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El Banco de Sangre y Tejidos de las Islas Baleares hace un llamamiento para que las mujeres que hayan dado a luz en los últimos cinco meses se hagan donantes

 

En la semana de la lactancia materna nos hacemos eco de la petición del Banco de Sangre y Tejidos de Baleares que piden más madres donantes de leche para poder atender a los bebés prematuros hospitalizados. Señalan que ahora mismo hay un momento de escasez en el que la demanda de leche materna en los hospitales ha crecido pero las donaciones no son suficientes. Hacen un llamamiento para que los mujeres que hayan dado a luz en los últimos cinco meses se hagan donantes y es que la leche materna es necesaria para ayudar a neonatos que, por razones médicas, necesitan aumentar sus defensas.

El director gerente del Banco de Sangre y Tejidos de Baleares, Ismael Gutiérrez dice que para un neonato esta donación de leche materna puede significar la “vida o muerte al tratarse de bebés muy prematuros o que han perdido a su madre, situaciones críticas para el crecimiento y desarrollo del bebé e incluso la propia vida”.

 

 

Cartel Informativo

 

 

La leche materna actúa como protector del aparato digestivo del neonato, evita la aparición de la necrosis intestinal y facilita la recuperación después de una intervención quirúrgica. Las madres que estén dando el pecho y que disfruten de buena salud pueden hacerse donantes.

Un requisito indispensable es no tener ningún síntoma relacionado con el coronavirus y que no hayan transcurrido más de cinco meses desde la fecha del parto. Es en este periodo cuando la leche materna posee los nutrientes y agentes inmunológicos óptimos, convirtiéndose en el mejor alimento para el neonato.

Las madres interesadas tienen que contactar con el Banco de Leche Materna del Banco de Sangre y Tejidos de Baleares en el teléfono al 971764433, y acudir el día de la cita al Banco de Sangre y Tejidos en la calle Roselló i Cazador, 20 de Palma dónde se realizará una entrevista médica y una analítica. Las madres reciben un extractor o sacaleches y envases para recoger sus donaciones. Ya en su casa, las donantes guardan en estos envases la cantidad sobrante en el congelador de su domicilio y llaman a la institución para que envíe a un mensajero a buscarla.

Una vez en el banco, el personal analiza la leche, la pasteuriza y la congela hasta su utilización. Cuando los médicos de los servicios de neonatos de los hospitales recetan esta leche, el Banco de Leche Materna la distribuye a estos centros sanitarios.

 

 

Fuente: cadenaser.com

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Solo la mitad de los hospitales tienen acceso abierto las 24 horas a los padres de prematuros. Esta práctica ahorraría costes, dicen los expertos

 

Los centros hospitalarios que permiten la entrada libre de los padres a las salas donde están sus hijos recién nacidos recibiendo cuidados médicos apenas llegan a la mitad de todos los que hay en España. Solo un 48% tienen un acceso abierto las 24 horas del día y un 23% limitan el contacto entre padres e hijos a cinco horas diarias o menos. Lo denuncia la asociación El Parto es Nuestro, pero no porque pretendan que se cumplan unas condiciones que a ellos les gustarían, sino porque son recomendaciones del Ministerio de Sanidad y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“A pesar de ello se ha avanzado mucho. Hace seis o siete años solo un 10% de las unidades neonatales estaban abiertas a los padres, sin restricción alguna”, ha dicho Carmen Pallás, jefa del servicio de Neonatología del hospital 12 de Octubre (Madrid), uno de los pioneros. Cuando además del acceso abierto, un hospital permite a los padres que sumen sus cuidados a los de médicos y enfermeros (cuidados canguro, piel con piel) y favorece la lactancia materna a demanda entre otras atenciones, obtiene el sello europeo Nidcap. Lo han logrado el 12 de Octubre y el Vall d’Hebron (Barcelona). Solo nueve centros están distinguidos en toda Europa con este marchamo de calidad.

En España aún hay camino por andar, y más en los centros privados, donde solo un 23% cumplen esos tres requisitos, mientras que los públicos están 10 puntos por encima. Aragón, Madrid, Cataluña y Andalucía son las comunidades más avanzadas al respecto, según el estudio efectuado por El Parto es Nuestro.

 

 

Fuente: Asociación El Parto es Nuestro.

 

 

Afortunadamente, la crisis nada tiene que ver con la implantación de sistemas como este. “Al revés, los padres nos piden antes el alta de sus hijos prematuros, porque están acostumbrados a tratarlos, han perdido el miedo, tienen confianza. Hicimos un estudio económico y se ahorran 6.000 euros por prematuro ingresado”, asegura Adolfo Gómez Papí, neonatólogo del hospital Joan XXIII de Tarragona, miembro del comité de lactancia materna en la Asociación Española de Pediatría y profesor de la Universidad Rovira i Virgili. Hay mucha y sólida evidencia científica de las ventajas que estos cuidados permanentes de los padres reportan al niño prematuro o al recién nacido enfermo. “Esto ya no es discutible, no es solo una cuestión de rentabilidad, es que son buenas prácticas, es lo correcto. A un compañero que se fue a Estados Unidos en los ochenta lo que más le llamó la atención es que allí las puertas estaban abiertas para que la familia cuidara del bebé”.

