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Los expertos redactan unas nuevas recomendaciones para los menores de seis años, basadas en la evidencia científica que indica que estos no son supercontagiadores y su necesidad de socializar

 

Los niños de cero a seis años volverán a clase en septiembre, aunque todavía no sabemos cómo. La nueva normalidad está a la vuelta de esquina y a pesar de que algunas comunidades plantean restricciones, lo que parece claro es que estos alumnos llenarán las aulas y lo harán de forma presencial. Con el fin de que esto sea posible, y que se haga en las condiciones más seguras, la Asociación de Pediatría Española (AEP) ha actualizado sus recomendaciones este martes para la reapertura de centros educativos de edad infantil (los niños de menos de seis años) en la que se incluyen medidas específicas a considerar en relación con la vuelta a las aulas de los más pequeños. En una propuesta anterior, publicada en mayo, los pediatras recomendaban, por ejemplo, no abrir las escuelas infantiles hasta el control total de la epidemia y alegaban la enorme dificultad de los niños de menores de tres años de cumplir las medidas de aislamiento. Ahora rectifican.

Los expertos, más acordes con los tiempos que viven las familias, reconoce en esta actualización que la incorporación de los niños a guarderías es una necesidad. “Por ello debe considerarse como un entorno educativo prioritario que debe prevalecer al aspecto puramente de guardería o cuidado como se entendía clásicamente”, se informa en un comunicado. También argumentan que estas pautas están más acorde con la evidencia científica sobre el papel de estos niños en la epidemia, que “ha demostrado que los pequeños no son los grandes contagiadores como se pensaba al inicio de la pandemia y, como ya sabíamos, la covid-19 representa en los niños alrededor de 1% de los casos globales y cursa en la inmensa mayoría de los casos de manera leve en la edad pediátrica”. Otra de las razones que les ha llevado a esta actualización es la situación epidemiológica actual, con bajo número de contagios y fallecidos.

Varios niños juegan al fútbol.

Propuesta de reapertura de las aulas para los menores de 10 años:

  • Es necesario que los más pequeños cuenten con la ayuda de profesionales docentes especialmente formados y que puedan contribuir a paliar los posibles efectos derivados de la pandemia por coronavirus y a ser capaces de implementar las medidas adoptadas para su control, como la distancia física interpersonal, conocer el riesgo a esta edad de uso de mascarillas y por descontado el efecto negativo en el aprendizaje por falta de expresión facial, o el posible miedo a la enfermedad o a las demás personas.

  • La AEP propone que, si se mantiene en el aula la distancia entre alumnos al menos de entre 1,5 metros, como recomienda la OMS, puede contemplarse la retirada durante la clase de las mascarillas.

  • Recomienda flexibilizar los horarios de entrada y de salida de forma que se permita una mejor distancia física entre alumnos y se eviten aglomeraciones en la puerta de la escuela.

  • Para las entradas y salidas, estancia en las aulas, y, sobre todo; para las pausas de recreo y de comidas, nos planteamos crear grupos fijos de compañeros de un número reducido de niños, una especie de ‘burbujas socializantes’ con un mismo profesor que facilite el contacto mínimo con otros grupos. La burbuja debe ser lo suficientemente pequeña para que puedan observarse unas normas claras de comportamiento. Esta medida posiblemente sea más efectiva cuanto más se complemente con medidas de higiene.

  • Es recomendable también la actualización del calendario vacunal antes de la reincorporación a las aulas.

  • Se propone un compromiso o acuerdo firmado por los padres de que el niño no irá a la escuela si tiene 37,5 grados centígrados de fiebre, tos, diarrea u otras manifestaciones que sugieran enfermedad o que ha estado en contacto con algún familiar enfermo o personas posiblemente infectadas, en cuyo caso debe ser atendido por el pediatra para que valore el aislamiento.

  • Para el personal que trabaja en la escuela debe seguirse el mismo protocolo de vigilancia de temperatura, síntomas y aislamiento.

  • Debería habilitarse una zona de “aislamiento” por si la aparición de la fiebre ocurre una vez los niños o los profesores ya están en la escuela.

  • Otro aspecto clave es maximizar el tiempo en el exterior, al aire libre, dado que la transmisión del virus es claramente más frecuente en ambientes interiores o cerrados. Se recomienda, por tanto, que aquellos centros que dispongan de espacios al aire libre trasladen una parte o la totalidad de actividades docentes al exterior.

  • En cuanto a la comida, lo ideal sería que cada grupo pudiera comer en dentro del aula, minimizando así el contacto con otros niños y el de compartir superficies o material de comedor. En los centros en los que sea jornada continua se podría recomendar que, en la medida de lo posible, coman en sus domicilios, al igual que en guarderías.

  • Se deberán articular protocolos para trabajar conjuntamente con los equipos de Pediatría de Atención Primaria y con los Servicios Sociales Comunitarios de referencia

  • También habría que tener implantados canales de evaluación del funcionamiento adecuado del centro, la implantación en el inicio de tareas en casa mediante la tecnología digital (dibujos, letras etcétera); así como valorar ayudas a las familias más vulnerables (maternidad reciente, monoparentales, extensos horarios laborales, cambios de horario en jornada de trabajo etcétera) que precisen ayuda concreta en este periodo de reincorporación de los más pequeños a las escuelas infantiles.

 

 

 

Fuente: elpais.com

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Los siniestros más frecuentes que se están dando en este periodo son las caídas, quemaduras, cortes, golpes y tropiezos, intoxicaciones, asfixia y atragantamientos.

 

El servicio de pediatría de Vithas Málaga ha observado que se han incrementado los accidentes domésticos en niños desde que empezó el periodo de confinamiento decretado a causa del coronavirus. Los siniestros más frecuentes que se están dando en este periodo son las caídas, quemaduras, cortes, golpes y tropiezos, intoxicaciones, asfixia y atragantamientos.

Así, han indicado a Ep que, aunque desde hace algo más de dos semanas los niños salen a la calle, todavía siguen pasando la mayor parte del día en casa, «precisamente donde tienen lugar los accidentes infantiles, que, según han observado en el servicio de pediatría, son la tercera causa de mortalidad en niños y que se han visto incrementados en este servicio un 30 por ciento desde que empezó el periodo de confinamiento».

