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Pediatras, psicólogos, orientadores o logopedas confirman que el confinamiento no afecta a todos los menores de la misma manera, ya sea por su situación social, por el tipo de vivienda o el ambiente familiar

 

Son muchas las voces que en los últimos días reclamaban la conveniencia de que los niños puedan interrumpir el confinamiento con salidas puntuales, controladas, acompañados de un adulto y con las suficientes garantías de seguridad para evitar poner en riesgo su salud y la de sus familiares.

Aunque el coronavirus raramente se manifiesta en los niños, sí que se dice que son un vector de transmisión de la enfermedad, por lo que se abre el debate sobre si su salida a la calle puede suponer un paso atrás desde el punto de vista sanitario.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciaba este sábado que aunque se prolongaba el estado de alarma hasta el próximo 9 de mayo, , el confinamiento se aliviaría en el caso de los niñossin concretar el tramo de edad ni cómo serán estas salidas controladas. De hecho, el Ministerio de Sanidad ha encargado a la Asociación Nacional de Pedriatría un informe para que determine las condiciones de la salida de los menores a partir de la semana próxima.

Países como Italia ya decidieron hace unos días dejar salir a la calle de forma controlada a los niños, en períodos cortos y cerca de sus domicilios; y otros países como Francia o Alemania también lo permiten, por lo que España se ha unido a esta decisión y todos esperan las instrucciones de las autoridades sanitarias de este alivio del confinamiento entre la población infantil.

Entre los profesionales: pediatras, psicólogos, psiquiatras, terapeutas, logopedas… existen diversidad de opiniones sobre las salidas de los menores.

Los hay partidarios de que se permita de manera global a todos los niños pasear por la calle durante espacios cortos de tiempo. Sin embargo, otros profesionales creen que hay que contar con todas las garantías y que esas salidas se deben limitar a niños que cuentan con trastornos y que realmente necesitan salir de sus casas al ser contraproducente el encierro, como es el caso de los niños con problemas de autismo. De hecho, estos menores, acompañados siempre de un adulto e identificados con un brazalete azul, hasta el momento han tenido permitidas estas salidas.

En lo que sí que coinciden todos los expertos es en que no todos los niños están viviendo de la misma manera el confinamiento. La situación social, el nivel económico, el tipo de vivienda, el acceso a las nuevas tecnologías o el ambiente familiar son factores que hacen que este tiempo de encierro en los domicilios con motivo del coronavirus no esté siendo igual en todas las familias.

Carmen Fidalgo, pediatra del centro de salud situado en la calle Cervantes de la capital gaditana, confirma la importancia de que los niños tengan una rutina diaria para poder sobrellevar mejor el confinamiento. «Establecer unos horarios para hacer las tareas, ejercicio físico, un rato al sol aunque sea desde la ventana y tener tiempo de ocio es muy importante en estos días».

Asimismo, la doctora considera que -por parte de los padres- es esencial «escuchar a nuestros hijos, que nos cuenten sus miedos, sus inquietudes e intentar no sobrecargarles de información sobre lo que está pasando porque no la pueden procesar igual que los adultos».

Asegura que estos días han servido, en muchos casos, para fortalecer las relaciones familiares aumentando la imaginación, la creatividad y las ideas para sobrellevar todos juntos esta crisis.

Carmen Fidalgo insiste en que hay casos, como los niños con trastornos o con problemas de obesidad, que sí que necesitan salir a a calle aunque cree que hay que para hacerlo extensivo al resto de los menores hay que contar con las garantías necesarias y esperar las instrucciones de las autoridades sanitarias.

 

«No se ha pensado en los niños»

 

Por su parte, Mercedes Santos, psicóloga, asegura que «nos hemos encontrado con una situación nueva y desconocida, en la que no es fácil la toma de decisiones pero creo que, en este caso, no se ha tenido en cuenta a los niños sino a la sociedad en general». Es absolutamente partidaria de que se les permita una salida a los niños de al menos una hora al día para poder respirar aire puro, recibir los rayos del sol o pasear.