La doctora Pallás considera, igualmente, que solo es cuestión de cambiar la mentalidad. Sabe que a algunos colegas les resulta difícil, que no creen que la función del médico vaya más allá de la curación del bebé. “Ese es nuestro objetivo, claro, pero también intentamos con el método canguro que no se pare el desarrollo del niño, que continúe como si estuviera en el útero, con unas condiciones de luz y de silencio adecuadas, por ejemplo. El vínculo con los padres es una cuestión compleja, no es el amor, sino lo que determina la supervivencia de la especie”, afirma.

Pallás asegura que, en esta ocasión no se trata de falta de apoyo institucional, que lo tienen de todas las Administraciones. Y se han impartido cursos, charlas, jornadas, para que los profesionales vayan avanzando por este camino. Entiende Pallás, sin embargo, que estos cambios deben venir de los responsables de los servicios de neonatología. “El personal debe acostumbrarse a trabajar codo con codo con los padres, que no son meras visitas, sino que se debe delegar en ellos algunos de los cuidados, que el hospital no puede arrebatarles. El contacto piel con piel mejora la cantidad de leche de la madre, que para estos niños es vital, y disminuye su nivel de estés y ansiedad, los críos mantienen mejor la temperatura y ganan peso más fácilmente. Por no hablar del efecto analgésico: está comprobado que cualquier procedimiento [coger una vía, por ejemplo], si lo haces con el niño sobre la madre les duele menos, lo hemos medido con escalas de dolor”, afirma Pallás.

 

La presencia de los padres en las unidades ayuda al desarrollo de los niños.

 

 

En el hospital Puerta del Hierro (Madrid), un centro con la acreditación IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento), trabaja Ibone Olza, psiquiatra infantil. Allí hay salas para padres, “para echarse una siestecita o calentarse la comida, y tienen una silla confortable al lado de sus bebés”. A veces recurren a voluntarios para que cuiden de los hermanos mientras los padres atienden al recién nacido, porque han llegado de fuera de la capital y no tienen con quién dejarlos. “Muchos de los trastornos de ansiedad en niños de ocho o diez años que fueron prematuros se debe a la separación de sus padres en los primeros días de su vida. Les puede dejar secuelas que salen a la luz en la adolescencia, trastornos del vínculo, del sueño”, dice Olza.

Tampoco los padres se libran de aquel desasosiego. “Al año y medio del ingreso de sus hijos es frecuente en la mitad de los padres que se dé estrés postraumático, insomnios, pánicos”, afirma la psiquiatra.

De poco sirve la mirada de una madre o un padre detrás de un cristal. La Carta Europea de las Niñas y Niños hospitalizados, aprobada por el Parlamento Europeo en 1986, recoge expresamente “el derecho del niño a estar acompañado de sus padres o de la persona que lo sustituya el mayor tiempo posible durante su permanencia en el hospital, no como espectadores pasivos, sino como elementos activos de la vida hospitalaria”.

 

 

 

Fuente: elpais.com

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Los expertos animan a estar preparados ante otra serie de dificultades que surgirán una vez retomado el colegio, como el estrés y la ansiedad por el miedo al contagio por parte de las familias

 

La ‘vuelta al cole’ en tiempos de pandemia de coronavirus solo se entiende con dos palabras: seguridad y protección. Es algo en lo que coinciden los expertos, la comunidad educativa y las instituciones.

Iniciar de forma segura el curso presencial, no obstante, requiere de una serie de pautas, tanto en casa como en el aula. Según el doctor Manuel Baca, jefe del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital QuirónsaludMálaga, es importante, antes de comenzar las clases, «instaurar circuitos diferenciados de entradas y salidas para que todos los alumnos no coincidan en tiempo y puedan respetarse las distancias de seguridad».

En caso de que algún alumno presente algún síntoma en el colegio, Baca recuerda que «el personal encargado de ello deberá tomar la temperatura a cualquier persona que se sienta enferma durante el día escolar y se le situaría en un lugar aparte previamente designado para ello y así aislar del resto hasta que se aísle o recupere en domicilio o vaya a Urgencias».

También advierte y anima a estar preparados ante otra serie de dificultades que surgirán una vez retomado el colegio, como «el estrés y la ansiedad por el miedo al contagio por parte de las familias, el sentimiento de estar defraudados por lo que ha supuesto esta nueva vuelta al cole, el complicado proceso de adaptación al colegio después de meses sin rutinas o la dificultad de alejarse de los padres y familias después de meses de mucho contacto».

Pautas a seguir en el colegio

Una correcta higiene de manos, el uso de mascarillas y mantener una distancia interpersonal de 1,5 metros son tres pautas básicas a mantener en cada centro educativo. Respecto al profesorado, el experto recomienda mantener la clase ventilada -con la puerta y las ventanas abiertas al menos cinco minutos cada hora- y concienciar a los alumnos para que, si se encuentran mal, les duele la cabeza o tienen tos, lo comuniquen a sus padres y profesores.

Si el menor presenta síntomas como fiebre, tos o diarrea no deben acudir al colegio para evitar contagiar al resto de compañeros; los profesores que detecten síntomas como tos, mocos, mejillas más sonrosadas de lo habitual o estar más apagado que de costumbre, deberán tomarle la temperatura y, si se confirma la febrícula o fiebre, aislar al niño lo antes posible.

Pautas a seguir en casa

Al llegar a casa, es recomendable que los niños se quiten los zapatos usados en el colegio y que estos se dejen en el rellano o en la entrada de casa; intentar que no toquen nada hasta cambiarse de ropa y lavarse bien las manos con agua y jabón o solución hidroalcohólica; si es posible, se aconseja que los escolares se duchen al llegar a casa y lavar el móvil, las gafas y otros objetos como pendientes, pulseras o anillos con agua y jabón o alcohol.