«Desde el inicio de la pandemia del coronavirus hemos visto, por un lado, la disminución de las urgencias en general en nuestro hospital, pero, por otro, un aumento de aquellas que responden a accidentes infantiles», ha explicado el doctor Juan Pérez, jefe de la Unidad de Pediatría y Cirugía pediátrica del hospital Vithas Málaga.

A través de un comunicado, el especialista ha manifestado que, «si bien, en algunos de estos casos no se ha acudido a urgencias de forma inmediata después del accidente, lo que complica la asistencia».

«Es importante recordarle a los padres que, ante cualquiera de estos procesos, deben acudir al servicio de Urgencias, donde el pequeño será atendido por pediatras y cirujano pediátrico y no demorar la asistencia, dado que estos procesos requieren de una atención inmediata para evitar posibles complicaciones y puede empeorar su pronóstico si demoramos la visita al especialista», ha incidido.

Al respecto, el doctor ha explicado que los padres «no deben tener miedo de traer a sus hijos al hospital, ya que desde el servicio de urgencias se toman todas las medidas de precaución para evitar contagios entre pacientes y se les atiende con la misma seguridad que en otras circunstancias fuera de la pandemia».

Los accidentes domésticos que se han atendido en el servicio de urgencias de Vithas Málaga se han producido con más frecuencia en menores de cinco años, siendo los descuidos o las imprudencias algunos de los factores más influyentes a la hora de que se produzca un accidente doméstico.

Según ha explicado Pérez, algunos de los accidentes domésticos más frecuentes podrían evitarse siguiendo una serie de recomendaciones. Así, en cuanto a las quemaduras y la ingestión de cuerpo extraño y sustancias tóxicas, ha dicho que se debe intentar que los pequeños no se queden solos, especialmente en cocina y baño, «porque en estas zonas el peligro es mayor, por la presencia de productos tóxicos, mayor riesgo de caídas, etcétera».

Los resbalones en la bañera suelen ser «muy peligrosos», ha indicado, por eso ha considerado que «es preferible que los niños nunca se queden solos en el momento del baño». También se recomienda no dejar objetos pequeños, medicinas y productos de limpieza al alcance de ellos.

Una de las principales causas de las quemaduras es el fuego, por eso ha indicado que hay que evitar encender velas cuando hay niños en casa y, en el momento de la preparación de la comida, el doctor Juan Pérez aconseja evitar que el niño participe en procesos de freír, cocer o manejarse con cualquier líquido caliente, siendo necesaria en estos momentos una supervisión constante.

 

Incrementar la protección

 

En el hogar, han apuntado, es importante incrementar la protección mediante barreras físicas en los accesos a zonas peligrosas y proteger enchufes y alargadores con sistemas específicos. Cerrar las ventanas y puertas que den a la calle, evitar superficies resbaladizas, limpiar el suelo si se derrama líquido, utilizar alfombra o antideslizantes en bañera y ducha son otras de las recomendaciones de los especialistas de Vithas Málaga para evitar heridas, caídas y golpes. Además, es importante quitar del alcance de los niños objetos cortantes, así como poner protectores en cajones.

Han señalado que los niños, sobre todo a partir de un año, tienden a meterse todo en la boca, por lo que han considerado que lo más importante es que siempre coman con supervisión de un adulto. Se recomienda, además, evitar que tengan a mano objetos pequeños, frutos secos o monedas. Finalmente, es importante vigilar, sobre todo en niños que gatean, que se acerquen a cortinas, cordones o cables.

 

 

Fuente: abc.es

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No hay estudios científicos que demuestren que este nuevo coronavirus se transmite a lo bebés por la toma de leche materna

 

Los profesionales de la Unidad de Neonatología del servicio de Pediatría del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, ofrecen, por medio de un vídeo, pautas y consejos de higiene para que las madres puedan dar el pecho con total seguridad pese a la covid-19.

En el vídeo, elaborado por los especialistas de esa unidad, se plantean a las madres una serie de pautas preventivas, como la higiene de manos, el uso de mascarilla y la desinfección de todos los componentes de extractores de leche, si se realiza de forma mecánica, según ha informado el centro hospitalario en un comunicado.

La unidad de Neonatología ha recalcado que no hay estudios científicos que demuestren que este nuevo coronavirus se transmite a lo bebés por la toma de leche materna.

Los profesionales del servicio de Pediatría ha insistido en que es muy importante lavarse las manos antes y después de tener contacto con el bebé, limpiar las superficies sobre las que se ha estado en contacto y, si existe duda sobre la posibilidad de contaminación de la ropa o el pecho por estornudo o tos, se recomienda cambiar las prendas. En este sentido, también han recordado que la higiene de manos debe realizarse con base alcohólica entre 20 y 30 segundos, y si se realiza con agua y jabón entre 40 y 60 segundos.

Amamantar en tiempos de coronavirus.

Si la madre no se encuentra bien, los expertos aconsejan que lo mejor es poder extraer la leche para que otro familiar alimente al bebé, siguiendo las mismas pautas de higiene, y utilizar para ello un extractor de leche propio de uso individual.

Además, los profesionales del área de Neonatología han aclarado que «tomar medicación para la Covid-19 es compatible con la lactancia».

Todos estos aspectos, incluido el proceso de extracción de leche y desinfección, se muestran paso a paso en el vídeo que los profesionales de la Unidad de Neonatología han compartido en Youtube, de manera que esta información pueda ser accesible para todas las personas de la unidad familiar involucradas en el cuidado y alimentación del bebé.

El Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria es uno de los centros del Servicio Canario de la Salud que ha apostado por el fomento de la lactancia materna en el marco de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), y cuenta con una Comisión de Lactancia Materna formada por profesionales de ámbitos multidisciplinares.

El centro hospitalario ha explicado que los efectos beneficios de la lactancia protegen al bebé y existe una menor incidencia de enfermedades como la otitis media, la diarrea y los procesos infecciosos, sobre todo respiratorios.

La promoción de la lactancia materna, recomendada por la OMS y UNICEF en la estrategia mundial para la alimentación óptima del niño, aconseja que se realice de forma exclusiva hasta los 6 meses de vida y continuar con la lactancia materna complementada con otros alimentos al menos hasta los dos años de edad o hasta que la madre y el bebé lo deseen.