A su juicio, «mientras el colegio iguala a los niños, esta situación ha puesto de manifiesto -en muchos casos- las desigualdades que existen entre unas familias y otras, ya sea por donde viven o por los recursos con los que cuentan». Considera que «no es lo mismo un niño que está viviendo el confinamiento desde una casa con terraza, patio o jardín que otro que lo está haciendo en un piso pequeño, en un bajo o que solo tiene luz de un patio interior».

Además del espacio, también es importante el ambiente familiar, el nivel socio-cultural de los padres y el equilibrio de cada familia. Mientras que en algunos casos se refuerzan las relaciones, en otros «se viven situaciones verdaderamente dramáticas porque no se sabe gestionar la situación. Hay niños con conflictos, con problemas de hiperactividad, en plena adolescencia viviendo momentos de rebeldía….. por lo que estar encerrados puede agravarlo todo».

Por tanto, asegura Mercedes Santos, «mientras que habrá familias que logren recuperar valores como la unión, la solidaridad, el altruismo o la creatividad, otras tendrán graves consecuencias, como niños con miedos o con conflictos al no haber sabido gestionar esta situación».

 

Conseguir un equilibrio

 

Por su parte, Noelia Caballé, psicóloga y orientadora en el colegio Espíritu Santo de El Puerto de Santa María, considera que «los estados emocionales de los niños dependen de cómo se esté viviendo en casa la actual crisis sanitaria por parte de los padres. Es fundamental saber gestionar la situación y que exista un equilibrio. Sin embargo, en las familias desestructuradas puede haber muchas horas de contaminación emocional que va a repercutir negativamente en los niños o adolescentes».

En cuanto a que los niños puedan salir o no a la calle, Caballé señala que en determinados casos sí aunque habrá que esperar lo que dicten las autoridades sanitarias para evitar poner en riesgo la salud. «Tenemos que enseñarles que estamos en una situación de excepcionalidad y que no deben frustarse», añade.

 

Limitar la información

 

Como recomendación para sobrellevar lo mejor posible el confinamiento, afirma que hay que establecer una estructura diaria fija, siendo más flexible los fines de semana, creando «rutinas familiares, tiempo de comunicación e interaccion con la familia, desarrollo de actividades lúdicas que aporten movimiento, satisfacción y felicidad en los niños y, fundamental, limitar la información sobre el virus».

La logopeda María Gómez trabaja con niños que cuentan con problemas de comunicación y diferentes trastornos. Asegura que para ellos está siendo muy difícil este tiempo de encierro en las casas ya que «no lo entienden ni tampoco la envergadura de lo que esta ocurriendo». Por ello, considera fundamental que estos niños puedan «desfogarse» un rato en la calle para que esta crisis no empeore su situación personal.

Afirma que aunque hay muchos casos de niños que están mejorando al poder los padres prestarles una mayor atención, ofrecerles más tiempo y mantenerlos exentos de la presión y el estrés diario, hay otros que no llevan nada bien el no poder salir a la calle.

 

El Defensor del Pueblo ya lo reclamó

 

El Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, trasladó al ministro de Sanidad, Salvador Illa, su preocupación por la situación de los niños que se encuentran confinados en sus casas, especialmente al mantenerse las medidas excepcionales durante un periodo dilatado de tiempo.

El Defensor comprende y comparte esta preocupación por la salud física y mental de los niños y niñas que le trasladan numerosos ciudadanos. Además, apunta que son muy difíciles las condiciones de convivencia para los menores y sus familias cuando el número de miembros de la unidad familiar es alto y las viviendas reducidas.

Por ello, y aunque aprecia positivamente la eficacia que está demostrando la restricción de movimientos de los ciudadanos para detener la epidemia, la Institución cree que, en la medida en que sea posible, debería permitirse algún tipo de salida de los menores con sus padres, aún limitada en el espacio y el tiempo, de manera controlada.

 

Fuente: lavozdigital.es

 

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