El sistema permite que un prematuro extremo continúe desarrollándose conectado por
el cordón umbilical a un sistema de circulación extracorpórea.
El objetivo es aumentar la supervivencia y reducir las secuelas graves de los bebés
que nacen con seis meses o menos de gestación. Tras los buenos resultados en
animales, el equipo espera realizar las primeras pruebas en humanos entre 2028 y
2029.