 

 

 

Fuente: abc.es

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Según apuntan, el peso medio de los niños podría haberse incrementado en unos tres kilos, a razón de al menos uno por mes

La obesidad infantil en España era ya una de las más altas de Europa y se ha visto aún más agravada durante la cuarentena, hasta el punto de que los especialistas alertan de que «puede haberse incrementado en unos tres kilos el peso medio de la población infantil española, a razón de al menos uno por mes», según la advertencia del doctor Manuel Baca, jefe del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Quirónsalud Málaga.

Estas cifras también alarman a la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), que ha estimado un incremento medio cercano al cinco por ciento en el peso de los niños y adolescentes tras el confinamiento por el coronavirus.

Según el pediatra, tiene una explicación: «En el niño es fundamental crear una serie de hábitos y al frente de ellos deben estar la alimentación y el ejercicio. Desgraciadamente, esta situación de confinamiento ha llevado a los más pequeños a una ausencia total de ejercicio, un sedentarismo extremo durante meses unido a unos hábitos alimenticios que se desviaban de lo que debe ser la correcta alimentación de un niño».

El doctor Baca ha advertido, asimismo, de que «ambos aspectos se unen a una derivada psicológica ante todo lo acontecido con gran repercusión sobre el niño al estar en un proceso de formación y desarrollo de sus afectos y sentimientos, por lo que es fundamental encauzar esta situación».

«Si se prolonga, si lo que eran pequeñas alteraciones de sus hábitos empieza a fundamentarse y tener raíces en la propia expresión del niño, realmente creo que no exageramos al decir que el gran drama oculto del coronavirus en el caso de los niños es la obesidad», ha sostenido en un comunicado.

Por todo ello, los expertos piden la movilización de las familias para que fomenten la actividad física, jueguen con los niños, les hagan intervenir en rutinas con la finalidad de que la vida de los más pequeños vuelva a la senda de los hábitos de vida saludables y que, con el paso de los años, «no recuerden esta situación solo como un momento muy negativo sino como un punto de inflexión para ordenar sus vidas».

 

Confinamiento y vacaciones de verano

 

El jefe del equipo de Pediatría ha animado a actuar cuanto antes y no sumar las dinámicas negativas de los meses de confinamiento a los meses de vacaciones de verano. Según el especialista, la dualidad pandemia-vacaciones «genera unas previsiones nada halagüeñas para los expertos en relación con la obesidad infantil».

Se basan, sobre todo, en estudios previos que evidencian un incremento del peso corporal de los niños durante el periodo estival de vacaciones en un año convencional, atribuible a los cambios que se producen en verano en comparación a los hábitos durante el curso escolar. «Es esperable que se produzca una situación similar a la de otros años, multiplicada por dos al sumarse con una situación similar vivida durante los meses de confinamiento», ha apostillado.

Además, ante la importancia de abordar una salida a la obesidad infantil, el Ministerio de Sanidad, según ha avanzado el responsable del servicio de Pediatría de Quirónsalud Málaga, ha encargado a la Asociación Española de Pediatría un grupo de trabajo para abordar esta situación.

Por su parte, el Consejo General de la Psicología también ha alertado sobre las consecuencias que ha tenido el confinamiento en niños y adolescentes, como problemas psicológicos y sociales que se derivan del prolongado encierro en esas edades y, entre ellos, están los trastornos de conducta alimentaria.

El doctor ha recalcado que los niños en edad infantil y juvenil «son especialmente vulnerables, puesto que no son conscientes de la gran repercusión que ganar peso y adquirir malos hábitos puede tener sobre su salud futura».

Cuando se mide la mortalidad en la edad adulta de los adolescentes con mayor índice de masa corporal (más obesos), se comprueba que tienen tasas de mortalidad un 30 por ciento superiores al resto.

«El exceso de peso en niños, con obesidades cada vez más extremas, significa que comenzamos a ver en edad infantil y juvenil algunas consecuencias muy serias: hipertensión, hiperglucemia, trastornos del sueño, lesiones en piel, diabetes tipo 2 en la infancia, además de las repercusiones psicológicas, lo que se ha venido a llamar el estigma de la obesidad», ha subrayado el doctor Manuel Baca.

Por tanto, este especialista recomienda retomar cuanto antes hábitos de vida saludables en los niños y adolescentes «invirtiendo como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa».

También recuerda que deben tener una dieta equilibrada y nutritiva, en la que los cereales, las patatas y legumbres deben constituir la base de la alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen entre el 50 y el 60 por ciento de las calorías de la dieta.

Se recomienda que las grasas no superen el 30 por ciento de la ingesta diaria, reduciendo el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos. Las proteínas deben aportar entre el 10 y el 15 por ciento de las calorías totales, debiendo combinar proteínas de origen animal y vegetal. Se deben consumir, como mínimo, cinco raciones al día de verduras y frutas e incorporarlas también en el desayuno. Nunca prescindir de un desayuno completo compuesto por lácteos, cereales y frutas.

De esta manera, sostiene, se evita o se reduce la necesidad de consumir alimentos menos nutritivos a media mañana y se mejora el rendimiento físico e intelectual. La hidratación también es fundamental y se aconseja beber entre uno y dos litros de agua al día.

 

Fuente: abc.es

 

 

Enlace de la noticia en los informativos: Aumenta la obesidad infantil

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El responsable de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, Javier Benito, recuerda a las familias que es seguro consultar a su centro de salud y hospital en caso de que sea necesario

 

Con la crisis del coronavirus, las familias han dejado de llevar a los niños a hospitales. De hecho, la actividad de las unidades de Urgencias ha bajado sustancialmente. Javier Benito, presidente de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría y jefe del Servicio de Urgencias de Pediatría del Hospital Universitario de Cruces de Bilbao, explica el impacto del virus en sus unidades.

Pregunta. ¿Qué consecuencias está teniendo la crisis del coronavirus en las urgencias pediátricas?

Respuesta. Algo que nos está ocurriendo en España, pero también en Europa y en EE UU, es que se han reducido las urgencias hospitalarias pediátricas un 70% y que nos están llegando algunos casos más graves de lo habitual.