La ropa del colegio dejarla, si se puede, aireando y, sobre todo, expuesta a la luz solar; en general las coladas de ropa, toallas y ropa de cama, lavarlas en lavadora a una temperatura superior a 40 grados; las fiambreras y cubiertos utilizados en el colegio, lavarlos con agua jabonosa o, de ser posible, en el lavavajillas a 60° de temperatura.

Asimismo, se aconseja limpiar habitualmente la cocina y el cuarto de baño con detergentes en cuya composición esté presente la lejía (añadir 25ml de lejía a un litro de agua) y utilizar preferentemente material de limpieza desechable. También es importante mantener bien ventiladas las zonas comunes.

 

 

 

Fuente: abc.es

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Para los expertos de la Asociación Española de Pediatría, la vuelta a las aulas debería ser paulatina, progresiva y basarse en los grupos de edad

 

Todos los centros educativos de España llevan cerrados desde la primera fase de la epidemia de la covid-19 como medida de contención de la transmisión de la enfermedad y debido a la gran densidad de escolares, unos siete millones en el país, que acuden en todas las fases de la educación reglada. A pesar de que el papel de los menores en la transmisión de la enfermedad no está claro, se quiso así evitar un posible aumento de contagios e infectados por coronavirus durante la presente crisis sanitaria. Estas fueron las razones fundamentales que alegaron desde el Gobierno para cerrar los centros. “Con los conocimientos adquiridos ha quedado que los niños no son una población particularmente vulnerable a los efectos de la infección por coronavirus. Se dan casos graves, pero son infrecuentes”, según explican los pediatras españoles.

El cierre de los centros escolares ha conllevado un cambio de paradigma educativo que ha llevado a la educación a distancia, a lo digital, a la primera línea. Pero no ha sido igual de accesible para todos, denotando el vacío y la desigualdad que existe en este tipo de enseñanza y que muchos han catalogado como de “emergencia”, pero que reconocen que será insostenible cuando muchos padres vuelvan a sus puestos de trabajos presenciales. En la Fase 2 de la desescalada estipulada por las autoridades sanitarias, algunos centros ya podrán abrir sus puertas, ¿pero en qué condiciones? ¿Cómo se debería hacer?

En un documento elaborado por la Asociación Española de Pediatría (AEP), organización formada por unos 14.000 expertos, se incide en que “la vuelta al cole se debe hacer con las medidas adecuadas desde una perspectiva de la salud pública y protegiendo siempre la seguridad de los escolares y el mínimo riesgo de transmisión”. También añaden que la reincorporación presencial a los colegios “se hace en cumplimiento del derecho que tienen todos los menores al aprendizaje y a la socialización, ambas necesidades básicas para su desarrollo. Todo ello contemplado en la Convención sobre los Derechos del Niño (ONU)”.

Para los pediatras, siempre y cuando la situación epidemiológica lo permita, “la reapertura de los centros educativos deberá ser paulatina, progresiva y basarse en los grupos de edad, y siempre, inciden, minimizando el riesgo de nuevas infecciones”.

Vuelta al colegio

Reapertura por edades y fases educativas

  • Guarderías / escuelas infantiles (de cero a tres años): para los pediatras es el área de mayor riesgo por la enorme dificultad de cumplir las medidas de aislamiento. Recomiendan que estos centros no se abran hasta que haya un control total de la epidemia. Entre las soluciones que mencionan para afrontar el gran desbarajuste que puede provocar esta decisión en las familias, citan como opciones de conciliación: el alargamiento del permiso de paternidad o maternidad hasta los 12 meses, poder tener acceso a cuidadores en el hogar que, incluso, permitiera el cuidado de hasta cinco niños en una misma casa, entre otras.
  • Educación Infantil, de tres a cinco años: En este grupo de edad, el riesgo sigue siendo elevado. No se recomienda el uso prolongado de mascarillas, pero se debe extremar el distanciamiento social máximo posible. Se deberían evitar las extraescolares, en las que es más difícil mantener el distanciamiento, y promover el entrenamiento en medidas de protección frente a la infección por coronavirus como el lavado de manos constante, entre otras.
  • Mayores de cinco años hasta los 11 años (Educación Primaria): la reapertura debe ser gradual y con grupos con un número reducido de niños, “de no más de 15 menores; organizarse en turnos de clase de mañana o tarde o por días alternos”, entre otras medidas. Los profesores y trabajadores de los centros deben promover también en este grupo de edad el entrenamiento en medidas de protección frente a la infección por coronavirus.
  • Educación Secundaria (12 a 16 años): Se estima que el riesgo de contagio debería ser más bajo porque el alumnado ya conocería las medidas de prevención e higiene contra la covid-19. La distribución de alumnos, horarios partidos y clases presenciales, debería ser similar a la Educación Primaria, pero priorizando como presenciales las materias más esenciales y considerando en este periodo muy importante incluir la jornada educativa alternativa en domicilio, de mañana o tarde para trabajo online. Es necesario considerar que los menores de 14 años no pueden permanecer solos en el domicilio y habrá que prever un acompañamiento de padres/adultos adecuando también su jornada laboral o, incluso, con profesores desplazados a domicilios, entre otras medidas.

La AEP recomienda a los centros educativos seguir las recomendaciones sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se pueden consultar aquí.

