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Entre las infectadas, el porcentaje de adelantos del parto se ha reducido respecto al del principio de la pandemia

 

Las embarazadas infectadas de coronavirus tienen un riesgo mayor que el resto de las gestantes de tener un bebé prematuro. Eso es lo que dicen los diversos estudios que ha habido hasta ahora, aunque el hecho es que ese porcentaje ha ido descendiendo, de acuerdo con el registro de neonatología covid de la sociedad científica de neonatólogos (Seneo). “El primer mes [de pandemia] llegó al 20%, ahora está alrededor del 8%. La media [de partos prematuros, en general] en España está en el 6,7%”, dice Manuel Sánchez Luna, presidente de la Seneo, que tiene ya el estudio correspondiente aprobado para publicar en Frontiers in Pediatrics y Pediatrics, dos revistas importantes del área. Un grupo de especialistas dirigidos por Óscar Martínez Pérez, adjunto del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda (Madrid), publicó en Medrvix —que recoge notificaciones sin que hayan sido revisadas por otros especialistas, al contrario de lo que sucede con las revistas tradicionales— un artículo que, con datos del final de la primera ola, fijaba el porcentaje de prematuros en el 13,8%.

Teniendo en cuenta que el virus no ha cambiado sustancialmente desde que inició la pandemia, no se le puede atribuir la mayor o menor tasa de prematuros, explica Sánchez Luna. En su registro ―“el mayor de una sociedad científica del mundo”, afirma― hay ya datos de más de 1.100 recién nacidos de madres con covid, además de otra cincuentena de niños infectados al poco de nacer.

 

Los sanitarios trasladan a un bebé para realizarle la prueba de la covid-19, en el Hospital Materno Perinatal Mónica Pretelini Sáenz de México.

Los sanitarios trasladan a un bebé para realizarle la prueba de la covid-19, en el Hospital Materno Perinatal Mónica Pretelini Sáenz de México.

El especialista apunta a dos factores para justificar este descenso. Uno, que ahora las madres a las que atienden, aunque tengan el coronavirus están, en general, en mejor estado. Al principio de la pandemia, aparte de que había menos conocimiento sobre la situación, llegaban peor, y a una mujer en mal estado puede ser más conveniente adelantarle el parto, o su propio proceso lo provocaba. Ahora se les hace análisis (una PCR) a todas las embarazadas, “y la mayoría son asintomáticas”, dice el médico. Otro factor fue que, durante la primera ola, se redujo la disponibilidad de camas al ser desviadas desde las plantas de maternidad a las zonas con pacientes de covid.

Mientras, el estudio recogido en el repositorio Medrvix analizó 1.009 embarazos, 246 de los cuales eran de mujeres con coronavirus, entre la tercera semana de marzo y la primera de mayo. El texto señala que “en las mujeres con SARS-CoV-2, hay una morbilidad mayor asociada a infecciones”. Esto se refleja, dicen, en más nacimientos prematuros, más roturas de membranas en el momento de nacer y, en consecuencia, en más niños que pueden necesitar ingresar en cuidados intensivos.

Los otros participantes en el proceso, los niños, “no se han infectado”, destaca Sánchez Luna. Su grupo se reunió el jueves, y las conclusiones son que “los recién nacidos de madres con covid nacían sanos” y que después,“si se mantenían las medidas que aconseja la Seneo, iban bien”. Se refiere el médico al mes de abril, cuando se estableció que no hay que separar a los recién nacidos de su madre con covid, criterio que recogió el Ministerio de Sanidad en su protocolo de atención al parto en mayo. “Hay que vigilarlos, claro, pero hay que mantener el contacto piel con piel, no bañarlos para que no pierdan las colonias de bacteria de la piel y mantener la lactancia”, dice Sánchez Luna, quien afirma que las infecciones de estos niños van a ser “anecdóticas y sin gran repercusión”.

 

 

Fuente: elpais.com

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