Respuesta. Algo que nos está ocurriendo en España, pero también en Europa y en EE UU, es que se han reducido las urgencias hospitalarias pediátricas un 70% y que nos están llegando algunos casos más graves de lo habitual.

P. ¿Y por qué ese descenso y ese aumento en la gravedad?

R. Primero porque como los niños están en casa, las posibilidades de caer enfermo por contagio, o por caerse jugando disminuyen. Pero la gente también tiene miedo a salir de casa por el virus, por miedo a contagiarse, y por un exceso de prudencia al seguir las recomendaciones. A las familias también les cuesta más encontrar el mejor camino para atender su urgencia y esto ha hecho que algunos niños lleguen con problemas más evolucionados.

P. ¿Qué tipo de casos son?

R. Respiratorio, por ejemplo, niños que llegan con neumonía con varios días de evolución y que en circunstancias normales habrían venido antes y no hubieran requerido el ingreso. También casos de apendicitis que se han tardado en consultar y derivaban en comienzo de peritonitis.

P. ¿Esto está ocurriendo también en otros países?

R. Sí, estamos realizando un registro a nivel europeo. En Italia incluso han publicado una casuística relativa a 12 casos en un hospital en el norte de Italia, eran pacientes pediátricos muy evolucionados, pero con cuadros muy graves. Aquí nos están llegando de forma más asumible.

P. La semana pasada su sociedad lanzó en redes sociales un semáforo para orientar a las familias sobre cuándo acudir a Urgencias, ¿la situación que se está dando es preocupante?

R. No, pero es esencial que la gente sepa que se ha hecho un esfuerzo importante para mantener la calidad de la atención pediátrica tanto en las Urgencias, como en la Atención Primaria. La población debe entender que se puede seguir consultando al pediatra de forma segura. Este semáforo es una manera de explicar a las familias que seguimos trabajando igual de bien y recordamos los motivos por los que deben acudir a Urgencias. Sigue siendo seguro y hemos creado dos flujos de pacientes para evitar que haya posibles contagios por coronavirus. Aquellas familias que sospechan que pueden tener algún problema deben seguir contactando con sus centros de salud y con los hospitales.

El presidente de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, Javier Benito.

 

 

Fuente: elpais.com

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El jefe del servicio de Pediatría de Quirónsalud Málaga calcula que los niños pueden haber ganado unos tres kilos de media durante los meses de confinamiento.

 

La obesidad infantil en España era ya una de las más altas de Europa y se ha visto aún más agravada durante la cuarentena, hasta el punto de que los especialistas alertan de que “puede haberse incrementado en unos tres kilos el peso medio de la población infantil española, a razón de al menos uno por mes“, advierte el doctor Manuel Baca, jefe del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Quirónsalud Málaga. Unas cifras que también alarman a la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), que ha estimado un incremento medio cercano al 5% en el peso de los niños y adolescentes tras el confinamiento por el coronavirus.

Todo tiene una explicación. Según el pediatra, “en el niño es fundamental crear una serie de hábitos y al frente de ellos deben estar la alimentación y el ejercicio. Desgraciadamente, esta situación de confinamiento ha llevado a los más pequeños a una ausencia total de ejercicio, un sedentarismo extremo durante meses unido a unos hábitos alimenticios que se desviaban de lo que debe ser la correcta alimentación de un niño”.

Para hacerlo aún más complicado, el doctor Manuel Baca alerta sobre el hecho de que, además, “ambos aspectos se unen a una derivada psicológica ante todo lo acontecido con gran repercusión sobre el niño al estar en un proceso de formación y desarrollo de sus afectos y sentimientos, por lo que es fundamental encauzar esta situación. Si se prolonga, si lo que eran pequeñas alteraciones de sus hábitos empieza a fundamentarse y tener raíces en la propia expresión del niño, realmente creo que no exageramos al decir que el gran drama oculto del coronavirus en el caso de los niños es la obesidad“. Por todo ello, los expertos piden la movilización de las familias para que fomenten la actividad física, jueguen con los niños, les hagan intervenir en rutinas con la finalidad de que la vida de los más pequeños vuelva a la senda de los hábitos de vida saludables y que, con el paso de los años, “no recuerden esta situación solo como un momento muy negativo sino como un punto de inflexión para ordenar sus vidas”.

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Agravamiento por la suma de los meses de confinamiento más las vacaciones de verano

 

El jefe del equipo de Pediatría anima a actuar cuanto antes y no sumar las dinámicas negativas de los meses de confinamiento a los meses de vacaciones de verano. Y es que, la dualidad pandemia y vacaciones genera unas previsiones nada halagüeñas para los expertos en relación con la obesidad infantil. Se basan, sobre todo, en estudios previos que evidencian un incremento del peso corporal de los niños durante el periodo estival de vacaciones en un año convencional, atribuible a los cambios que se producen en verano en comparación a los hábitos durante el curso escolar. “Es esperable que se produzca una situación similar a la de otros años, multiplicada por dos al sumarse con una situación similar vivida durante los meses de confinamiento”. Tal es la importancia que el Ministerio de Sanidad -avanza el responsable del servicio de Pediatría de Quirónsalud Málaga- ha encargado a la Asociación Española de Pediatría un grupo de trabajo para abordar una salida prioritaria de este problema infantil.

Por su parte, el Consejo General de la Psicología también ha alertado sobre las consecuencias que ha tenido el confinamiento en niños y adolescentes, como problemas psicológicos y sociales que se derivan del prolongado encierro en esas edades y, entre ellos, están los trastornos de conducta alimentaria.

Además, añade el doctor, que los niños en edad infantil y juvenil son especialmente vulnerables, puesto que “no son conscientes de la gran repercusión que ganar peso y adquirir malos hábitos puede tener sobre su salud futura”.

Cuando se mide la mortalidad en la edad adulta de los adolescentes con mayor índice de masa corporal (más obesos), se comprueba que tienen tasas de mortalidad un 30% superiores al resto. “El exceso de peso en niños, con obesidades cada vez más extremas, significa que comenzamos a ver en edad infantil y juvenil algunas consecuencias muy serias: hipertensión, hiperglucemia, trastornos del sueño, lesiones en piel, diabetes tipo 2 en la infancia, además de las repercusiones psicológicas, lo que se ha venido a llamar el estigma de la obesidad”, sentencia el doctor Manuel Baca.