Priorizar la ayuda a los alumnos más vulnerables

Se recomienda priorizar el refuerzo pedagógico y la atención integral a las necesidades de niños, niñas o adolescentes en cualquiera de las situaciones de riesgo:

  • Familias monoparentales sin red de apoyo social o con incompatibilidad de horarios con el trabajo.
  • Situación de precariedad económica familiar, pobreza tecnológica o de cualquier otro tipo.
  • Sospecha de maltrato o violencia en el entorno familiar.
  • Acoso escolar en cualquiera de sus formas.
  • Trastornos del aprendizaje.
  • Necesidades especiales por padecer trastorno madurativo, enfermedades crónicas o psicológicas.

 

 

Fuente: elpais.com

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Los expertos redactan unas nuevas recomendaciones para los menores de seis años, basadas en la evidencia científica que indica que estos no son supercontagiadores y su necesidad de socializar

 

Los niños de cero a seis años volverán a clase en septiembre, aunque todavía no sabemos cómo. La nueva normalidad está a la vuelta de esquina y a pesar de que algunas comunidades plantean restricciones, lo que parece claro es que estos alumnos llenarán las aulas y lo harán de forma presencial. Con el fin de que esto sea posible, y que se haga en las condiciones más seguras, la Asociación de Pediatría Española (AEP) ha actualizado sus recomendaciones este martes para la reapertura de centros educativos de edad infantil (los niños de menos de seis años) en la que se incluyen medidas específicas a considerar en relación con la vuelta a las aulas de los más pequeños. En una propuesta anterior, publicada en mayo, los pediatras recomendaban, por ejemplo, no abrir las escuelas infantiles hasta el control total de la epidemia y alegaban la enorme dificultad de los niños de menores de tres años de cumplir las medidas de aislamiento. Ahora rectifican.

Los expertos, más acordes con los tiempos que viven las familias, reconoce en esta actualización que la incorporación de los niños a guarderías es una necesidad. “Por ello debe considerarse como un entorno educativo prioritario que debe prevalecer al aspecto puramente de guardería o cuidado como se entendía clásicamente”, se informa en un comunicado. También argumentan que estas pautas están más acorde con la evidencia científica sobre el papel de estos niños en la epidemia, que “ha demostrado que los pequeños no son los grandes contagiadores como se pensaba al inicio de la pandemia y, como ya sabíamos, la covid-19 representa en los niños alrededor de 1% de los casos globales y cursa en la inmensa mayoría de los casos de manera leve en la edad pediátrica”. Otra de las razones que les ha llevado a esta actualización es la situación epidemiológica actual, con bajo número de contagios y fallecidos.

Varios niños juegan al fútbol.

Propuesta de reapertura de las aulas para los menores de 10 años:

  • Es necesario que los más pequeños cuenten con la ayuda de profesionales docentes especialmente formados y que puedan contribuir a paliar los posibles efectos derivados de la pandemia por coronavirus y a ser capaces de implementar las medidas adoptadas para su control, como la distancia física interpersonal, conocer el riesgo a esta edad de uso de mascarillas y por descontado el efecto negativo en el aprendizaje por falta de expresión facial, o el posible miedo a la enfermedad o a las demás personas.

  • La AEP propone que, si se mantiene en el aula la distancia entre alumnos al menos de entre 1,5 metros, como recomienda la OMS, puede contemplarse la retirada durante la clase de las mascarillas.

  • Recomienda flexibilizar los horarios de entrada y de salida de forma que se permita una mejor distancia física entre alumnos y se eviten aglomeraciones en la puerta de la escuela.

  • Para las entradas y salidas, estancia en las aulas, y, sobre todo; para las pausas de recreo y de comidas, nos planteamos crear grupos fijos de compañeros de un número reducido de niños, una especie de ‘burbujas socializantes’ con un mismo profesor que facilite el contacto mínimo con otros grupos. La burbuja debe ser lo suficientemente pequeña para que puedan observarse unas normas claras de comportamiento. Esta medida posiblemente sea más efectiva cuanto más se complemente con medidas de higiene.

  • Es recomendable también la actualización del calendario vacunal antes de la reincorporación a las aulas.

  • Se propone un compromiso o acuerdo firmado por los padres de que el niño no irá a la escuela si tiene 37,5 grados centígrados de fiebre, tos, diarrea u otras manifestaciones que sugieran enfermedad o que ha estado en contacto con algún familiar enfermo o personas posiblemente infectadas, en cuyo caso debe ser atendido por el pediatra para que valore el aislamiento.

  • Para el personal que trabaja en la escuela debe seguirse el mismo protocolo de vigilancia de temperatura, síntomas y aislamiento.

  • Debería habilitarse una zona de “aislamiento” por si la aparición de la fiebre ocurre una vez los niños o los profesores ya están en la escuela.

  • Otro aspecto clave es maximizar el tiempo en el exterior, al aire libre, dado que la transmisión del virus es claramente más frecuente en ambientes interiores o cerrados. Se recomienda, por tanto, que aquellos centros que dispongan de espacios al aire libre trasladen una parte o la totalidad de actividades docentes al exterior.

  • En cuanto a la comida, lo ideal sería que cada grupo pudiera comer en dentro del aula, minimizando así el contacto con otros niños y el de compartir superficies o material de comedor. En los centros en los que sea jornada continua se podría recomendar que, en la medida de lo posible, coman en sus domicilios, al igual que en guarderías.

