierro prolongado en el tiempo puede afectar al desarrollo físico y cognitivo de los menores.

Y la respuesta es que no. Según Raquel Jiménez, jefa de pediatría del Hospital infantil Niño Jesús (Madrid), «no existe un límite de tiempo a partir del cuál pensemos que el confinamiento pueda tener efectos perjudiciales en la salud de los niños. Tenemos que tener en cuenta que los más pequeños tienen una gran capacidad de adaptación a nuevas situaciones. Los adultos tenemos que transmitirles mensajes positivos y de confianza y explicarles que es algo temporal».

El mismo mensaje tranquilizador lo lanza la neuropediatra María José Mas, autora del libro «La aventura de tu cerebro»: «en niños sanos es difícil que un confinamiento de un mes, a lo sumo dos, altere el crecimiento físico o cerebral. Desde el punto de vista del neurodesarrollo, las tareas escolares seguirán siendo suficientes para un avance cognitivo. Es verdad que nunca hemos pasado por una situación similar en tiempos modernos, pero nuestro sistema nervioso está preparado para adaptarse a cualquier circunstancia y precisamente el de los niños y los adolescentes es el más adaptable», segura.

De hecho, según expone Carmen Miranda Cid, pediatra del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, «las consecuencias de un confinamiento de dos meses en el niño sano -siempre que se pongan suplementos, se lleve una dieta mediterránea y se haga cierto ejercicio en casa-, no supondrían nada que no fuera irreversible».

Consecuencias temporales
Sin embargo, sí que deberíamos tener en cuenta las consecuencias temporales. La primera, y común a todos los grupos de edad, advierte esta pediatra del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, es la reducción dramática de ejercicio, no solo del ejercicio físico reglado o la educación física del colegio, sino también las horas de juego, el caminar para ir al colegio, juego libre en el parque, en las zonas comunes… «El ejercicio físico se ha limitado a sus viviendas, y no todo el mundo en su casa tiene la posibilidad de hacer ejercicio físico aeróbico, que es fundamental para la osificación de los huesos (o incremento de la masa ósea), que tiene además su máxima importancia en la adolescencia».

 

Falta de Vitamina D

 

La falta de vitamina D es otro de los aspectos que pueden perjudicar a los niños, prosigue Miranda Cid. «Esta es una de las vitaminas más importantes para el ser humano, y no la podemos conseguir a través de ningún alimento, porque se produce en nuestra piel activada por los rayos de sol». De hecho, continua la jefa de Pediatría del Hospital Infantil Niño Jesús, «los pediatras recomendamos que niños menores de un año tomen suplementos de vitamina D en forma de gotas. Pero en general, en niños mayores, si están sanos, no necesitan suplementos durante el confinamiento. Bastaría, siempre que sea posible, con exponerles de forma indirecta al sol durante 10-15 minutos al día (en la terraza -siempre bajo supervisión- o jugando en la habitación más soleada de la casa o el jardín)».

Otro aspecto que preocupa a la especialista del Gregorio Marañón es la dieta. «Es verdad que va a influir mucho el nivel cultural y socioeconómico de las familias, pero aquí estamos viendo ya a algunos padres a los cuales el confinamiento les está suponiendo dificultades para que sus hijos lleven una alimentación correcta. Ahora, después de un tiempo de la falta de ejercicio y mala alimentación… veremos los síndromes metabólicos que nos encontramos a la vuelta».

 

El «desconfinamiento» infantil, con mascarillas

 

¿Cómo debería ser el «desconfinamiento» infantil? Una vez autorizada la salida de los niños al exterior, ¿mascarillas sí, o mascarillas no? Hay diversidad de opiniones. Para el jefe de pediatría del Hospital Universitario Príncipe de Asturias (Alcalá de Henares), el doctor José Ángel Gómez Carrasco, podrían ser útiles, pero reconoce que «en menores de 8 o 10 años es muy improbable que hagan un uso correcto de las mismas, especialmente si no están bajo tutela de adultos. Unas mascarillas no correctamente utilizadas pueden dar una falsa idea de seguridad. Una vez salgan los niños a la calle habrá que acompañar de medidas didácticas precisas y muy dirigidas a este colectivo, para enseñarles medidas esenciales para una convivencia meticulosamente higiénica». Así lo corrobora la neuropediatra María José Mas, para quien »es muy probable que los menores tengan que seguir normas sociales de distanciamiento y de higiene de manos extrema».

Sin embargo, para Carmen Miranda Cid, pediatra del Gregorio Marañón, «la salida de los más pequeños a la calle debe seguir las mismas indicaciones dictadas para los adultos. No hay que olvidar que ellos han sido la mayoría asintomáticos y portadores del coronavirus». «Por tanto, de salir al exterior, los niños por supuesto que también deberían llevar mascarillas. El objetivo es evitar que contagien. Es más, el «desconfinamiento», cuando se lleve a cabo, debe ser gradual, y con previa determinación de los test PCR del coronavirus de una forma generalizada».

 

 

Fuente: abc.es

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Catarros, resfriado común, faringitis u otitis son las patologías víricas más habituales durante este cambio estacional

 

La vuelta a la rutina escolar del niño y el cambio estacional implican en muchas ocasiones que la exposición a los agentes patógenos y la sensibilidad del pequeño aumente. Las aulas se convierten en lugares de incubación y contagio de diversos tipos de infecciones. Catarros, resfriado común, faringitis u otitis son las patologías víricas más habituales que suelen venir acompañadas de algunos días de fiebre, tos y mocos. En la práctica, algunas medidas de prevención pueden disminuir el riesgo de que el niño enferme.