 

Recomendaciones para una vida saludable

 

Así, el especialista recomienda retomar cuanto antes hábitos de vida saludables en los niños y adolescentes “invirtiendo como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa”.

Por otro lado, recuerda que deben tener una dieta equilibrada y nutritiva, en la que los cereales, las patatas y legumbres deben constituir la base de la alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen entre el 50% y el 60% de las calorías de la dieta. Se recomienda que las grasas no superen el 30% de la ingesta diaria, reduciendo el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos. Las proteínas deben aportar entre el 10% y el 15% de las calorías totales, debiendo combinar proteínas de origen animal y vegetal. Se deben consumir, como mínimo, cinco raciones al día de verduras y frutas e incorporarlas también en el desayuno. Nunca prescindir de un desayuno completo compuesto por lácteos, cereales y frutas. De esta manera, se evita o se reduce la necesidad de consumir alimentos menos nutritivos a media mañana y se mejora el rendimiento físico e intelectual. La hidratación también es fundamental y se aconseja beber entre uno y dos litros de agua al día.

 

 

 

Si queréis descargar el vídeo de Dr. Manuel Baca advirtiendo de los riesgos de la obesidad infantil, aquí tenéis el enlace: Dr. Manuel Baca advierte de los riesgos de la obesidad infantil

 

 

Fuente: quironsalud.es

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Pesó 245 gramos de peso al nacer, “igual que una manzana de buen tamaño”

 

Una bebé que pesaba lo mismo que una manzana de buen tamaño cuando nació hace cinco meses, y que está considerada como la neonata prematura más pequeña que jamás haya sobrevivido, ha recibido el alta de un hospital de San Diego (California) y ha podido marcharse a casa con su familia.

Saybie, como se llama la niña, pesó 245 gramos al nacer. Bate así el récord que marcó una niña alemana en Alemania con 252 gramos de peso. También desbanca al pequeño japonés nacido el pasado febrero con 268 gramos de peso, que había adelantado a su vez al precedente, un niño alemán de 272 g.

 

El contraste de Saybie cuando nació y cuando recibió el alta. Reuters.

 

 

La pequeña ha pasado desde diciembre ingresada en el Hospital Sharp Mary Birch  para Mujeres y Recién Nacidos. Su madre, que ha solicitado permanecer en el anonimato según informa el centro hospitalario, tuvo que dar a luz por cesárea a las 23 semanas y tres días de gestación.

Quedaban por delante 17 semanas para una gestación convencional, precisan desde el hospital. La bebé más prematura del mundo en salir adelante hasta la fecha nació a las 21 semanas y cuatro días: vino al mundo en Texas y actualmente tiene cuatro años, que ha cumplido con algunos retrasos en el desarrollo causadas por las circunstancias de su nacimiento.

En el caso de Saybie, se tomó la decisión de practicar la cesárea de emergencia porque “el feto no estaba cogiendo peso” y “el riesgo para la vida de la madre era inmediato“. Clasificada como ‘micro-prematura‘, pasó nada más nacer al área de cuidados intensivos neonatales. A partir de ahí comenzaba su lucha por la vida.

Afortunadamente, la pequeña no sufrió los problemas de salud asociados con los bebés ‘micro-prematuros’, como son las hemorragias cerebrales y los problemas cardíacos y pulmonares. Cada mes engordaba medio kilo, lo que médicos, enfermeros y familiares celebraban como un triunfo.

Finalmente, Saybie se ha “graduado” y recibido el alta con 2,2 kilos, algo que toda la planta ha celebrado con una ceremonia a la atura.

 

 

 

Fuente: elespanol.com

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MagasIN habla con expertos en pediatría y salud mental infanto-juvenil conversan con para saber cuáles son las afecciones que pueden sufrir los más pequeños según su edad.

 

A partir del 27 de abril, los niños podrán salir un rato a la calle, atendiendo así a las peticiones de muchas familias y organizaciones que pedían un poco de respiro para los más pequeños. Y es que el confinamiento por Covid-19 preocupa y mucho a las familias por las posibles consecuencias físicas y psicológicas que puedan tener sus hijos.

Los problemas físicos que puede suponer más de un mes de encierro van desde las patologías de tipo visual o de enganche a las pantallas a falta de vitamina D por una menor exposición solar y sobre todo los asociados al sedentarismo, como aumento de peso o peor condición física de los menores.

Lo que más preocupa, en realidad, son las consecuencias psicológicas que puedan derivar los menores asociadas a este confinamiento: “Se deben principalmente a la limitación de las relaciones sociales y al sedentarismo”, explica Azucena Díez Suárez, especialista en pediatría y psiquiatría Infantil de la Clínica Universidad de Navarra y presidenta de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

“Es muy habitual que los niños y adolescentes presenten una intensa preocupación por su propia salud y la de sus seres queridos, en especial de los que no conviven con ellos, a los que no pueden visitar”, añade la experta.Además, no hay que despreciar el miedo o la incertidumbre que también puedan experimentar los más pequeños por la situación económica que puedan atravesar muchas familias.

Uno de los efectos más reseñables es “la aparición de cambios de humor”. Los más habituales son la tristeza, llanto repentino, excesivo o inmotivado, irritabilidad, apatía o reducción de la energía. Pero también las somatizaciones como dolores de cabeza, de abdomen o cansancio que son frecuentes en las situaciones difíciles.

Pero también tenemos que estar atentos a otros problemas físicos que tienen que ver con “el sedentarismo, la falta de luz solar, el exceso de exposición a las pantallas y las dificultades de sueño pueden propiciar a la vez, una peor regulación de las emociones”, explica Díez. Todo dependerá, también, de factores como edad, temperamento, tipo de familia y otros condicionamientos sociales.

Una niña jugando en casa.
Falta de movimiento

 

Aunque tengamos la sensación de que los niños no paran en casa, sus movimientos no son los mismo como los que tendrían en su día a día habitual. De hecho, el sedentarismo es sin duda uno de los principales problemas en la actualidad, antes ya la pandemia pero sobre todo y como es normal, ahora.