  • Se deberán articular protocolos para trabajar conjuntamente con los equipos de Pediatría de Atención Primaria y con los Servicios Sociales Comunitarios de referencia

  • También habría que tener implantados canales de evaluación del funcionamiento adecuado del centro, la implantación en el inicio de tareas en casa mediante la tecnología digital (dibujos, letras etcétera); así como valorar ayudas a las familias más vulnerables (maternidad reciente, monoparentales, extensos horarios laborales, cambios de horario en jornada de trabajo etcétera) que precisen ayuda concreta en este periodo de reincorporación de los más pequeños a las escuelas infantiles.

 

 

 

Fuente: elpais.com

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Los siniestros más frecuentes que se están dando en este periodo son las caídas, quemaduras, cortes, golpes y tropiezos, intoxicaciones, asfixia y atragantamientos.

 

El servicio de pediatría de Vithas Málaga ha observado que se han incrementado los accidentes domésticos en niños desde que empezó el periodo de confinamiento decretado a causa del coronavirus. Los siniestros más frecuentes que se están dando en este periodo son las caídas, quemaduras, cortes, golpes y tropiezos, intoxicaciones, asfixia y atragantamientos.

Así, han indicado a Ep que, aunque desde hace algo más de dos semanas los niños salen a la calle, todavía siguen pasando la mayor parte del día en casa, «precisamente donde tienen lugar los accidentes infantiles, que, según han observado en el servicio de pediatría, son la tercera causa de mortalidad en niños y que se han visto incrementados en este servicio un 30 por ciento desde que empezó el periodo de confinamiento».

«Desde el inicio de la pandemia del coronavirus hemos visto, por un lado, la disminución de las urgencias en general en nuestro hospital, pero, por otro, un aumento de aquellas que responden a accidentes infantiles», ha explicado el doctor Juan Pérez, jefe de la Unidad de Pediatría y Cirugía pediátrica del hospital Vithas Málaga.

A través de un comunicado, el especialista ha manifestado que, «si bien, en algunos de estos casos no se ha acudido a urgencias de forma inmediata después del accidente, lo que complica la asistencia».

«Es importante recordarle a los padres que, ante cualquiera de estos procesos, deben acudir al servicio de Urgencias, donde el pequeño será atendido por pediatras y cirujano pediátrico y no demorar la asistencia, dado que estos procesos requieren de una atención inmediata para evitar posibles complicaciones y puede empeorar su pronóstico si demoramos la visita al especialista», ha incidido.

Al respecto, el doctor ha explicado que los padres «no deben tener miedo de traer a sus hijos al hospital, ya que desde el servicio de urgencias se toman todas las medidas de precaución para evitar contagios entre pacientes y se les atiende con la misma seguridad que en otras circunstancias fuera de la pandemia».

Los accidentes domésticos que se han atendido en el servicio de urgencias de Vithas Málaga se han producido con más frecuencia en menores de cinco años, siendo los descuidos o las imprudencias algunos de los factores más influyentes a la hora de que se produzca un accidente doméstico.

Según ha explicado Pérez, algunos de los accidentes domésticos más frecuentes podrían evitarse siguiendo una serie de recomendaciones. Así, en cuanto a las quemaduras y la ingestión de cuerpo extraño y sustancias tóxicas, ha dicho que se debe intentar que los pequeños no se queden solos, especialmente en cocina y baño, «porque en estas zonas el peligro es mayor, por la presencia de productos tóxicos, mayor riesgo de caídas, etcétera».

Los resbalones en la bañera suelen ser «muy peligrosos», ha indicado, por eso ha considerado que «es preferible que los niños nunca se queden solos en el momento del baño». También se recomienda no dejar objetos pequeños, medicinas y productos de limpieza al alcance de ellos.

Una de las principales causas de las quemaduras es el fuego, por eso ha indicado que hay que evitar encender velas cuando hay niños en casa y, en el momento de la preparación de la comida, el doctor Juan Pérez aconseja evitar que el niño participe en procesos de freír, cocer o manejarse con cualquier líquido caliente, siendo necesaria en estos momentos una supervisión constante.

 

Incrementar la protección

 

En el hogar, han apuntado, es importante incrementar la protección mediante barreras físicas en los accesos a zonas peligrosas y proteger enchufes y alargadores con sistemas específicos. Cerrar las ventanas y puertas que den a la calle, evitar superficies resbaladizas, limpiar el suelo si se derrama líquido, utilizar alfombra o antideslizantes en bañera y ducha son otras de las recomendaciones de los especialistas de Vithas Málaga para evitar heridas, caídas y golpes. Además, es importante quitar del alcance de los niños objetos cortantes, así como poner protectores en cajones.

Han señalado que los niños, sobre todo a partir de un año, tienden a meterse todo en la boca, por lo que han considerado que lo más importante es que siempre coman con supervisión de un adulto. Se recomienda, además, evitar que tengan a mano objetos pequeños, frutos secos o monedas. Finalmente, es importante vigilar, sobre todo en niños que gatean, que se acerquen a cortinas, cordones o cables.

 

 

Fuente: abc.es

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No hay estudios científicos que demuestren que este nuevo coronavirus se transmite a lo bebés por la toma de leche materna

 

Los profesionales de la Unidad de Neonatología del servicio de Pediatría del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, ofrecen, por medio de un vídeo, pautas y consejos de higiene para que las madres puedan dar el pecho con total seguridad pese a la covid-19.