Desde la unidad de pediatría de los Hospitales Vithas Castellón, Vithas Valencia Consuelo y Vithas Valencia 9 de Octubre, el doctor Javier Miranda, responsable de la unidad, perfila algunas pautas a seguir para reforzar las defensas contra estos gérmenes.

Tal como explica, «en la mayoría de los casos no son patologías que revistan gravedad y, además, estas enfermedades son necesarias para que los niños refuercen su sistema inmunológico. Uno de los errores más habituales es pensar que las infecciones más comunes, de tipo vírico, se curan con antibióticos, pero estos no son efectivos para curar los virus. Además, pueden perjudicar la evolución del proceso y sobre todo generar resistencias bacterianas».

Lo que hay que tener en cuenta es que la mayor parte de las infecciones se transmiten a través de las manos y de las microgotas de saliva que expulsamos al hablar. Por esta razón, el responsable de la unidad hace especial hincapié «en que la medida más efectiva de prevención es concienciar a los niños sobre la importancia de la higiene y la limpieza de sus manos ya que el lavado con jabón interrumpe el ciclo de contaminación». Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 25% de las infecciones respiratorias se puede evitar sólo con el hábito de lavarse las manos.

«Los padres y educadores lo que deben hacer principalmente es mantener bien hidratados a los niños, ventilar los espacios, evitar en lo posible los cambios bruscos de temperatura y las corrientes de aire, no abrigarlos en exceso y cumplir a rajatabla las horas de descanso de los niños», afirma Miranda ya que hasta los 12 años se recomienda que el niño duerma de 9 a 13 horas diarias para el óptimo funcionamiento del cerebro y del cuerpo.

Además, es adecuado que los niños practiquen algún tipo de deporte «ya que mejorará su estado anímico y, cómo no, reforzar sus defensas con una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras como brócoli o espinacas que les aporten las vitaminas y los minerales suficientes y alimentos ricos en zinc que refuercen su sistema inmune», concluye el doctor Miranda.

 

 

Fuente: abc.es

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El Grupo Uncibay celebra su XIII Congreso Anual de Pediatría este jueves y viernes

 

 

Los peligros para la salud de no vacunar a los niños, la implantación de un calendario de vacunación infantil definitivo y la prevención de la obesidad en menores centran el XIII Symposium Anual de Pediatría Grupo Uncibay que se celebra en Málaga este jueves y viernes.

Se trata de un encuentro anual avalado por la SPAO (Sociedad de Pediatría de Andalucía Oriental) que contará con referentes internacionales y nacionales sobre enfermedades infecciosas, salud pública y endocrinología infantil, entre los que destacan David Baxter, profesor de Protección de la Salud en el Hospital Stockport NHS Fundación Trust (Reino Unido), María Ángeles Vázquez, responsable de Onco-hematología Pediátrica del Hospital Torrecárdenas (Almería); David Moreno Pérez, director del Plan Estratégico de vacunaciones de Andalucía; José Gómez Rial, especialista en Inmunología del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela; y Juan Casado, pediatra emérito del Hospital Infantil Universitario del Niño Jesus de Madrid; entre otros.

Desde la organización han puesto el foco en la vacunación y la obesidad infantil, los retos a los que se enfrentan los profesionales que velan por la salud de los menores. Según el director del Grupo Pediátrico Uncibay, Manuel Baca Cots, el objetivo es “volver a los principios con una mayor carga de medicina preventiva y de enfermedades infecciosas”.

Desde 2001, se ha cuadriplicado el porcentaje de niños que no reciben vacunas. La Organización de la Salud apunta con este dato el peligro que supone el movimiento antivacuna para la salud pública. Asimismo, en los últimos años vuelven a ser noticia enfermedades infecciosas casi erradicadas en nuestro entorno. Precisamente será este el tema sobre el que hable Pilar Arrazola, responsable del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

 

MÁS DEL 35% DE LOS NIÑOS ESPAÑOLES TIENE PROBLEMAS DE SOBREPESO

 

En este XIII Symposium de Pediatría Grupo Uncibay también habrá espacio para los calendarios de vacunación entre regiones. “Creemos que estamos en un momento trascendental en la historia de los calendarios vacunales. Con un porcentaje importante de población individualizando y personalizando los calendarios de sus hijos, mediante la administración de inmunizaciones no financiadas en el sistema público”, asegura Baca Cots.

 Otro asunto a abordar será la obesidad. Más del 35% de los niños españoles tiene exceso de peso y casi la mitad de ellos padece obesidad. Un dato ofrecido por el último informe de Unicef en colaboración con la Fundación Gasol.

Este informe señala a España como el país con mayor número de niños con obesidad y sobrepeso de Europa. Pero, “¿Hasta qué punto tenemos que preocuparnos de la obesidad infantil?”. Esta es la cuestión que planteará en su sesión magistral Juan Pedro López Siguero, presidente de la SEEP (Sociedad Española De Endocrinología Pediátrica) y responsable de Endocrinología de Hospital Materno de Málaga.

En el XIII Symposium de Pediatría se realizarán talleres de diversas temáticas. Entre ellos, sobre dermatología, desabastecimiento del mercado sanitario y endocrinología pediátrica. También se impartirán sesiones interactivas sobre cardiología pediátrica, infecciosas y casos clínicos complejos con sendos referentes en la materia.

 

 

 

 

Fuente: malagahoy.es