“La inactividad puede suponer una disminución de la masa muscular y de la condición física”, explica Julio Álvarez Pitti, miembro del Comité de Promoción de la Salud de la AEP. Y es que no olvidemos que “la actividad física ha demostrado que incrementa la capacidad de concentración y de retención de conocimientos en los niños. También mejora el estado de ánimo, la calidad del sueño y reduce el estrés, previniendo trastornos a nivel psicoafectivo”.

De ahí la importancia de hacer ejercicio físico a diario. No obstante, aclara Álvarez Pitti que “el impacto de la inactividad física no ha de ser igual para todos. Si se trata de un niño que hace deporte de forma habitual, puede suponer una disminución de su rendimiento físico, pero probablemente al tener un buen hábito, en cuanto pase este periodo, recuperará su entrenamiento y no tendrá mucho impacto. Sin embargo, si se trata de un niño sedentario, estos periodos prolongados de inactividad, pueden tener un impacto importante. Por ello, es fundamental, sobre todo en estos casos, favorecer el ejercicio físico en casa”.

 

Problemas con pantallas y vitamina D

 

Además del problemático sedentarismo, existen otros dos problemas que pueden aparecer durante las semanas de encierro. Según expone Luis Sancho Pérez, jefe de servicio de pediatría del Hospital Quirónsalud Sur, ellos son problemas oculares y adicción a pantallas (más frecuente en la edad escolar y en adolescentes) y déficit de vitamina D por la falta de luz solar.

En cuanto al uso de pantallas, aconseja el pediatra, será conveniente pactar un tiempo de uso diario y avisando unos minutos antes de que se agote el tiempo pactado. También será útil marcar horarios dentro de una flexibilidad y alternar horas para realizar tareas escolares con juegos y diversión. Tampoco debería haber dispositivos electrónicos ni pantallas en los dormitorios de los niños.

Con respecto a la falta de vitamina D, el experto asegura que “los lactantes son los menos vulnerables ya que suelen tomar un suplemento de esta vitamina. Y para los niños será suficiente, si el tiempo lo permite, con una exposición al sol de 10-15 minutos al día, tres o cuatro días a la semana, así como la inclusión en la alimentación de alimentos ricos en vitamina D”.

En todas las edades, recuerda Sancho, “se pueden producir problemas físicos importantes e incluso fatales por miedo a acudir a centros sanitarios ante enfermedades agudas que se siguen produciendo. En este sentido es muy importante insistir que, tanto en Atención Primaria como en Hospitalaria, el circuito de atención a pacientes pediátricos sin sospecha de infección por Covid-19 es independiente de los adultos y de los niños con sospecha de infección por este virus”.
No obstante, será importante que, una vez terminado el confinamiento y volvamos a la vida normal, los niños acudan a sus médicos para hacerse sus revisiones pertinentes y poder valorar las posibles consecuencias (o no) de todo esto.

 

Consecuencias psicológicas, por edades.

 

Las necesidades de los menores no son las mismas en cada estado de crecimiento por lo que las consecuencias, tampoco.

  • Lactantes: En el ámbito psicológico, Azucena Díez explica que los menores de un año son los que menos consecuencias tendrán. “La influencia de las relaciones sociales más allá de la familia nuclear es menos significativa que en otras etapas, y siempre que sus padres y hermanos estén disponibles para procurarles los cuidados básicos y el cariño, es poco probable que tengan repercusiones serias”. Igual indica Sancho en relación a las consecuencias físicas: “Los lactantes son la población menos vulnerable, su actividad diaria cambia poco con o sin confinamiento”.
  • Hasta 5 años: Los niños en edad preescolar serán de los más afectados. “Son muy enérgicos e inquietos. Y la imposibilidad de salir de casa y la limitación del movimiento suele derivar en conductas de inquietud excesiva, irritabilidad, llanto fácil y alteraciones del sueño. Además, en esta etapa, por su desarrollo cognitivo, resulta más complicado que comprendan la situación”, explica.
  • Entre 6 y 11 años: “La situación es similar -añade la experta- aunque las consecuencias pueden ser menores pues tienen más capacidad para entretenerse, jugar solos y dialogar o razonar sobre lo que está pasando. El hecho de no poder compartir tiempo de ocio con sus iguales les afectará más que a los pequeños.
  • Adolescentes: Probablemente el grupo con mayor afectación. “Las alteraciones en el sueño y en el patrón de alimentación, con preferencia por los alimentos más calóricos son más frecuentes que en otras etapas. También, el riesgo de abuso de pantallas o de sedentarismo. Todo contribuye a que las variaciones de humor, ya de por sí predominantes, sean más acusadas”.

En cualquiera de las etapas hay que prestar atención a las características de personalidad. Según explica Díez, los que ya presentan rasgos ansiosos, tendencia a la preocupación excesiva, a miedos habituales, etc. muestran mayor riesgo de desarrollar consecuencias relacionadas con esta crisis. Mientras que otros son más resilientes y tienen mayor capacidad de adaptación a situaciones adversas, como ésta. Y los factores familiares y sociales también influyen. “Los niños que habitan un entorno familiar favorable, en que sus padres están presentes, y les pueden atender y cuidar sin atravesar dificultades económicas, tendrán menos posibilidades de desarrollar problemas en esta crisis”, indica.
Este documento de la AEP ofrece medidas para sobrellevar lo mejor posible la cuarentena. No tiene por qué haber secuelas importantes. Algunos de los problemas físicos que hemos mencionado antes, “se solventarán al cesar el confinamiento, y no deberían presentarse secuelas salvo que persistan los malos hábitos adquiridos durante este periodo”, según Sancho.

Los niños en general, sostiene este pediatra, “tienen una gran capacidad de adaptación, por lo que en principio no son esperables importantes efectos ni secuelas físicas relacionados con un confinamiento de algunos meses de duración. Su bienestar dependerá, en gran medida, del bienestar y actitud de los padres ante el confinamiento. Es un periodo en el que se pueden potenciar o incluso adquirir hábitos saludables o no saludables, que repercutirán positiva o negativamente en la posible aparición o aumento de alteraciones físicas, que incluso pueden persistir tras el periodo de confinamiento. Lógicamente los hábitos saludables son más difíciles de adquirir en familias desestructuradas o con menos recursos”.