En el vídeo, elaborado por los especialistas de esa unidad, se plantean a las madres una serie de pautas preventivas, como la higiene de manos, el uso de mascarilla y la desinfección de todos los componentes de extractores de leche, si se realiza de forma mecánica, según ha informado el centro hospitalario en un comunicado.

La unidad de Neonatología ha recalcado que no hay estudios científicos que demuestren que este nuevo coronavirus se transmite a lo bebés por la toma de leche materna.

Los profesionales del servicio de Pediatría ha insistido en que es muy importante lavarse las manos antes y después de tener contacto con el bebé, limpiar las superficies sobre las que se ha estado en contacto y, si existe duda sobre la posibilidad de contaminación de la ropa o el pecho por estornudo o tos, se recomienda cambiar las prendas. En este sentido, también han recordado que la higiene de manos debe realizarse con base alcohólica entre 20 y 30 segundos, y si se realiza con agua y jabón entre 40 y 60 segundos.

Amamantar en tiempos de coronavirus.

Si la madre no se encuentra bien, los expertos aconsejan que lo mejor es poder extraer la leche para que otro familiar alimente al bebé, siguiendo las mismas pautas de higiene, y utilizar para ello un extractor de leche propio de uso individual.

Además, los profesionales del área de Neonatología han aclarado que «tomar medicación para la Covid-19 es compatible con la lactancia».

Todos estos aspectos, incluido el proceso de extracción de leche y desinfección, se muestran paso a paso en el vídeo que los profesionales de la Unidad de Neonatología han compartido en Youtube, de manera que esta información pueda ser accesible para todas las personas de la unidad familiar involucradas en el cuidado y alimentación del bebé.

El Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria es uno de los centros del Servicio Canario de la Salud que ha apostado por el fomento de la lactancia materna en el marco de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), y cuenta con una Comisión de Lactancia Materna formada por profesionales de ámbitos multidisciplinares.

El centro hospitalario ha explicado que los efectos beneficios de la lactancia protegen al bebé y existe una menor incidencia de enfermedades como la otitis media, la diarrea y los procesos infecciosos, sobre todo respiratorios.

La promoción de la lactancia materna, recomendada por la OMS y UNICEF en la estrategia mundial para la alimentación óptima del niño, aconseja que se realice de forma exclusiva hasta los 6 meses de vida y continuar con la lactancia materna complementada con otros alimentos al menos hasta los dos años de edad o hasta que la madre y el bebé lo deseen.

 

 

 

Fuente: abc.es

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Según apuntan, el peso medio de los niños podría haberse incrementado en unos tres kilos, a razón de al menos uno por mes

La obesidad infantil en España era ya una de las más altas de Europa y se ha visto aún más agravada durante la cuarentena, hasta el punto de que los especialistas alertan de que «puede haberse incrementado en unos tres kilos el peso medio de la población infantil española, a razón de al menos uno por mes», según la advertencia del doctor Manuel Baca, jefe del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Quirónsalud Málaga.

Estas cifras también alarman a la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), que ha estimado un incremento medio cercano al cinco por ciento en el peso de los niños y adolescentes tras el confinamiento por el coronavirus.

Según el pediatra, tiene una explicación: «En el niño es fundamental crear una serie de hábitos y al frente de ellos deben estar la alimentación y el ejercicio. Desgraciadamente, esta situación de confinamiento ha llevado a los más pequeños a una ausencia total de ejercicio, un sedentarismo extremo durante meses unido a unos hábitos alimenticios que se desviaban de lo que debe ser la correcta alimentación de un niño».

El doctor Baca ha advertido, asimismo, de que «ambos aspectos se unen a una derivada psicológica ante todo lo acontecido con gran repercusión sobre el niño al estar en un proceso de formación y desarrollo de sus afectos y sentimientos, por lo que es fundamental encauzar esta situación».

«Si se prolonga, si lo que eran pequeñas alteraciones de sus hábitos empieza a fundamentarse y tener raíces en la propia expresión del niño, realmente creo que no exageramos al decir que el gran drama oculto del coronavirus en el caso de los niños es la obesidad», ha sostenido en un comunicado.

Por todo ello, los expertos piden la movilización de las familias para que fomenten la actividad física, jueguen con los niños, les hagan intervenir en rutinas con la finalidad de que la vida de los más pequeños vuelva a la senda de los hábitos de vida saludables y que, con el paso de los años, «no recuerden esta situación solo como un momento muy negativo sino como un punto de inflexión para ordenar sus vidas».

 

Confinamiento y vacaciones de verano

 

El jefe del equipo de Pediatría ha animado a actuar cuanto antes y no sumar las dinámicas negativas de los meses de confinamiento a los meses de vacaciones de verano. Según el especialista, la dualidad pandemia-vacaciones «genera unas previsiones nada halagüeñas para los expertos en relación con la obesidad infantil».

Se basan, sobre todo, en estudios previos que evidencian un incremento del peso corporal de los niños durante el periodo estival de vacaciones en un año convencional, atribuible a los cambios que se producen en verano en comparación a los hábitos durante el curso escolar. «Es esperable que se produzca una situación similar a la de otros años, multiplicada por dos al sumarse con una situación similar vivida durante los meses de confinamiento», ha apostillado.

Además, ante la importancia de abordar una salida a la obesidad infantil, el Ministerio de Sanidad, según ha avanzado el responsable del servicio de Pediatría de Quirónsalud Málaga, ha encargado a la Asociación Española de Pediatría un grupo de trabajo para abordar esta situación.