En cuanto a la parte psicológica, “parece más que probable que, una vez que recuperemos la normalidad, haya más niños y adolescentes que presenten secuelas psicológicas”, comenta Díez, aclarando, eso sí, que no se puede conocer aún la repercusión de esta pandemia, ya que en los últimos años no hemos vivido nada igual.

“Si nos centramos en etapas más recientes de crisis económicas, sí hemos observado en niños y adolescentes un mayor desarrollo de psicopatología, sobre todo de tipo adaptativo, como síntomas de ansiedad y depresivos”. Sin embargo, es importante no olvidarnos que “los niños tienen una capacidad de adaptación superior a la de los adultos, y a menudo nos sorprenden gratamente”.

Además, podemos ver en todo esto muchas otras oportunidades. Por ejemplo, la de estar más tiempo con la familia o la de adquirir hábitos saludables como hacer ejercicio físico todos juntos. “Cuando una generación crece con la vivencia de alguna experiencia negativa, que no llegue a ser traumática, aprende a valorar más lo que tiene. No lo olvidemos: de todo se sale”, concluye Díez.

 

 

Fuente: elespanol.com

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El Colegio de Médicos de Madrid suspende a Isabel Bellostas durante 364 días por difundir “tesis no avaladas y contrarias a la evidencia científica”

 

El Colegio de Médicos de Madrid ha inhabilitado a la facultativa Isabel Bellostas Escudero durante 364 días por una falta grave por “divulgar tesis no avaladas y contrarias a la evidencia sobre el origen y las causas del trastorno del espectro autista (TEA)” y por “difundir tratamientos e intervenciones carentes de total evidencia y con importantes riesgos para la salud de las personas”, según han revelado a EL PAÍS fuentes sanitarias. El Colegio ha confirmado que ha impuesto una sanción por este plazo de tiempo, aunque no reveló el nombre del afectado.

La entidad denunciante, Confederación Autismo España, ha hecho público el caso, aunque también prefirió no mencionar la identidad de la médica, que trabaja en una consulta privada. “Nuestro objetivo primordial es proteger a las familias de mensajes y prácticas contrarias a la evidencia científica”, ha explicado un portavoz de la asociación, que agrupa a 77 asociaciones provinciales y regionales relacionadas con este trastorno.

Pero Bellostas no es una desconocida entre los antivacunas. Se presenta en público como pediatra y como tal figura en la oferta de profesionales de algunos centros privados de la Comunidad de Madrid, aunque este diario no ha logrado confirmar que cuente con la especialidad. EL PAÍS ha intentado sin éxito recabar su versión con repetidas llamadas a los teléfonos publicitados para concertar una cita.

La facultativa mantiene en varios escritos y entrevistas que pueden encontrarse en Internet tesis completamente contrarias a la medicina, como que las vacunas son peligrosas y están relacionadas con el autismo. “Un niño con autismo es un enfermo digestivo, con un 100% de afectación de su intestino delgado”, suscribe Bellostas en una carta publicada en la web de Josep Pàmies, otro conocido defensor de las pseudoterapias que actualmente está siendo investigado por la Fiscalía por promover el uso de un tipo de lejía para curar el sida y el cáncer.

En la carta, que ha sido uno de los documentos tenidos en cuenta para adoptar la sanción, la facultativa da falsas esperanzas a los padres al asegurar que el autismo es un trastorno reversible: “Cuando ya ha llegado el diagnóstico el futuro se hace negro o muy oscuro, porque no os dan esperanzas de recuperación. Pero no es verdad, solo que los médicos normales no están formados para recuperar a vuestro hijo”, defiende. A continuación previene a los padres contra las vacunas: “Nunca volver a vacunar a un niño con autismo”.

vacunas

La médica ahora sancionada despliega en otros textos y vídeos colgados en la Red varios de los argumentos —aderezados en ocasiones con afirmaciones de cosecha propia— más difundidos por las pseudoterapias, prácticas contrarias a la evidencia científica que suponen un grave riesgo para la salud. En uno de ellos asegura que fue despedida de un centro público por “informar a los padres de la existencia de ADN humano fetal en vacunas pediátricas” y de “su posible relación con el autismo”.

La suspensión del ejercicio de su profesión se produce a causa de la denuncia de la Confederación Autismo España y es la primera sanción de esta clase vinculada a las vacunas y el autismo, uno de los asuntos más repetidos por los pseudoterapeutas a pesar de haber sido repetidamente desmentido por estudios científicos. En abril de 2018, el Colegio de Médicos de Barcelona sancionó con cinco años de inhabilitación a un facultativo por haber “divulgado y puesto en práctica con pacientes oncológicos el llamado Método Hamer, también conocido como Nueva Medicina”. En esa ocasión fue el propio facultativo el que dio motivo al inicio del procedimiento sancionador al remitir al Colegio un escrito defendiendo sus prácticas.

Autismo España entregó el pasado agosto al Colegio de Médicos de Madrid una carpeta con los escritos de Bellostas sobre el autismo. Según el expediente sancionador, los hechos vulneran artículos del Código de Deontología Médica. La actuación de la facultativa incumple el deber de prestar a los pacientes “una atención médica de calidad humana y científica”, así como la “libertad de prescripción, respetando la evidencia científica y las indicaciones autorizadas”. También va en contra de la obligación de “ofrecer consejos leales y competentes al paciente”, incluyendo “la promoción de actividades preventivas de valor probado”, así como del precepto que establece que la “publicidad médica ha de ser objetiva, prudente y veraz, de modo que no levante falsas esperanzas o propague conceptos infundados”.

En un comunicado, Autismo España explica que informaciones como las que difundía Bellostas perjudican a un colectivo vulnerable, ya que pueden “favorecer el retraso o abandono de tratamientos realmente eficaces, suponer un riesgo para la salud, generar falsas expectativas con un elevado coste emocional, así como implicar un importante coste económico”. Además, afectan a la salud pública, “de forma que supone una desinformación de la población y genera confusión”.

 

Fuente: elpais.com/

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Un 20% de la población presenta alergias alimentarias, que pueden ser transitorias o crónicas.