Por su parte, el Consejo General de la Psicología también ha alertado sobre las consecuencias que ha tenido el confinamiento en niños y adolescentes, como problemas psicológicos y sociales que se derivan del prolongado encierro en esas edades y, entre ellos, están los trastornos de conducta alimentaria.

El doctor ha recalcado que los niños en edad infantil y juvenil «son especialmente vulnerables, puesto que no son conscientes de la gran repercusión que ganar peso y adquirir malos hábitos puede tener sobre su salud futura».

Cuando se mide la mortalidad en la edad adulta de los adolescentes con mayor índice de masa corporal (más obesos), se comprueba que tienen tasas de mortalidad un 30 por ciento superiores al resto.

«El exceso de peso en niños, con obesidades cada vez más extremas, significa que comenzamos a ver en edad infantil y juvenil algunas consecuencias muy serias: hipertensión, hiperglucemia, trastornos del sueño, lesiones en piel, diabetes tipo 2 en la infancia, además de las repercusiones psicológicas, lo que se ha venido a llamar el estigma de la obesidad», ha subrayado el doctor Manuel Baca.

Por tanto, este especialista recomienda retomar cuanto antes hábitos de vida saludables en los niños y adolescentes «invirtiendo como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa».

También recuerda que deben tener una dieta equilibrada y nutritiva, en la que los cereales, las patatas y legumbres deben constituir la base de la alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen entre el 50 y el 60 por ciento de las calorías de la dieta.

Se recomienda que las grasas no superen el 30 por ciento de la ingesta diaria, reduciendo el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos. Las proteínas deben aportar entre el 10 y el 15 por ciento de las calorías totales, debiendo combinar proteínas de origen animal y vegetal. Se deben consumir, como mínimo, cinco raciones al día de verduras y frutas e incorporarlas también en el desayuno. Nunca prescindir de un desayuno completo compuesto por lácteos, cereales y frutas.

De esta manera, sostiene, se evita o se reduce la necesidad de consumir alimentos menos nutritivos a media mañana y se mejora el rendimiento físico e intelectual. La hidratación también es fundamental y se aconseja beber entre uno y dos litros de agua al día.

 

Fuente: abc.es

 

 

Enlace de la noticia en los informativos: Aumenta la obesidad infantil

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El responsable de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, Javier Benito, recuerda a las familias que es seguro consultar a su centro de salud y hospital en caso de que sea necesario

 

Con la crisis del coronavirus, las familias han dejado de llevar a los niños a hospitales. De hecho, la actividad de las unidades de Urgencias ha bajado sustancialmente. Javier Benito, presidente de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría y jefe del Servicio de Urgencias de Pediatría del Hospital Universitario de Cruces de Bilbao, explica el impacto del virus en sus unidades.

Pregunta. ¿Qué consecuencias está teniendo la crisis del coronavirus en las urgencias pediátricas?

Respuesta. Algo que nos está ocurriendo en España, pero también en Europa y en EE UU, es que se han reducido las urgencias hospitalarias pediátricas un 70% y que nos están llegando algunos casos más graves de lo habitual.

Respuesta. Algo que nos está ocurriendo en España, pero también en Europa y en EE UU, es que se han reducido las urgencias hospitalarias pediátricas un 70% y que nos están llegando algunos casos más graves de lo habitual.

P. ¿Y por qué ese descenso y ese aumento en la gravedad?

R. Primero porque como los niños están en casa, las posibilidades de caer enfermo por contagio, o por caerse jugando disminuyen. Pero la gente también tiene miedo a salir de casa por el virus, por miedo a contagiarse, y por un exceso de prudencia al seguir las recomendaciones. A las familias también les cuesta más encontrar el mejor camino para atender su urgencia y esto ha hecho que algunos niños lleguen con problemas más evolucionados.

P. ¿Qué tipo de casos son?

R. Respiratorio, por ejemplo, niños que llegan con neumonía con varios días de evolución y que en circunstancias normales habrían venido antes y no hubieran requerido el ingreso. También casos de apendicitis que se han tardado en consultar y derivaban en comienzo de peritonitis.

P. ¿Esto está ocurriendo también en otros países?

R. Sí, estamos realizando un registro a nivel europeo. En Italia incluso han publicado una casuística relativa a 12 casos en un hospital en el norte de Italia, eran pacientes pediátricos muy evolucionados, pero con cuadros muy graves. Aquí nos están llegando de forma más asumible.

P. La semana pasada su sociedad lanzó en redes sociales un semáforo para orientar a las familias sobre cuándo acudir a Urgencias, ¿la situación que se está dando es preocupante?

R. No, pero es esencial que la gente sepa que se ha hecho un esfuerzo importante para mantener la calidad de la atención pediátrica tanto en las Urgencias, como en la Atención Primaria. La población debe entender que se puede seguir consultando al pediatra de forma segura. Este semáforo es una manera de explicar a las familias que seguimos trabajando igual de bien y recordamos los motivos por los que deben acudir a Urgencias. Sigue siendo seguro y hemos creado dos flujos de pacientes para evitar que haya posibles contagios por coronavirus. Aquellas familias que sospechan que pueden tener algún problema deben seguir contactando con sus centros de salud y con los hospitales.

El presidente de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría, Javier Benito.