 

Se estima que aproximadamente un 20% de la población presenta una reacción alimentaria adversa . En nuestro país, debido a la gran aceptación de la dieta mediterránea, se diagnostican casos muy variados de alergias relacionadas con los alimentos. En el caso de los niños, se demuestra que un 25% de los episodios de anafilaxia ocurren por primera vez en la escuela, según la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica.

En la mayoría de casos, la alergia alimentaria en la infancia es un fenómeno transitorio. Los niños suelen perder la sensibilidad a los alimentos con mayor potencial alergénico, como son: el huevo, la leche, el trigo y la soja. Aunque hay otro tipo de alimentos como son los frutos secos, los pescados o los mariscos que suelen perdurar con más éxito como agente alérgeno.

Obviamente, no se debe generalizar ya que no existen dos organismos idénticos. Es por ello que resultará clave llevar un control exhaustivo de la alimentación en los más pequeños de la casa. En la actualidad, se siguen dando casos de familias -tanto de padres primerizos, como experimentados- en las que no existe ningún tipo de formación didáctica sobre la “doctrina alergista”. Quizás por ello exista algo más de despreocupación ante las enfermedades alérgicas, que frente a otro tipo de afecciones en sus hijos.

El fabricante de productos de alimentación infantil Nutribén ha difundido un comunicado sobre los cinco falsos mitos sobre alergias alimentarias más extendidos entre los padres, con el objetivo de ayudar a identificarlos y que se dejen de creer.

 

Las intolerancias alimentarias no son algo grave; lo verdaderamente importante son las alergias alimentarias

 

Debemos diferenciar entre las dos afecciones, aunque ambas presenten síntomas similares. Las intolerancias alimentarias suelen provocar un malestar general en el sistema digestivo de la persona que ingiere un alimento que no tolera (náuseas, gases, retortijones abdominales, diarrea…). En el caso de las alergias alimentarias, no solo provocan que la persona empeore su estado, sino que pueden ocasionar reacciones de riesgo fatal a causa de la ingesta mínima de un alimento o la exposición a un alimento (presión de garganta, dificultad respiratoria, ronquera, vómitos, dolor de estómago, urticaria, disminución de la tensión arterial…).

Jorge Martínez, médico de la sección de Gastroenterología y Nutrición en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, señala que “la clave para comprender la diferencia entre ambas está en que las alergias tienen un mecanismo de producción inmunológica (nuestro organismo produce anticuerpos inmunoglobulina E [IgE]), mientras que las intolerancias tienen un mecanismo no inmunológico”.

Es importante prestar atención a ambas afecciones, más todavía, cuando un niño sufre por primera vez un cuadro de alergia alimentaria, y cuando ni siquiera el niño ha sido diagnosticado por padecer una intolerancia/alergia a algún alimento.

 

“Solo un poquito no te hará daño…”

 

Pongamos el ejemplo de un niño que ha sufrido algunas reacciones alérgicas de carácter leve por la ingesta de algún alimento. En primera instancia, pensaríamos que no es algo de lo que preocuparse porque “al niño solo le han salido unos granitos… eso no es nada, tan solo es un picor pasajero en su boca…”.

Jorge Martínez advierte que “no dar la importancia requerida a este asunto es un error bastante grave, ya que siempre existe la posibilidad de que la próxima reacción alérgica del niño sea mayor o de riesgo vital“. El hecho de volver ingerir una cantidad de un determinado alimento -por poca que sea-, o incluso tocarlo o inhalarlo, puede desencadenar en reacciones alérgicas graves. Esto es lo que se conoce como el Efecto Booster.

 

“La enfermedad celíaca es consecuencia de una alergia alimentaria al gluten”

 

Hoy en día se generaliza mucho y denominamos como celíacos a aquellos que siguen una dieta sin gluten, aunque existen diferentes trastornos relacionados con esta proteína. Clínicamente pueden darse varios casos de reacciones al gluten que se clasifican como enfermedad celíaca – una Intolerancia permanente al gluten-, que requiere de una alimentación estricta sin presencia del gluten, ya que es la única terapia existente para sobrellevarlo. También existe la sensibilidad al gluten, no celíaca. A diferencia de la enfermedad celíaca, esta puede ser transitoria y desaparecer al cabo de un par de años sin la ingesta de gluten. Por último, la alergia al trigo sí que se presenta como un caso de alergia al cereal al 100%, con todos los riesgos que ello supone. Jorge Martínez aclara que “la enfermedad celiaca es una patología que no tiene cura. Los pacientes deben tratarlas siempre con una alimentación que evite potenciar los síntomas de intolerancia al gluten”.

 

“La leche sin lactosa es mejor que el resto”

 

Desde hace años existe una corriente en la sociedad que se debate entre consumir la leche con o sin lactosa, por el hecho de autodiagnosticarnos como personas intolerantes a esta molécula. Se da por hecho, equivocadamente, que la lactosa es un componente “malo” en la leche, cuando solo resulta ser un azúcar natural presente en la bebida. Jorge Martínez matiza que “no debemos confundir la intolerancia a la lactosa, con la alergia a las proteínas de la leche. Son dos cosas totalmente distintas, y por ello deben tratarse de forma diferente. Un paciente intolerante a la lactosa sufrirá los síntomas de la ingesta de leche en su aparto digestivo, mientras que un paciente alérgico a las proteínas podría experimentará una reacción alérgica que se expanda por todo su organismo, activando su sistema inmunitario”.

Para los pacientes intolerantes a la lactosa,  Martínez aconseja “un incremento en el consumo de productos lácteos de bajo contenido en lactosa, como son el queso, los yogures, u otros productos que han experimentado un proceso de fermentación”. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), recuerda que está prohibido emplear el reclamo health claim (alegación saludable), para cualquier producto al que se le ha suprimido la lactosa.

 

“Mediante la cocción se pueden eliminar los alérgenos de los alimentos”

 

Eliminar los alérgenos de un alimento es algo totalmente imposible, ya sea por un proceso de cocción o con cualquier otra técnica culinaria como la congelación. En el caso de las bacterias sí que es posible eliminarlas mediante la cocción. Está demostrado que, si son expuestas a temperaturas superiores a los 100ºC, las bacterias mueren con la consecuente mejora del estado del alimento en cuestión.

 

 

Un niño con pocas ganas de comer.

 

 

 

Fuente: elespanol.com