 

 

Fuente: elpais.com

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El jefe del servicio de Pediatría de Quirónsalud Málaga calcula que los niños pueden haber ganado unos tres kilos de media durante los meses de confinamiento.

 

La obesidad infantil en España era ya una de las más altas de Europa y se ha visto aún más agravada durante la cuarentena, hasta el punto de que los especialistas alertan de que “puede haberse incrementado en unos tres kilos el peso medio de la población infantil española, a razón de al menos uno por mes“, advierte el doctor Manuel Baca, jefe del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Quirónsalud Málaga. Unas cifras que también alarman a la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), que ha estimado un incremento medio cercano al 5% en el peso de los niños y adolescentes tras el confinamiento por el coronavirus.

Todo tiene una explicación. Según el pediatra, “en el niño es fundamental crear una serie de hábitos y al frente de ellos deben estar la alimentación y el ejercicio. Desgraciadamente, esta situación de confinamiento ha llevado a los más pequeños a una ausencia total de ejercicio, un sedentarismo extremo durante meses unido a unos hábitos alimenticios que se desviaban de lo que debe ser la correcta alimentación de un niño”.

Para hacerlo aún más complicado, el doctor Manuel Baca alerta sobre el hecho de que, además, “ambos aspectos se unen a una derivada psicológica ante todo lo acontecido con gran repercusión sobre el niño al estar en un proceso de formación y desarrollo de sus afectos y sentimientos, por lo que es fundamental encauzar esta situación. Si se prolonga, si lo que eran pequeñas alteraciones de sus hábitos empieza a fundamentarse y tener raíces en la propia expresión del niño, realmente creo que no exageramos al decir que el gran drama oculto del coronavirus en el caso de los niños es la obesidad“. Por todo ello, los expertos piden la movilización de las familias para que fomenten la actividad física, jueguen con los niños, les hagan intervenir en rutinas con la finalidad de que la vida de los más pequeños vuelva a la senda de los hábitos de vida saludables y que, con el paso de los años, “no recuerden esta situación solo como un momento muy negativo sino como un punto de inflexión para ordenar sus vidas”.

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Agravamiento por la suma de los meses de confinamiento más las vacaciones de verano

 

El jefe del equipo de Pediatría anima a actuar cuanto antes y no sumar las dinámicas negativas de los meses de confinamiento a los meses de vacaciones de verano. Y es que, la dualidad pandemia y vacaciones genera unas previsiones nada halagüeñas para los expertos en relación con la obesidad infantil. Se basan, sobre todo, en estudios previos que evidencian un incremento del peso corporal de los niños durante el periodo estival de vacaciones en un año convencional, atribuible a los cambios que se producen en verano en comparación a los hábitos durante el curso escolar. “Es esperable que se produzca una situación similar a la de otros años, multiplicada por dos al sumarse con una situación similar vivida durante los meses de confinamiento”. Tal es la importancia que el Ministerio de Sanidad -avanza el responsable del servicio de Pediatría de Quirónsalud Málaga- ha encargado a la Asociación Española de Pediatría un grupo de trabajo para abordar una salida prioritaria de este problema infantil.

Por su parte, el Consejo General de la Psicología también ha alertado sobre las consecuencias que ha tenido el confinamiento en niños y adolescentes, como problemas psicológicos y sociales que se derivan del prolongado encierro en esas edades y, entre ellos, están los trastornos de conducta alimentaria.

Además, añade el doctor, que los niños en edad infantil y juvenil son especialmente vulnerables, puesto que “no son conscientes de la gran repercusión que ganar peso y adquirir malos hábitos puede tener sobre su salud futura”.

Cuando se mide la mortalidad en la edad adulta de los adolescentes con mayor índice de masa corporal (más obesos), se comprueba que tienen tasas de mortalidad un 30% superiores al resto. “El exceso de peso en niños, con obesidades cada vez más extremas, significa que comenzamos a ver en edad infantil y juvenil algunas consecuencias muy serias: hipertensión, hiperglucemia, trastornos del sueño, lesiones en piel, diabetes tipo 2 en la infancia, además de las repercusiones psicológicas, lo que se ha venido a llamar el estigma de la obesidad”, sentencia el doctor Manuel Baca.

 

Recomendaciones para una vida saludable

 

Así, el especialista recomienda retomar cuanto antes hábitos de vida saludables en los niños y adolescentes “invirtiendo como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa”.

Por otro lado, recuerda que deben tener una dieta equilibrada y nutritiva, en la que los cereales, las patatas y legumbres deben constituir la base de la alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen entre el 50% y el 60% de las calorías de la dieta. Se recomienda que las grasas no superen el 30% de la ingesta diaria, reduciendo el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos. Las proteínas deben aportar entre el 10% y el 15% de las calorías totales, debiendo combinar proteínas de origen animal y vegetal. Se deben consumir, como mínimo, cinco raciones al día de verduras y frutas e incorporarlas también en el desayuno. Nunca prescindir de un desayuno completo compuesto por lácteos, cereales y frutas. De esta manera, se evita o se reduce la necesidad de consumir alimentos menos nutritivos a media mañana y se mejora el rendimiento físico e intelectual. La hidratación también es fundamental y se aconseja beber entre uno y dos litros de agua al día.

 

 

 

Si queréis descargar el vídeo de Dr. Manuel Baca advirtiendo de los riesgos de la obesidad infantil, aquí tenéis el enlace: Dr. Manuel Baca advierte de los riesgos de la obesidad infantil

 

 

Fuente: quironsalud.es